Juan Orlando Hernández Regresa a Honduras: Un Discurso de Fe, Vindicación y Compromiso
Comayagua Acoge el Retorno de Juan Orlando Hernández con Masivo Respaldo
Desde la Finca Rocío en Comayagua, el exmandatario Juan Orlando Hernández (JOH) ofreció su primer discurso tras su regreso a Honduras, ante cientos de simpatizantes del Partido Nacional. Con un «Muchísimas gracias», JOH inició su alocución, enfatizando que su libertad es una «bendición de Dios» y fruto de su fe inquebrantable, así como del apoyo de su familia, a la que describió como «mi roca». Resaltó el temple de su esposa Ana, quien «quedó al frente» cuando todo parecía derrumbarse, y la oración de su madre e hijos, que proclamaron: «Juan Orlando volverá».
El exgobernante también agradeció a su «familia extendida»: aquellos que trabajaron durante sus ocho años de gobierno, quienes lo hicieron presidente dos veces y le permitieron cumplir un «gran sueño» de servicio, llevando programas sociales a los más necesitados. Rememoró iniciativas como el cambio de pisos de tierra por cemento y la implementación de ecofogones, que le valieron el apodo de «Juan Fogón», así como el impulso a microempresas de tortillas, que lo convirtieron en «Juan Tortilla». Con orgullo, destacó sus orígenes humildes en la aldea Río Grande y su compromiso con las comunidades más recónditas de Honduras, a las que aseguró: «Ustedes son tan hondureños como nosotros».
Una Lucha por la Verdad: La Vindicación Legal de Juan Orlando Hernández en EE. UU.
JOH relató los difíciles momentos que enfrentó, las acusaciones y la persecución, subrayando la valentía de sus hijas y la convicción de su inocencia. Mencionó que el «presidente más informado del mundo» revisó su caso y lo calificó de «tremenda injusticia» y «cacería de brujas», señalando el uso de la justicia como arma política. Afirmó haber hecho frente a la violencia en Honduras «en el marco de la ley», y agradeció a su abogado, Renato Stabile, a quien describió como un «ángel guardián» nombrado por el juez, por su inquebrantable creencia en su inocencia y la promesa de regresar a Honduras junto a él.
Con un tono de victoria, Juan Orlando Hernández anunció la «reivindicación» total: la Corte del Segundo Circuito de Nueva York ordenó eliminar su sentencia, condena y limpiar todos los cargos. Esta decisión no solo es una victoria personal y familiar, sino también una reivindicación para el pueblo hondureño frente a los ataques de aquellos que «huyeron de aquí» y fueron extraditados, quienes «echaron lodo» a las Fuerzas Armadas y la policía reformadas bajo su mandato.
Futuro y Compromiso: Familia, Justicia Hondureña y Unidad Nacional
El exmandatario compartió sus nuevos propósitos de vida. Primero, dedicar tiempo a su familia, especialmente a sus nietas y a los hijos con quienes no pudo disfrutar plenamente durante su presidencia. Segundo, enfrentar la justicia hondureña con la misma convicción de inocencia con la que afrontó la estadounidense, demandando el levantamiento de una orden de captura que considera una «persecución política». JOH expresó su determinación de luchar por sus bienes heredados, injustamente «quitados», y aboga por una justicia que no sea politizada.
Finalmente, Juan Orlando Hernández transmitió un mensaje de gratitud, dignidad y unidad. Agradeció a quienes oraron y nunca dejaron de creer en él, instándolos a «nunca agachar la cabeza», sino a permanecer de pie, «de rodillas solo ante Dios». Aseguró que regresa a Honduras con el corazón lleno de esperanza, humildad y gratitud, dispuesto a construir y unificar dentro y fuera del Partido Nacional. Defendió la fortaleza y madurez de su partido, instando a la unidad de todos los hondureños para sacar al país adelante. Manifestó su respaldo al presidente (Nasry) Asfura, al presidente del Congreso, Tomás Zambrano, y a todos los diputados y alcaldes. Aunque aspira a «jubilarse», advirtió que si el «radicalismo» vuelve a perfilarse, ahí estará un «indito pelo parado» para defender a su patria. Concluyó con un llamado a la unidad y la oración, recordándose como «Juan Orlando Hernández del indómito Lempira».
DnG
