La Profecía de Pochettino Cumplida: El USMNT Desata un ‘Total Soccer’ Arrollador
Durante casi dos años, Mauricio Pochettino lo advirtió con insistencia: el USMNT, quizás, no levantaría la Copa del Mundo, pero su estilo de juego, su fútbol, embellecería cada esfuerzo, acercándolos lo más posible a la anhelada quimera. Y esa visión se materializó en una exhibición supersónica que arrasó a una Paraguay irreconocible, tanto en uniforme como en combatividad. Con las barras y estrellas en alto, el ‘Team USA’ mostró su versión más hollywoodense, liderado por un Balogun imparable y un Pulisic deslumbrante, aunque solo por 45 minutos. “Lo importante es el Mundial”, repitió ‘Poche’ sin cesar. Lo decía porque tenía un plan, y ese plan se desplegó con maestría.
Un Huracán Ofensivo que Cautivó a la Audiencia
Estados Unidos inició el encuentro como un verdadero huracán. Balogun ya había amenazado la portería cuando Pulisic, con valentía y audacia, superó a Gómez y Cáceres. El milanés, transformado en una fiera indomable, prolongó un balón incandescente que McKennie tocó sutilmente. La presión fue tal que Bobadilla terminó introduciendo el esférico en su propia meta con una finura que el mismísimo Balogun envidiaría. Un gol tragicómico, digno de ser narrado por Mark Twain. El USMNT castigó la baja intensidad guaraní una y otra vez, con cada embestida arrancando un alarido de emoción. Los pupilos de Pochettino jugaban con el hambre y la furia contenida de dos años de preparación. Las ofensivas, en verdadero tornado, no cesaron. La pelota fluía armónicamente por el circuito Pulisic, McKennie, Tillman, Dest, en un precioso vaivén táctico a la velocidad del sonido: pases al primer toque, descargas de Balogun para triangular con McKennie, e intercambios vertiginosos entre Dest y Freeman para desbordar la banda derecha. Un auténtico Total Soccer en acción, prometiendo un fútbol ofensivo de alto impacto.
Balogun y la Sinfonía de Goles: El Dominió del Primer Tiempo
El entretiempo, y la americanizada pausa de hidratación, no sirvieron para que Alfaro reajustara a una Albirroja que lucía tan frágil como una vajilla de porcelana. Pochettino quería más, y el USMNT se lo dio. Balogun, tras superar a Gill, miró dos veces al juez de línea, desconfiado de un posible fuera de juego, pero el juego continuó. Poco después, Pulisic desbordó a Cáceres, trazó al medio y Balogun emuló a Bobadilla, anotando el segundo con Gómez y Alderete como testigos inertes. El cabezazo de Richards rozó el poste derecho antes de que Dest, con la picardía de un Cafú moderno y la sangre pure american en sus venas, engañó a Junior para casi batir a Gill. El remate de McKennie, en una rara ocasión, se estrelló en Alderete antes de llegar al maltrecho guardameta guaraní. La sinfonía del primer tiempo concluyó con un movimiento magistral: Tillman, con la precisión de un quarterback de élite lanzando un pase terso y directo al estilo de Tom Brady, asistió a Balogun. Este dejó escurrir el balón para zafarse de Alderete, superó a Gómez y selló el tercer gol. El gol del Mundial, so far, apenas dos días de competición. Scene, applause.
El Misterio de Pulisic y la Tenaz Respuesta Guaraní
El discurso de Alfaro en el vestidor, por fin, logró detener la hemorragia. Paraguay, al menos, consiguió cerrar los flancos por donde Tillman, quien parece multiplicar su presencia en el campo, y McKennie, transitaban a placer. Los guaraníes forzaron a Freese a intervenir, mostrando cierta reacción. Sin embargo, la maquinaria del USMNT seguía encendida, incluso sin el endemoniado Pulisic, quien no regresó tras el descanso. Dest, Balogun y Tillman continuaban creando peligro entre los pasillos que Cubas y Mauricio Magalhaes no lograban sellar eficazmente. El Team USA perdió algo de prolijidad en el pase final, pero el circuito de juego seguía funcionando a pleno rendimiento.
Un Final con Sabor a BBQ y Jazz: La Magia de Gio Reyna Sella el Triunfo
Pero Paraguay, fiel a su estirpe, ostenta la mítica pegada sudamericana. En una jugada fortuita, Gill despejó en alto, Arce la bajó con maestría, Enciso aclaró la cancha con el balón pegado a su fino pie y la lucidez del diferente. Fue entonces cuando Mauricio Magalhaes lanzó un disparo raso que tomó por sorpresa al frío Freese, reavivando las esperanzas guaraníes. Avy’a, los guaraníes demostraron ser guerreros auténticos. No obstante, el USMNT no quería sustos. Tillman, o uno de sus avatares, se combinó con McKennie y encontró a Weah abierto por la derecha; su impacto pasó rozando el poste, con un rasguño de Gill. Pepi, tras un pase de Berhalter, envió el balón a «Malibú» antes de que Gómez, con su eterno corazón guaraní, abortara una vistosa triangulación entre Reyna y Robinson. Todo esto fue un preludio al gran finale, la cereza del apple pie: la hermosa y suspirante trivela de Gio Reyna, una obra de arte de la que el mismísimo Luka Modric se sentiría orgulloso. Un partido con sabor a BBQ y con la banda sonora de un big bang jazz. Con esto, queda claro a qué se refería Pochettino. El total soccer ha llegado para quedarse en el fútbol de Estados Unidos.
DnG
