Desmitificando el Aumento Salarial por Decreto en Perú: Una Propuesta sin Sustento Real
La propuesta de Juntos por el Perú, bajo el liderazgo de Roberto Sánchez, de incrementar salarios y pensiones, así como de modificar los mecanismos de ajuste de la remuneración mínima, ignora un principio económico fundamental: los salarios no se dictan por voluntad política. Su verdadero sustento reside en la inversión y la productividad laboral.
¿Por qué los Decretos no Elevan los Salarios Sosteniblemente?
La creencia de que el Estado puede mejorar los ingresos laborales simplemente emitiendo normas es una premisa equivocada. La experiencia económica demuestra que los salarios en Perú no aumentan por decreto gubernamental, sino por la capacidad de las empresas para generar mayor valor, realizar más inversión y, en consecuencia, demandar una fuerza laboral más productiva. Intentar lo contrario puede distorsionar gravemente el mercado laboral peruano y frenar el crecimiento económico.
La Cruda Realidad del Mercado Laboral Peruano: Formalidad vs. Informalidad
Es crucial entender la bifurcación del mercado laboral peruano. No hablamos de una entidad homogénea, sino de dos realidades opuestas: un sector formal y un sector informal. El sector formal opera bajo regulaciones laborales, ofreciendo beneficios, contratos y remuneraciones alineadas con la productividad. Sin embargo, el sector informal, que abarca a más del 70.2% del empleo total, carece de estas garantías y normativas, lo que representa un desafío estructural profundo para cualquier política de aumento salarial.
Esta disparidad se manifiesta drásticamente en los ingresos. Mientras el salario promedio mensual en el sector formal asciende a S/ 3,233, en el informal apenas alcanza los S/ 1,226. Un ejemplo claro se observa en el sector agropecuario, uno de los más representativos del país, donde la informalidad supera el 93.7%; aquí, el ingreso promedio formal es de S/ 2,319, pero el informal se desploma a S/ 770. Estas cifras oficiales evidencian la compleja estructura que una política salarial debe considerar.
Riesgos de un Aumento Salarial por Decreto: Más Informalidad y Menos Empleo Formal
Pretender un aumento salarial por decreto no atacará la raíz del problema de los bajos ingresos. El trabajador informal, que constituye la vasta mayoría, no verá mejorados sus ingresos automáticamente por una norma. Lo más probable es que su situación permanezca inalterada. Por el contrario, incrementos desproporcionados en la remuneración mínima podrían perjudicar a los empleados formales y, sobre todo, a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que a menudo carecen de la capacidad financiera para asumir mayores costos laborales.
El resultado paradójico de una medida así podría ser un incremento de la informalidad laboral en Perú, una reducción en la contratación de personal y una lamentable pérdida de empleo formal. Los países con los mejores salarios son precisamente aquellos con altos niveles de inversión, productividad y formalidad. Los ingresos laborales elevados no son fruto de la generosidad empresarial o de decretos permanentes, sino de un entorno propicio para el crecimiento económico, la acumulación de capital, la aplicación de tecnología, la capacitación y una demanda sostenida de trabajo productivo.
El Verdadero Desafío para el Aumento de la Remuneración Mínima
En lugar de ceder a promesas políticamente atractivas pero económicamente vacías, el verdadero reto para el Perú es atraer más inversión privada, combatir la informalidad y potenciar la productividad del trabajo. Sin abordar estas bases estructurales, cualquier propuesta de aumento salarial carece de un sustento técnico sólido y corre el riesgo de ser meramente una ilusión.
Respecto a la remuneración mínima, el país ya dispone de directrices técnicas establecidas por el Consejo Nacional del Trabajo. Este organismo ha desarrollado criterios vinculados a la inflación y la productividad para evaluar incrementos de manera responsable. La problemática radica en que, con frecuencia, estos parámetros objetivos son ignorados en favor de presiones políticas o cálculos arbitrarios que distorsionan el debate.
La discusión fundamental no debe girar en torno a cuánto subir los salarios por decreto, sino en cómo construir las condiciones para un incremento salarial sostenible y generalizado. Esto implica un compromiso con el crecimiento económico robusto, el fomento de la inversión privada, el desarrollo de infraestructura moderna, la mejora sustancial de la educación y la tan necesaria formalización laboral. Solo así se puede aspirar a un bienestar genuino y duradero para los trabajadores peruanos.
Ofrecer aumentos salariales sin sustento técnico es, en esencia, vender una ilusión. Es una falsa promesa que, aunque suene bien al oído de la población, corre el riesgo de agravar los mismos problemas estructurales que supuestamente busca resolver, condenando a los trabajadores a un ciclo de precariedad.
DnG
