Hoy, iniciamos con un poema de Paul Laurence Dunbar, publicado en 1896. Si bien evoca la Guerra Civil, sus versos elevan un tributo a todos aquellos que ofrendaron sus vidas al servicio de los Estados Unidos. La obra se inicia en la postguerra, para luego rememorar el incalculable y sangriento coste del conflicto. La paz subsiguiente trae consigo flores de «gloria eterna», y Dunbar rinde homenaje a quienes cayeron por la libertad, «con la bandera ondeando alta bajo el sol».
Le invitamos a sumergirse en sus versos, un eterno recordatorio del sacrificio y la esperanza.
Oda para el Día de los Caídos
Terminaron los afanes y las marchas extenuantes,
Calló la llamada de corneta y tambor.
Suave y dulce el cielo se arquea,
Abriga una tierra donde la Rebelión enmudece.
Oscuros fueron los días de la locura patria,
Tristes las horas en que el conflicto arreció,
Mas a través de la penumbra del fraterno extrañamiento,
Dios envió su luz, y celebramos el amanecer.
Sobre la extensión de nuestros vastos dominios,
Barriendo hasta los confines más lejanos,
La Paz, de vuelo amplio, con alas incansables,
Trae su mensaje de gozo a nuestros corazones.
¡Ah, pero este gozo que nuestras mentes no pueden medir,
Qué les costó a nuestros padres conseguir!
Comprado al precio del más querido tesoro del corazón,
Nacido del esfuerzo, la pena y el dolor;
Nacido en la batalla donde la Muerte veloz volaba,
Matando con golpe de sable sangriento y fatal;
Nacido donde los héroes y mártires morían,
Desgarrados por la furia de bala y obús.
¡Ah, pero el día ha pasado; calló el estruendo,
Y la confusión que siguió a la lucha!
¡Paz a los héroes que murieron en la batalla,
Mártires de la verdad y la coronación del Derecho!
Del derramamiento de un conflicto fraternal,
Del polvo y la penumbra de la muerte,
Brotan en flor de gloria eterna
Flores que endulzan el mundo con su aliento.
Flores de caridad, paz y devoción
Florecen en corazones vacíos de contienda;
Amor tan ilimitado y vasto como el océano
Salta a la belleza y plenitud de la vida.
Así, con el canto de peanes y corales,
Y con la bandera ondeando alta bajo el sol,
Poned sobre las tumbas de nuestros héroes los laureles
¡Que su inquebrantable valor ha conquistado!
DnG
