El fenómeno de El Niño amenaza a Puerto Rico con una sequía severa y un impacto histórico
En medio de una persistente sequía y un marcado déficit de precipitaciones, las proyecciones del Centro de Predicciones Climáticas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) alertan sobre una probabilidad del 97% de que el episodio actual de El Niño persista hasta comienzos de la primavera de 2027. Además, existe un 81% de posibilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
Este escenario mantiene en máxima alerta al Servicio Nacional de Meteorología (SNM). Los expertos temen que los efectos del fenómeno limiten drásticamente las lluvias asociadas con las ondas tropicales, elevando el riesgo de que la isla encare su temporada seca arrastrando déficits acumulados muy significativos.
Un evento de magnitud histórica bajo estricta vigilancia
Ernesto Morales, meteorólogo coordinador de avisos del SNM, indicó que las proyecciones se mantienen firmes. “Estamos hablando de un Niño fuerte. Aún no hemos llegado al pico de su fortaleza, el cual se espera que ocurra entre noviembre y diciembre”, explicó el especialista.
El informe más reciente de la NOAA confirma que El Niño continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. De concretarse los pronósticos de máxima intensidad, este episodio podría posicionarse entre los de mayor magnitud desde que comenzaron los registros históricos en 1950.
Efectos globales de El Niño y su impacto específico en Puerto Rico
El fenómeno de El Niño se origina en el océano Pacífico tropical debido al debilitamiento o cambio de dirección de los vientos alisios, lo que genera un calentamiento de las aguas superficiales y altera los patrones atmosféricos globales.
Mientras que en regiones como California y el sureste de Estados Unidos este fenómeno suele incrementar notablemente las lluvias durante el invierno —provocando en ocasiones inundaciones—, en el Caribe y en Puerto Rico el efecto suele traducirse en escasez de agua. Históricamente, episodios fuertes previos han demostrado esta dualidad climática.
Menos actividad ciclónica pero mayor riesgo de sequía
En la cuenca del Atlántico, El Niño genera fuertes vientos cortantes en la atmósfera media y alta, dificultando que las ondas tropicales procedentes de África logren organizarse. Aunque esto se traduce en una menor actividad ciclónica y puede ser una buena noticia frente a los huracanes, también representa un grave problema hídrico.
“El Niño es buena noticia para el puertorriqueño porque nos indica que hay menor actividad ciclónica, pero a la misma vez, si se traduce en un periodo seco prolongado, la intensidad de esta sequía podría ser mayor”, advirtió Morales, recordando a la población que no debe bajar la guardia durante el pico de la temporada de huracanes en agosto y septiembre.
Preocupación máxima ante la llegada de la temporada seca
El déficit de precipitaciones ya está cobrando factura en el territorio insular. Según el Monitor de Sequía de los Estados Unidos, el 82.32% de Puerto Rico experimenta condiciones atípicamente secas o algún nivel de sequía, con un 24.75% bajo sequía severa, afectando con mayor intensidad las zonas sur y noreste.
La escasez de agua ha obligado a tomar medidas drásticas. Recientemente se anunció un plan de racionamiento de 48 horas para los abonados que se abastecen del embalse Carraízo, cuyo nivel continúa descendiendo de manera alarmante.
Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras. La NOAA indica que existe una probabilidad del 50% o más de que las precipitaciones se mantengan por debajo del promedio en todo el Caribe. Aunque los aguaceros costeros aislados aportan un alivio mínimo, los meteorólogos enfatizan que se requieren lluvias constantes en el interior de la isla para lograr la recuperación efectiva de los embalses antes de la llegada oficial de la temporada seca en noviembre.
DnG
