Jason Collins: El Pionero Abiertamente Gay de la NBA Fallece a los 47 Años Tras Valiente Lucha Contra el Cáncer
Jason Collins, el primer jugador abiertamente gay de la NBA, ha fallecido a los 47 años tras una valiente batalla contra el cáncer cerebral, según anunció la liga.
Un Legado de Inclusión y Liderazgo en la NBA
El comisionado de la NBA, Adam Silver, emitió un sentido comunicado lamentando la pérdida: «El impacto y la influencia de Jason Collins se extendieron mucho más allá del baloncesto, ya que ayudó a hacer que la NBA, la WNBA y la comunidad deportiva en general fueran más inclusivas y acogedoras para las futuras generaciones.»
«Demostró un liderazgo y profesionalismo excepcionales a lo largo de su carrera de 13 años en la NBA y en su dedicada labor como Embajador de NBA Cares», añadió Silver. «Jason será recordado no solo por romper barreras, sino también por la amabilidad y humanidad que definieron su vida y conmovieron a tantos otros.»
«En nombre de la NBA, envío mis más sentidas condolencias al esposo de Jason, Brunson, y a su familia, amigos y colegas en todas nuestras ligas.»
El Momento que Cambió el Deporte: Su Valiente Revelación
Collins jugó para equipos como los Nets, Grizzlies, Timberwolves, Hawks, Celtics y Wizards durante su carrera en la NBA. Sin embargo, su momento más trascendental llegó el 29 de abril de 2013, cuando reveló públicamente su homosexualidad en un conmovedor ensayo para Sports Illustrated.
Con una declaración que resonó globalmente, afirmó: «Soy un pívot de la NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay.» Este valiente paso lo convirtió en el primer atleta masculino activo abiertamente gay en cualquiera de las cuatro principales ligas deportivas profesionales de Estados Unidos. Su decisión generó una ola de apoyo masivo de figuras influyentes como Kobe Bryant, el presidente Obama y Oprah Winfrey.
Cabe destacar que su hermano gemelo, Jarron Collins, también tuvo una carrera en la NBA.
La Heroica Lucha Contra el Glioblastoma
En diciembre, Collins compartió con ESPN la difícil noticia de su diagnóstico de glioblastoma en etapa 4, una de las formas más agresivas e inoperables de esta enfermedad devastadora. A pesar de buscar tratamientos experimentales en el extranjero, el cáncer lamentablemente regresó.
Falleció pacíficamente en su hogar, rodeado por el amor de su familia. «Jason cambió vidas de maneras inesperadas y fue una inspiración para todos los que lo conocieron y para aquellos que lo admiraron desde lejos», se leía en el comunicado familiar. «Estamos agradecidos por la efusión de amor y oraciones durante los últimos ocho meses y por la excepcional atención médica que Jason recibió de sus médicos y enfermeras. Nuestra familia lo echará mucho de menos.»
DnG
