La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo orquestó las honras fúnebres del líder miskito Brooklyn Rivera en la funeraria Sierras de Paz, en Managua. Esta acción ignoró la petición expresa de su hija, Tininiska Rivera, quien solicitó la entrega del cuerpo para sepultarlo en Sandy Bay, cumpliendo así la voluntad del destacado líder indígena.
Al controvertido funeral de Brooklyn Rivera asistieron algunos diputados de la Asamblea Nacional, representantes del Frente Sandinista y miembros de la iglesia Morava de Managua.
Fuentes vinculadas al Ministerio de Salud (Minsa) confirmaron a CONFIDENCIAL que el líder indígena miskito fue sepultado en Managua por órdenes directas de la copresidenta Rosario Murillo, subrayando el control estatal sobre este acto privado.
Rivera, de 73 años, falleció el 30 de mayo de 2026 a las 8:30 de la noche, tras más de 970 días de encierro ilegal. La dictadura confirmó su muerte un día después, manteniendo el cadáver bajo custodia policial, una medida que exacerbó el dolor de su familia y el pueblo miskito.
Tininiska Rivera, hija del fallecido líder indígena, solicitó reiteradamente a las autoridades del régimen permitir a su familia recibir el cuerpo de su padre y despedirlo conforme a las ancestrales tradiciones de su pueblo, pero su clamor no obtuvo respuesta.
“A mi padre le arrebataron la libertad; no permitamos que también le arrebaten a su familia el derecho de despedirlo conforme a su voluntad, sus creencias y su legado”, manifestó desde el exilio Tininiska Rivera en una carta pública, reflejando el sentir del pueblo miskito y la angustia familiar.
Tininiska Rivera: El Dolor de una Hija que no Pudo Despedirse del Líder Miskito
En su emotivo comunicado, Tininiska expresó su “profundo dolor y preocupación” por las circunstancias que rodearon la muerte de su padre. Denunció que, durante meses, su familia fue mantenida en la oscuridad, sin acceso a información directa sobre su estado, ni la posibilidad de verlo, hablar con él o acompañarlo en sus últimos momentos.
La hija del dirigente indígena Brooklyn Rivera solicitó el acompañamiento de la comunidad internacional, organismos de derechos humanos, iglesias, pueblos indígenas y el cuerpo diplomático, con el fin de garantizar su ingreso seguro a Nicaragua y su plena participación en los actos funerarios de su padre.
“Como hija, deseo cumplir la promesa que le hice en vida: darle el último adiós que merece y permitir que descanse junto a su pueblo”, expresó con profunda congoja.
Tininiska Rivera enfatizó que su padre dedicó su vida a la incansable defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua. Afirmó que su legado “trasciende generaciones” como un símbolo imperecedero de resistencia, dignidad y la lucha de los pueblos indígenas en Nicaragua y el mundo.
“Hoy no hablo desde la confrontación. Hablo desde el dolor de una hija que anhela despedir a su padre. Hablo desde la esperanza de que prevalezcan la humanidad, la compasión y el respeto”, precisó, haciendo un llamado a la sensibilidad humanitaria.
El Silencio de la Dictadura: Acusaciones Nunca Reveladas contra Brooklyn Rivera
Brooklyn Rivera Bryan, fundador del partido indígena Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama, que significa ‘Hijos de la Madre Tierra’ en lengua miskita), fue detenido arbitrariamente en septiembre de 2023. Desde ese momento, la dictadura lo mantuvo en condición de desaparición forzada, sin ofrecer noticias de su paradero ni de su estado. Jamás se revelaron las razones de su arresto ni las acusaciones en su contra, una práctica común en el régimen.
La dictadura ocultó el grave estado de salud de Brooklyn Rivera hasta el 27 de mayo de 2026, cuando, en un acto de crueldad, mostró al líder indígena agonizante, tras casi tres años de desaparición forzada.
El funeral del Taupla Brooklyn, como cariñosamente lo llamaban en la Costa Caribe, se llevó a cabo en una funeraria al sur de Managua, a miles de kilómetros de los territorios indígenas por los cuales luchó incansablemente durante más de cinco décadas.
Para la cultura miskita, la muerte es un momento de profunda colectividad y respeto. Relatos ancestrales describen cómo, al fallecer un miembro de la comunidad, las casas se cerraban y todos acudían a acompañar a la familia, mostrando un luto y solidaridad que hoy fue negado al líder miskito Brooklyn Rivera.
Tras el arresto arbitrario de Brooklyn Rivera, la dictadura también detuvo a la segunda dirigente de Yatama, Nancy Elizabeth Henríquez. Ella también fue víctima de desaparición forzada hasta marzo de 2026, cuando se le impuso arresto domiciliario, coincidiendo con el empeoramiento de la salud de Rivera, según la propia dictadura. Nancy Henríquez, quien estaba destinada a suceder a Rivera en el liderazgo de Yatama y fue arrestada por exigir su libertad, tampoco pudo estar presente en el funeral orquestado por la dictadura, un acto más de deshumanización y control.
DnG
