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Chavín de Huántar: opinión sobre sus héroes

Equipo ClickDirecto

La Operación Chavín de Huántar: Un Grito de Memoria contra el Olvido

La reciente difusión de la película ‘Chavín de Huántar’ y su relevancia en el panorama nacional nos invita a una profunda reflexión sobre la historia reciente del Perú. En un contexto donde la memoria histórica es fundamental y ciertas narrativas buscan reinterpretar eventos cruciales, es imperativo que las nuevas generaciones comprendan a cabalidad los hechos que moldearon nuestro país y la lucha contra el terrorismo.

Si bien la Policía y el Ejército lograron una victoria militar decisiva contra las huestes subversivas en los años ochenta y noventa, se percibe una creciente batalla por la narrativa con las nuevas generaciones. Es alarmante cómo, con el paso del tiempo, algunos sectores intentan presentar a figuras y grupos vinculados al terrorismo como «luchadores sociales» dignos de admiración, una tergiversación que amenaza la verdad histórica y la conciencia colectiva.

El MRTA: Terrorismo Silenciado y Peligrosamente Reinterpretado

Muchos desconocen la verdadera identidad y las atrocidades cometidas por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), una organización sanguinario que, al igual que Sendero Luminoso del genocida Abimael Guzmán, infligió un daño incalculable al tejido social y económico del Perú. Comprender su verdadera naturaleza y el terror que sembró es esencial para la memoria nacional y para evitar la repetición de errores.

La Noche que Paralizó al Perú: La Toma de la Residencia Japonesa

El 17 de diciembre de 1996 quedó grabado a fuego en la memoria colectiva. Eran las ocho de la noche cuando un «¡Flash, flash, flash!» informativo estremeció los hogares: «¡¡Terroristas acaban de tomar la residencia del embajador japonés y tienen 800 rehenes!! ¡¡Está la mamá del presidente Fujimori!!». La noticia desató una cobertura mediática sin precedentes, transformando la residencia nipona en un búnker asediado.

Cuatro años después de la captura de Abimael Guzmán y gran parte de la cúpula senderista, el MRTA, liderado por Néstor Cerpa Cartolini y compuesto principalmente por jóvenes de la selva central, volvía a golpear con brutalidad. En medio del caos y los disparos, un político logró escapar por una ventanita. Con el paso de las horas, los terroristas liberaron a mujeres y a quienes consideraban sin vínculos con el gobierno, pero mantuvieron cautivos a los «peces gordos», figuras clave del Estado.

Rehenes de Alto Perfil y Demandas Inaceptables del MRTA

Entre los rehenes de mayor relevancia se encontraban personalidades como el canciller Francisco Tudela y el almirante Luis Giampietri. Las exigencias de los secuestradores eran inaceptables y demostraban la intransigencia del MRTA: la liberación de 465 presos emerretistas, incluyendo a la estadounidense Lori Berenson y a la esposa de Cerpa; la eliminación de la «política económica neoliberal»; un recorte drástico a la cooperación económica entre Japón y Perú; y, finalmente, mejoras en el sistema carcelario.

Chavín de Huántar: La Estrategia Subterránea de Rescate

Paralelamente a las negociaciones, las Fuerzas Operativas Especiales del Ejército, bajo el mando del general Augusto Jaime Patiño, ensayaban una audaz operación de rescate con el objetivo prioritario de minimizar las bajas. Un contingente de «topos», mineros expertos, llegó desde la sierra para excavar una red de túneles secretos por donde ingresarían los comandos, bautizados como Chavín de Huántar en honor a las míticas y claustrofóbicas ruinas de la cultura milenaria.

Con el tiempo, la moral de los emerretistas dentro de la residencia se fue desmoronando. El anhelado viaje a Cuba nunca se concretaba, y Néstor Cerpa luchaba por mantener el control de sus desmoralizados secuaces, quienes se dedicaban a jugar partidos de fulbito todas las tardes. Ingeniosamente, el arzobispo Juan Luis Cipriani facilitó la introducción de una guitarra con micrófonos ocultos, permitiendo al almirante Giampietri comunicarse con el exterior y proporcionar información vital sobre la ubicación y rutinas de los secuestradores.

El Asalto Final: Heroísmo y Tragedia en el Rescate

Finalmente, el 22 de abril de 1997, el destino se precipitó. Cuando los inexpertos subversivos se enfrascaban en su habitual «pichanguita», una terrible explosión sacudió la residencia, lanzando por los aires a varios de ellos. En cuestión de segundos, los valerosos miembros del comando Chavín de Huántar irrumpieron con determinación, arriesgando sus vidas para salvar a los rehenes.

El impecable rescate, calificado como una hazaña militar a nivel mundial, no estuvo exento de dolor. El saldo final fue de catorce emerretistas muertos, además de dos valerosos militares que ofrendaron su vida en el cumplimiento del deber: el teniente coronel Juan Valer, conocido como «Chizito», y el teniente Raúl Jiménez. Lamentablemente, también falleció un rehén, el vocal supremo y querido vecino chalaco Carlos Giusti. Aunque la operación dejó a varios emerretistas capturados, surgieron denuncias de organismos de Derechos Humanos sobre presuntas ejecuciones extrajudiciales de algunos subversivos que se habrían rendido, por parte de un comando paralelo.

DnG