La noche del 12 de mayo marcó un punto de inflexión crucial para el Ministerio de Seguridad. La entonces ministra Trinidad Steinert enfrentó una compleja y criticada presentación ante la Cámara de Diputados, flanqueada por sus subsecretarios. En el ojo de este torbellino político se encontraba Ana Victoria Quintana, subsecretaria de Prevención del Delito, cuya influencia fue clave en guiar la intervención de Steinert, a pesar de las evidentes dificultades. Quintana, única representante del Partido Nacional Libertario (PNL) con militancia suspendida, desempeñó un rol fundamental durante este cuestionado momento para la gestión de seguridad.
Sin embargo, la salida de Steinert del Ministerio de Seguridad y la llegada del nuevo ministro Martín Arrau (Republicano) ha reconfigurado el escenario político. Fuentes gubernamentales ahora señalan a Quintana como la figura en la posición «más incómoda». Esta situación se agrava por la partida de Steinert, quien no solo era una de sus colaboradoras más cercanas, sino también una colega con quien compartió una trayectoria en el Ministerio Público como fiscal.
La incertidumbre de Ana Victoria Quintana se profundiza al considerar que el Presidente José Antonio Kast ha otorgado al ministro Arrau la facultad de renovar su equipo de subsecretarios, si así lo considera necesario. Esta potestad incluye directamente a los subsecretarios Quintana y Andrés Jouannet en la Subsecretaría de Seguridad Pública, lo que sitúa a la subsecretaria de Prevención del Delito en una evaluación constante ante los nuevos aires ministeriales.
Desde el oficialismo, varias fuentes indican que Quintana, hasta ahora, es quien enfrenta un mayor riesgo de ajuste. Uno de los factores críticos que inciden en esta percepción son las recurrentes salidas comunicacionales de la subsecretaria. Preocupaciones especiales surgieron cuando afirmó, respecto al plan de seguridad, que los diputados esperaban “un libro anillado”. Esta declaración, percibida como una minimización del proceso, no fue bien recibida y sumó a las aprensiones sobre sus intervenciones públicas.
Otro episodio polémico fue su entrevista con 24 Horas, donde declaró que una de las razones para entregar reportes semanales de homicidios era para que la ciudadanía «tomara resguardos». Esta frase generó amplios cuestionamientos de la oposición, que la acusó de promover la «autotutela», una crítica que la subsecretaria tuvo que explicar posteriormente para matizar su alcance. Ante las críticas comunicacionales que ya afectaron a Steinert, el oficialismo percibe a Ana Victoria Quintana como la figura más debilitada en el ámbito de la seguridad, situación agravada por su afiliación al PNL, que le restringe una red de apoyo político robusta dentro del gobierno.
Martín Arrau Asume: ¿Una Nueva Era en Seguridad?
Desde el entorno de Ana Victoria Quintana, la percepción de una posición incómoda es categóricamente descartada. Afirman que la subsecretaria se encuentra bien evaluada, destacando su activa agenda y la reciente aprobación de la primera ley de seguridad de esta administración en el Congreso. Este logro subraya su compromiso y eficacia en la Subsecretaría de Prevención del Delito.
Respecto a la evaluación de su desempeño por parte del ministro Martín Arrau, quienes conocen de cerca el trabajo de Quintana aseguran que existe una total confianza del nuevo titular. En los primeros encuentros, Arrau habría transmitido su respaldo, instándola a continuar con la labor desarrollada hasta el momento. Esta muestra de confianza ministerial es un pilar fundamental para la continuidad de la gestión de la subsecretaria en materia de seguridad pública.

Frente a las críticas por sus exposiciones públicas, el círculo cercano de Ana Victoria Quintana recalca su carácter frontal, una característica que, según ellos, no difiere de la postura adoptada por otras figuras del gobierno, el oficialismo o incluso del PNL. Esta firmeza se presenta como un rasgo inherente a su estilo de liderazgo.
Aunque se reconoce una fuerte vinculación previa con la exministra Steinert en el Ministerio Público, y una afectación personal por la crisis que culminó en su salida, se enfatiza el rol de Ana Victoria Quintana en sostener y defender públicamente la figura de la removida autoridad. A pesar de esto, desde su entorno destacan su comprensión del rol político y su notable adaptabilidad a la nueva jefatura de Martín Arrau, por quien guarda una excelente opinión, lo que sugiere una transición profesional y sin mayores fricciones.
No obstante, la llegada del nuevo ministro Martín Arrau y la partida de Steinert han generado cambios visibles en la estructura del Ministerio de Seguridad. Estos ajustes se han manifestado incluso en la redistribución de los espacios físicos de la repartición, simbolizando una nueva etapa en la gestión de seguridad del gobierno.

Fuentes del gobierno detallan estos cambios, explicando que el nuevo ministro revirtió la distribución de oficinas. Con Steinert, el ministerio se había trasladado del piso 4 al piso 9, donde se ubicaba la SPD. Sin embargo, Martín Arrau regresó al piso 4, ocupando las instalaciones que en su momento utilizó Luis Cordero, destacando que este piso ofrecía mejores condiciones físicas para las reuniones y el funcionamiento de la repartición. Más allá de los reordenamientos físicos en Teatinos 220, desde Seguridad se señala que, aunque Arrau no ha solicitado cambios de personal hasta ahora, la evaluación de los equipos está en curso, lo que no descarta futuras redistribuciones en las unidades del gobierno.

El Respaldo del PNL a Ana Victoria Quintana
Desde el Partido Nacional Libertario (PNL), el respaldo a Ana Victoria Quintana es contundente. Juan Antonio Urzúa, secretario general de la colectividad, elogia la gestión de la subsecretaria: “Nosotros evaluamos positivamente la gestión de Ana Victoria. Ella es una tremenda profesional, con experiencia de sobra y tiene destacadas participaciones en el ámbito de su profesión, como abogada penalista. Tenemos la mejor opinión de ella”.
Urzúa enfatiza que no entrarán en “intrigas palaciegas”, distanciándose de las críticas internas al gobierno. Reitera que, pese a los “errores opinables”, el enfoque principal debe ser el trabajo concreto del Ministerio de Seguridad, destacando acciones como el ingreso a Temucuicui y el combate al narcotráfico, iniciativas que resuenan con la visión de la subsecretaria para la seguridad pública.

El diputado Pier Karlezi (PNL) se sumó a la defensa, calificando de “injustas” las críticas provenientes del propio oficialismo. “Uno las esperaría desde la oposición y no de quienes debieran estar alineados en enfrentar la emergencia de seguridad”, argumenta Karlezi. Si bien reconoce que “uno puede discutir el tono de frases como la del ‘autocuidado’ o el ‘librito anillado’”, el diputado enfatiza el despliegue de la subsecretaria en terreno, su activa participación con alcaldes y sus acciones concretas frente a los problemas de seguridad. Concluye que Chile necesita menos polémicas comunicacionales y más acción contra la delincuencia, instando a que se permita a la subsecretaria trabajar sin distracciones, especialmente en la crítica área de la prevención del delito.
DnG
