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Costa Rica: Ensambla productos, no ideas nuevas

Equipo ClickDirecto

La Urgente Necesidad de Reinventar la Innovación Científico-Tecnológica en Costa Rica

La capacidad de innovación científico-tecnológica de Costa Rica, a pesar de su gran potencial, sigue siendo una aspiración para muchos de sus impulsores y, lamentablemente, ajena para quienes toman las decisiones estratégicas. Un ejemplo palpable de esta desconexión es la incapacidad de aprovechar nuestras capacidades humanas y técnicas para mitigar eficazmente desastres ambientales, como la catástrofe ambiental de Crucitas, donde la biotecnología podría degradar el cianuro hasta en un 98%.

Ante este panorama, resulta imperativo reformar la institucionalidad científica del país. Costa Rica se enfrenta a desafíos económicos y sociales apremiantes: un déficit fiscal creciente, extensas listas de espera hospitalarias, la incertidumbre en el sistema de pensiones y un significativo rezago en infraestructura. Surge, entonces, la pregunta legítima: ¿por qué priorizar la ciencia y la tecnología ante tantas necesidades urgentes? La respuesta radica en una premisa fundamental pero a menudo ignorada: la innovación no es un gasto superfluo, sino una de las pocas vías sostenibles para financiar la solución a largo plazo de estos problemas sociales.

Costa Rica: ¿Líder en Innovación o Atrapada en la Primera Fase del Desarrollo?

Aunque Costa Rica se proyecta como un líder regional en innovación, la realidad es otra. El Global Innovation Index (GII) la sitúa en el puesto 72 a nivel global y en el sexto lugar en Latinoamérica. Este diagnóstico es corroborado por estudios independientes de Small Business Economics, el FMI y la Cepal, los cuales señalan un patrón preocupante: el país se ha quedado atrapado en una primera fase, centrada exclusivamente en atraer inversión extranjera directa (IED). Hemos fallado en edificar una segunda etapa transformadora de esa IED, que debería estar orientada a generar conocimiento propio, patentes e impulsar la creación de empresas costarricenses genuinamente innovadoras.

El sector de dispositivos médicos ilustra esta realidad de manera contundente. En 2025, esta industria lideró las exportaciones con casi $11.000 millones, un aumento del 25%. Sin embargo, según datos oficiales, su actividad principal es el ensamblaje de agujas, cánulas y catéteres importados, no su diseño. Esto revela una economía más enfocada en ensamblar componentes externos que en generar innovaciones propias. Una señal de agotamiento de este modelo es la desaceleración de las zonas francas, que experimentaron una caída de 12,3 puntos porcentuales entre abril de 2025 y abril del año en curso, según datos del Banco Central.

La Ciencia como Pilar Fiscal: Un Cambio de Paradigma Necesario

La objeción inicial sobre desatender las obligaciones del Estado se invierte aquí. Sin este segundo nivel de desarrollo científico y tecnológico, la base fiscal que financia los programas sociales continuará erosionándose. Es crucial corregir la enorme asimetría del régimen definitivo, cuyas empresas no gozan de los incentivos de las zonas francas y, sin embargo, generan el 13% del volumen agregado nacional. Esta corrección es la medida central de una iniciativa impulsada por la Escuela de Biología del TEC, diseñada para escalar y optimizar el ecosistema de innovación del país.

Medidas normativas para acelerar la innovación

La propuesta presentada a las fracciones de la Asamblea Legislativa detalla 11 medidas prácticas que no crean burocracia, sino que destraban la existente. Estas incluyen agilizar la importación de reactivos esenciales para la investigación, proporcionar seguridad jurídica a las alianzas entre universidades y empresas, habilitar a los biotecnólogos bajo el Decreto 45116-S, establecer un sistema acelerado para el registro de patentes y financiar emprendimientos innovadores mediante un fondo rotativo. Es fundamental entender que estos son ajustes normativos, no gastos adicionales. Su objetivo es activar el valor ya invertido en universidades, investigadores e infraestructura, sin solicitar dinero extra del presupuesto nacional.

Costa Rica posee un excelente talento humano formado con fondos públicos, una riqueza que incluso se exporta. La plataforma Hipatia del Estado de la Nación documenta cientos de profesionales costarricenses en ciencias e ingenierías que, con formación de posgrado, estudian o laboran en el extranjero, generando conocimiento y riqueza fuera de nuestras fronteras. Es imperativo realizar un esfuerzo concertado para repatriar este talento y recuperar la valiosa inversión que se hizo en su educación.

Inversión en I+D: La Clave para un Futuro Sostenible y Competitivo

Ninguna norma resolverá mágicamente los profundos problemas que enfrenta nuestra sociedad. Sin embargo, ignorar la urgencia y la prioridad de la innovación es confundir el síntoma con la causa. Sin una base productiva sólida que genere conocimiento y exportaciones con mayor valor agregado, la capacidad fiscal del país continuará mermando. Aumentar la inversión en investigación y desarrollo (I+D) del 0,29% al 0,50% del PIB para el 2028 –un porcentaje que aún está lejos del 2% recomendado por la OCDE– no es un capricho académico. Es una condición indispensable si aspiramos a dejar de competir en el ensamblaje de productos diseñados en otras latitudes y, en cambio, comenzar a diseñar lo propio.

Los expedientes 23.868 y 24.422, actualmente en trámite legislativo, representan un paso crucial dentro de las medidas planteadas para trascender el rol de meros ensambladores y avanzar hacia la creación y diseño de nuestra propia innovación.

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