Planeta 81553862 260728115640 1200x630

NASA desvela: la Tierra no es redonda, ¡su forma real!

Equipo ClickDirecto

La imagen de la Tierra suspendida en el espacio suele transmitir la sensación de un planeta casi perfectamente redondo. Sin embargo, bajo esa apariencia uniforme se esconde una realidad mucho más compleja que los científicos llevan décadas estudiando. La gravedad no actúa con la misma intensidad en todos los rincones del planeta, y esa diferencia deja una huella invisible que puede representarse mediante un modelo conocido como geoide.

La NASA ha vuelto a poner este concepto en el centro del debate con una espectacular visualización 3D. El modelo muestra una superficie llena de ondulaciones y deformaciones, un hecho sorprendente, aunque los expertos insisten en que no representa el aspecto físico de la Tierra, sino las pequeñas variaciones del campo gravitatorio que permiten comprender mejor cómo funciona nuestro planeta.

El Geoide: La Superficie Invisible que Mide la Tierra

Cuando se habla del geoide, no se hace referencia a la forma visible del planeta, sino a una superficie matemática imaginaria. Este modelo representa cómo sería el nivel medio del mar si los océanos cubrieran toda la Tierra, incluso por debajo de los continentes, y permanecieran completamente inmóviles, afectados únicamente por la gravedad y la rotación terrestre.

Lejos de ser una simple curiosidad científica, el geoide constituye una referencia fundamental para disciplinas como la geodesia, la cartografía o la navegación. Gracias a él es posible establecer un sistema común para calcular alturas, elaborar mapas de gran precisión y realizar mediciones geográficas con un margen de error mínimo.

Conviene distinguir este concepto de la forma física del planeta. La Tierra continúa siendo un elipsoide oblato, ligeramente achatado por los polos debido a su rotación. Las ondulaciones que aparecen en el geoide no son montañas gigantes ni deformaciones reales, sino el reflejo de pequeñas diferencias en la intensidad de la gravedad provocadas por la distribución desigual de la masa en el interior terrestre.

diferencias planeta
NASA

La Tierra continúa siendo un elipsoide oblato, ligeramente achatado por los polos debido a su rotación.

Visualizando la Gravedad: Una Representación Creada con Mil Millones de Observaciones

La espectacular visualización difundida por la NASA está basada en el modelo gravitatorio GOCO06s, uno de los más completos desarrollados hasta la fecha utilizando exclusivamente información obtenida mediante satélites. Para construirlo, los investigadores reunieron más de mil millones de observaciones realizadas durante quince años.

Entre los datos utilizados destacan los recogidos por las misiones GRACE, GRACE-FO y GOCE, diseñadas específicamente para detectar variaciones extremadamente pequeñas en el campo gravitatorio de la Tierra. Estos satélites permiten medir cambios casi imperceptibles que ofrecen pistas sobre la estructura interna del planeta y el movimiento de grandes masas de agua y hielo.

El aspecto irregular del modelo ha llamado especialmente la atención, aunque la propia NASA aclara que las deformaciones se han exagerado unas 10.000 veces para hacer visibles diferencias que, en realidad, son diminutas. El geoide alcanza aproximadamente 85 metros por encima del elipsoide cerca de Islandia y desciende hasta 106 metros por debajo al sur de la India, cifras insignificantes frente a un planeta cuyo radio supera los 6.300 kilómetros.

El Geoide en Nuestra Vida: Más Allá de la Curiosidad Científica

Aunque el geoide pueda parecer un concepto reservado a especialistas, sus aplicaciones están presentes en numerosos aspectos de la vida diaria. Es la referencia que permite transformar las alturas obtenidas mediante los sistemas GPS en alturas reales respecto al nivel del mar, una información imprescindible para construir carreteras, puentes, edificios o infraestructuras de gran precisión.

tierratierra
NASA

Algunos países ya han incorporado estos avances a sus sistemas cartográficos nacionales.

Su utilidad también alcanza a la investigación climática y ambiental. Gracias al estudio del geoide, los científicos pueden analizar el comportamiento de los océanos, seguir la evolución de los glaciares, estimar las reservas de agua subterránea y obtener información sobre la estructura profunda del planeta.

Algunos países ya han incorporado estos avances a sus sistemas cartográficos nacionales. En México, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) desarrolló el Geoide Gravimétrico Mexicano 2025 (GGM25), que desde el 1 de abril de 2026 se convirtió en el modelo oficial de referencia para aplicaciones geodésicas y topográficas, mejorando la precisión de las mediciones realizadas en el territorio.

Comprender este modelo permite apreciar la enorme influencia que ejerce la gravedad sobre el planeta y cómo pequeñas diferencias pueden revelar información valiosa sobre el interior terrestre, el comportamiento de los océanos y la evolución geológica de la Tierra. Más que desmontar la idea de una Tierra redonda, el geoide recuerda que la ciencia sigue refinando nuestra comprensión del planeta.

DnG