Faltan votos para quitar las PASO y Karina Milei exige presionar aliados

Faltan votos para quitar las PASO y Karina Milei exige presionar aliados

El laberinto electoral de la Casa Rosada: entre la aritmética parlamentaria y la estrategia de supervivencia de Karina Milei

El tablero político argentino ingresa en una fase de máxima tensión institucional y partidaria. A pesar de los intentos persistentes del oficialismo por dinamitar el sistema de elecciones primarias, la realidad legislativa impone un freno categórico a las aspiraciones del Ejecutivo. En los pasillos de la Casa Rosada se asume con pragmatismo una certeza ineludible: hoy por hoy, los números no cierran en el Congreso para su eliminación definitiva. La apertura de la Comisión de Asuntos Constitucionales en el Senado responde más a una necesidad de cumplir con los plazos técnicos que marca la Justicia electoral que a una convicción real de éxito parlamentario inmediato. Ante este escenario de parálisis, las alternativas que se barajan oscilan entre replicar una suspensión excepcional por única vez o ceder ante los sectores aliados que proponen flexibilizar el esquema, transformando las primarias en un mecanismo optativo y quitándoles su histórico carácter de obligatoriedad.

Este panorama de negociaciones complejas contrasta de manera llamativa con la actitud de Jefatura de Estado. Lejos de la urgencia cotidiana que impregna a la mesa política, Javier Milei mantiene una postura de aparente desinterés frente a la incertidumbre electoral proyectada hacia el horizonte de 2027. Inmerso en la convicción inquebrantable de que su reelección es un destino manifiesto, el mandatario relativiza el impacto de las encuestas que registran un desgaste en su imagen pública y un mal humor social derivado de la contracción económica. Para el líder libertario, las tensiones coyunturales carecen de peso estructural frente a lo que define como una batalla conceptual permanente: el enfrentamiento dicotómico entre el futuro y el pasado. Bajo esta óptica, los costos fiscales de las primarias —catalogados reiteradamente por él como un gasto aberrante— pasan a un segundo plano frente a su rol autoproclamado de único garante de la modernización nacional.

Contexto y antecedentes: La génesis del conflicto por las primarias abiertas

Para comprender la magnitud de la actual disputa en torno a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), es imperativo remontarse a su creación en el año 2009 mediante la Ley 26.571, impulsada durante la administración kirchnerista. Diseñadas originalmente como un mecanismo para democratizar la vida interna de los partidos políticos y evitar los acuerdos de cúpulas, las primarias se convirtieron rápidamente en una herramienta de ordenamiento sistémico y, en la práctica, en una gigantesca encuesta nacional obligatoria que condiciona los comicios generales. A lo largo de los años, su utilidad ha sido sistemáticamente cuestionada por diversos espacios políticos según su conveniencia coyuntural, generando debates recurrentes sobre su costo fiscal, estimado en cientos de millones de dólares, y su interferencia en la dinámica interna de las coaliciones. El actual intento de La Libertad Avanza por suprimirlas no es un hecho aislado, sino la continuación de una pulseada histórica donde cada fuerza gobernante intenta rediseñar las reglas del juego electoral en función de su propia supervivencia táctica.

El rol de Karina Milei y la ingeniería del poder interno

A diferencia del desdén presidencial, la secretaría general de la Presidencia, Karina Milei, opera con una visión hiperrealista de la política y le otorga a la reforma electoral un carácter estratégico vital. Considerada la verdadera arquitecta del andamiaje político del oficialismo, «El Jefe» visualiza las PASO no solo como un innecesario foco de gasto, sino como un peligroso canal de expresión para figuras emergentes y dirigentes opositores que amenazan con disputar el voto liberal y republicano. En su radar figuran actores de peso como Mauricio Macri, el empresario mediático Daniel Hadad y el banquero Jorge Brito, a quienes percibe como potenciales contendientes capaces de captar a un electorado desencantado con la ortodoxia peronista pero esquivo al dogma libertario puro.

Más allá de la contención de outsiders, la obsesión táctica del karinismo pasa por desarticular al peronismo. Los estrategas que responden a la hermana del Presidente sostienen que la eliminación de las primarias privará a Unión por la Patria de la llave institucional necesaria para dirimir candidaturas de unidad, profundizando la fractura latente entre los sectores kirchneristas duros y el mandatario bonaerense Axel Kicillof. No obstante, al interior del propio oficialismo no existe una postura monolítica. Existen terminales que advierten sobre los peligros de suprimir un filtro que históricamente ha funcionado como una valiosa señal de alarma temprana frente al avance opositor, tal como ocurrió en los comicios provinciales previos.

Datos clave sobre el escenario electoral y legislativo

  • Ahorro fiscal proyectado: El oficialismo argumenta que la eliminación de las primarias generaría un ahorro directo para el Estado nacional cercano a los 250 millones de dólares.
  • Suelo electoral de LLA: Los estrategas gubernamentales se apoyan en mediciones como la de DC Consultores, que ubican la intención de voto de La Libertad Avanza en un 43,7%, superando el 40,6% obtenido a nivel nacional en los comicios legislativos previos.
  • Polarización de intención de voto: En los mismos sondeos favorables al Ejecutivo, el kirchnerismo se ubica en un 26,1% de adhesión, reflejando una brecha significativa de cara a una hipotética primera vuelta.
  • Presión a gobernadores y aliados: El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ha transformado el debate legislativo en una prueba de lealtad, exigiendo a los mandatarios provinciales y socios parlamentarios el acompañamiento de la ley electoral como requisito previo para cualquier acuerdo futuro.

Análisis de impacto y proyección futura

Las consecuencias de esta pulseada trascienden el plano meramente administrativo y amenazan con reconfigurar el mapa de alianzas del Gobierno. La decisión de Karina Milei de transformar la votación en el Congreso en una prueba de lealtad ha incrementado la desconfianza con socios estratégicos como el PRO y ha tensado la cuerda con figuras clave del Gabinete como Patricia Bullrich. Las recientes intervenciones públicas de la exministra de Seguridad, cuestionando la velocidad de la recuperación económica y advirtiendo sobre la complejidad temporal de las reformas estructurales, han encendido todas las alarmas en el entorno presidencial, donde se interpreta cada movimiento como un posicionamiento de cara a una futura sucesión.

De cara al futuro, el escenario político se encamina hacia una polarización extrema donde las reglas electorales seguirán siendo el botín de una guerra de trincheras. Si el oficialismo logra imponer su criterio, ya sea mediante la supresión o la desobligación de las PASO, el sistema de partidos sufrirá una mutación profunda que obligará a la oposición a replantear sus estrategias de construcción de frentes. Si, por el contrario, la oposición logra bloquear la reforma en el Parlamento, el Gobierno deberá convivir con unas primarias que funcionarán, simultáneamente, como un costoso test de estrés para su gestión y como una primaria encubierta donde los distintos sectores del no-peronismo medirán fuerzas sin red de contención, acelerando las definiciones de cara a la gran contienda presidencial.

DnG