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IPC es “espejismo laboral”, advierte especialista en empleo.

Equipo ClickDirecto

Salario Mínimo en Paraguay: ¿Un «Espejismo Laboral» que Diluye el Poder Adquisitivo?

Este viernes, el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) se reúne para definir el nuevo monto salarial que regirá a partir de finales de junio. La mesa tripartita tiene ante sí la “negociación” crucial de determinar si el aumento se basará estrictamente en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) o si se incluirán otras variables que permitan una cifra mayor.

Para el especialista Enrique López Arce, sin embargo, los recurrentes aumentos anuales constituyen un auténtico “espejismo laboral”. Explica que el anuncio del reajuste del salario mínimo dispara automáticamente un remarcado generalizado de precios en productos esenciales de la canasta básica, alquileres y cuotas escolares, incluso antes de que los trabajadores perciban el incremento prometido.

“Ocurre un ‘espejismo laboral’. El trabajador cree mejorar su situación, pero al verificar los precios en el supermercado o la despensa, constata que el incremento fue nulo”, lamenta. En este sentido, López Arce critica que la normativa vigente no ha logrado cumplir su objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores en la última década.

La Ley 5764 y el Desafío del Poder Adquisitivo

López Arce destaca un punto clave: la Ley 5764 del 2016. Esta legislación eliminó el requisito previo de una inflación acumulada del 10% para realizar ajustes, permitiendo así revisiones anuales basadas únicamente en la variación interanual del IPC (Artículo 255).

Si bien este cambio fue positivo al terminar con las huelgas generales que solían paralizar el país, López Arce subraya que los resultados para el trabajador han sido desfavorables, manifestándose en una constante pérdida del poder adquisitivo. La fórmula actual, a pesar de su intención, no logra generar un impacto real en el bienestar económico de la población paraguaya.

Radiografía del «Espejismo Laboral»: Cifras y Realidades

Desde el año 2017, cuando se aplicó la Ley 5764, hasta el 2025, se han concretado ocho actualizaciones salariales (exceptuando el 2020 debido a la pandemia), según datos del informe del Observatorio Laboral del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS).

En este extenso periodo, los ocho reajustes salariales representan un incremento total de solo G. 934.541, mientras que la inflación acumulada alcanzó un preocupante 40,5%. El especialista en empleo lamenta que no se hayan realizado estudios “serios” y profundos sobre el impacto real de la fórmula del IPC en la calidad de vida.

López Arce enfatiza que, si bien el incremento nominal beneficia a un 15,5% de trabajadores (unas 269.485 personas en 2025), la disparada generalizada de precios afecta negativamente a un universo mucho mayor de más de 3.382.000 trabajadores. “El grave problema que se empezó a debatir ahora tiene que ver con la desindexación, o sea, no sirve de nada subir un número, si es que en toda la canasta va a subir el mismo número por dos”, advierte.

Como una alternativa concreta a este panorama, López Arce propone un cambio estructural en las reglas: la desindexación del salario y la creación de un IPC especial. Este nuevo índice se basaría exclusivamente en la canasta básica, diferenciándose del IPC general que utiliza actualmente el Banco Central del Paraguay (BCP), una fórmula que, según el experto, no se aplica en otros países de la región.

La Alarmante Brecha Salarial y Propuestas Innovadoras

Uno de los puntos más críticos que deben abordarse en el país, según el especialista en empleo, es la estrecha brecha existente entre el salario mínimo (G. 2.899.048) y el salario promedio formal (G. 3.400.000). “En Paraguay el salario mínimo no solamente es el piso, sino que es también el techo”, afirmó López Arce, estableciendo una clara diferencia con mercados como Europa o Estados Unidos, donde los salarios tienden a autorregularse al alza.

“No es solamente un debate de cuánto es lo que debemos subir, sino que es un cambio de metodología y también un cambio de ver qué es lo que se tiene en el resto del mundo”, indicó. Para abordar esta situación, López Arce propone la implementación de una Ley de Transparencia Salarial. Esta legislación obligaría a las empresas a publicar el sueldo en sus vacancias, lo que, a su juicio, forzaría la formalización del mercado laboral y obligaría a la competencia a mejorar los salarios para atraer a los candidatos más calificados.

Por otro lado, el experto rechaza categóricamente las sugerencias de algunos economistas de ajustar el salario según el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita o la productividad. Señala que estas son fórmulas “enlatadas” que no se ajustan a la compleja realidad paraguaya, caracterizada por una elevada informalidad del 60%. “Hacer subir el salario por el PIB cuando la macro no se refleja en la micro puede generar desempleo y más informalidad”, advierte.

Atendiendo a este panorama desafiante, López Arce recomienda la realización de un estudio profundo y técnico que trascienda el debate coyuntural que se repite cada año en los meses de mayo y junio. Solo así, con nuevas reglas y leyes, se podrá garantizar un cambio de fórmula de aumento salarial que realmente detenga la constante pérdida de poder adquisitivo del trabajador.

DnG