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EE. UU. y su «amenaza» cubana vs. la realidad de hambre y apagones

Equipo ClickDirecto

Acusaciones de EE. UU. Contra Cuba: ¿Amenaza Única o Desconexión con la Realidad de la Isla?

El gobierno de Estados Unidos ha lanzado impactantes alegaciones, afirmando que Cuba está detrás de «muchos de los levantamientos más significativos en la historia política reciente de Estados Unidos» y que sus líderes representan «una amenaza única para la seguridad nacional estadounidense». Estas revelaciones resultan sorprendentes para quienes viven bajo el bloqueo petrolero de seis meses en La Habana, donde la gente busca desesperadamente comida entre montones de basura sin recoger o soporta apagones de más de 24 horas.

«Cuba: Capital del Comunismo del Siglo XXI»: Un Informe Incendiario del Departamento de Estado

El informe sin firma de 100 páginas, titulado «Cuba: Capital del Comunismo del Siglo XXI», publicado por el Departamento de Estado de EE. UU. el lunes, atribuye a La Habana la responsabilidad de todo, desde «los disturbios de George Floyd hasta el auge de Antifa y la explosión del activismo pro-terrorista en los campus universitarios estadounidenses».

La Escalada de Presión Máxima y su Contexto Político

Este informe representa un nuevo impulso en la campaña de «máxima presión» para derrocar al gobierno de la isla, iniciada con el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aliado de Cuba, el 3 de enero. Desde entonces, Cuba ha sido paralizada por el bloqueo petrolero, sanciones a empresas extranjeras y amenazas de intervención militar. El momento de su publicación también sugiere un intento de «señalar» a la izquierda estadounidense antes de las elecciones de medio término de noviembre.

Cuba: ¿Una Revolución Contra la Civilización Occidental?

Según el informe, «el asalto de Cuba a Estados Unidos nunca fue, en esencia, una disputa por política económica o soberanía o incluso por la posesión de un territorio en particular. Fue una revolución contra la civilización occidental misma, librada, en parte, a través del método novedoso e insidioso de persuadir a los hijos de Occidente para que se volvieran contra su propia herencia». Un cubano, divertido al leerlo, comentó: «Fidel habría estado bastante orgulloso de esto».

Distorsiones Históricas y Omisiones en el Informe

El Departamento de Estado de EE. UU., dirigido por el cubanoamericano Marco Rubio, se negó a nombrar al autor del informe, aunque este demuestra un conocimiento de la historia. El documento afirma: «Casi inmediatamente después de tomar La Habana en enero de 1959, Castro comenzó a planear asaltos armados contra gobiernos vecinos, lanzando expediciones contra Haití, República Dominicana, Nicaragua y Panamá solo en ese año». Sin embargo, omite que Haití estaba gobernada por François «Papa Doc» Duvalier (responsable de la muerte de 60.000 personas), la República Dominicana por Rafael Trujillo (masacre del perejil, 20.000-35.000 haitianos asesinados) y Nicaragua por la familia Somoza (hasta 50.000 nicaragüenses asesinados).

La Infiltración de Inteligencia y el Énfasis en la Raza

Aunque el informe no proporciona nuevas pruebas, destaca un énfasis sospechoso en la raza. Atribuye el supuesto éxito de la inteligencia cubana en la infiltración de instituciones estadounidenses a una debilidad por los «latinos glamorosos», citando a un oficial de inteligencia del Miami Herald en 2002: «‘Somos mucho más abiertos a los latinos que a la gente con dientes de acero y acento eslavo'». También lamenta el compromiso ideológico de los espías reclutados por Cuba, pero olvida mencionar que varios fueron inspirados por los intentos de la CIA de asesinar a Castro, o el refugio que EE. UU. ofreció a los exiliados Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, organizadores del atentado contra el vuelo 455 de Cubana en 1976, que mató a 73 personas.

Reinterpretando la Lucha por los Derechos Civiles: ¿Una Conspiración Cubana en Black Panthers?

De manera más chocante, el informe agrupa la larga lucha interna de EE. UU. por los derechos civiles y la reforma social, y la reformula como una batalla entre actores extranjeros y la «civilización occidental», deteniéndose en grupos como los Black Panthers, a quienes atribuye a Cuba.

Si bien varios revolucionarios negros encontraron refugio en la isla, la más famosa Assata Shakur (con una recompensa de $2 millones por su cabeza), su experiencia no fue tan conspirativa como sugiere el autor. Nehanda Abiodun, otra fugitiva mencionada, afirmó en entrevistas que su ideología y rabia revolucionaria surgieron de su crecimiento en el Nueva York de los años 70, no de un amor por Cuba, cuyo gobierno llegó a resentir por silenciarla a cambio de refugio. Solía decir que lo primero que le pasó al aterrizar fue ser perfilada racialmente por la policía cubana. Si era parte de una conspiración internacional bien aceitada, no lo demostró.

La Paradoja de la «Amenaza» Cubana en Medio de la Crisis Interna

Durante cinco años, el gobierno cubano ni siquiera ha podido alimentar a sus 9.5 millones de habitantes, quienes en su mayoría lo culpan de la crisis. Pero el informe está preparado para esto: «Confundir la pobreza de Cuba con inofensividad es malinterpretar la amenaza por completo. Su debilidad material nunca fue la medida de su peligro».

Concluye: «Hoy, agentes y operativos cubanos mantienen presencia en cientos de grupos de fachada, organizaciones activistas, centros de solidaridad y redes de ONG ideológicas y sin fines de lucro. Estos grupos representan colectivamente uno de los vectores más grandes, sofisticados y peligrosos de influencia extranjera hostil en la historia moderna de Estados Unidos».

Reacciones desde Cuba: ¿Un «Nuevo y Más Peligroso Macarthismo»?

Antes del lanzamiento del informe, Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, afirmó que EE. UU. había caído presa de una «nueva y más peligrosa versión del macarthismo». Pero quizás la crítica más contundente provino de un académico cubano que prefirió permanecer en el anonimato: «Suena exactamente como un informe que los medios estatales cubanos podrían escribir sobre Estados Unidos».

DnG