El Banco Mundial proyecta para México un panorama de crecimiento moderado y desafíos estructurales, impulsado por la incertidumbre del TMEC, el agotamiento del impacto de las megaobras y una confianza del consumidor en declive.
La fórmula para el éxito de México, según el organismo, es clara pero exigente. Para transformar los «vientos a favor» temporales en beneficios duraderos, el país requiere urgentemente «instituciones más sólidas, menor incertidumbre en la política económica y avances tangibles en infraestructura y capital humano«. Sin estas reformas estructurales, México podría permanecer en un ciclo de crecimiento lento y baja productividad.
En su último informe «Panorama Económico de América Latina y el Caribe» (abril de 2026), el Banco Mundial estimó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México de apenas 0.6% en 2025, proyectando una ligera recuperación del 1.3% en 2026 y 1.7% para 2027.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) también ha ajustado sus previsiones, reduciendo el pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2026 de 1.6% a 1.2%, citando la persistente incertidumbre que frena la actividad económica. Para 2027, el FMI bajó sus expectativas a 1.9% desde un 2.2% previo.
Los Tres Pilares de la Desaceleración Económica en México
El estudio del Banco Mundial identifica factores críticos internos y externos que condicionan el dinamismo de la segunda economía más grande de la región:
1. Incertidumbre Comercial por el TMEC
La incertidumbre comercial en torno al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) es un freno clave para la inversión privada. El informe destaca las «revisiones relacionadas con el TMEC» que impactan la planificación empresarial. A pesar de la profunda integración de México en las cadenas de valor de Norteamérica, la ambigüedad en las reglas actuales induce cautela en los compromisos de suministro e inversión transfronteriza.
2. Agotamiento del Impacto de las Megaobras
El gasto gubernamental en infraestructura ya no impulsa la demanda interna como en años anteriores. El Banco Mundial observa que el «impacto decreciente de los grandes proyectos de infraestructura pública» se suma a la incertidumbre comercial, explicando el bajo dinamismo. La economía se vuelve más dependiente del consumo privado, que también muestra señales de agotamiento.
3. Confianza del Consumidor en Declive
A diferencia de otras economías regionales, la confianza del consumidor en México ha declinado, mostrando una «tendencia a la baja desde finales de 2024 durante gran parte de 2025». Este pesimismo, junto a condiciones financieras restrictivas y tasas de interés elevadas, frena el consumo y su capacidad de compensar caídas en otros sectores.
Un Entorno Financiero y Social Complejo
El informe del Banco Mundial advierte que, aunque se ha iniciado un ciclo de relajación monetaria, este «solo compensará parcialmente los factores adversos externos». México también enfrenta un espacio fiscal limitado y una proliferación de medidas de protección comercial, similar a países como Colombia.
A nivel social, la informalidad laboral persiste como un desafío estructural en México, donde el 80% de los asalariados preferiría trabajar por cuenta propia, cifra muy superior al promedio de la OCDE. Esta estructura, junto a la baja productividad, acentúa la vulnerabilidad frente a la desaceleración económica.
El Banco Mundial concluye que, para capitalizar el nearshoring y la transición energética, México debe fortalecer sus instituciones, reducir la incertidumbre política y cerrar brechas en capital humano e infraestructura.
La Política Económica como Factor de Riesgo Crítico
El organismo reitera que la incertidumbre en la política económica, junto a las deficiencias en capital humano e infraestructura, son los principales frenos para la segunda economía de la región.
El informe posiciona a México y Brasil en un grupo con crecimiento lento, afectado por la incertidumbre de la política comercial y las «revisiones relacionadas con el TMEC«, que impactan directamente la planificación empresarial.
A pesar de la relevancia estratégica global de México, el Banco Mundial advierte que los beneficios no son automáticos. Para atraer inversión en energías renovables y minerales críticos, el país necesita «marcos normativos domésticos y calidad institucional» sólidos, actualmente mermados por la incertidumbre política.
Educación y Salud: El Rezago en Capital Humano
La debilidad del capital humano en México y la región es un punto crítico. El Banco Mundial alerta que la educación pública (primaria y secundaria) no cumple estándares globales, resultando en una fuerza laboral subcalificada.
En el ámbito empresarial, entre el 25% y 35% de las empresas en América Latina (México incluido) reportan limitaciones para expandirse por falta de mano de obra calificada, una cifra muy superior al 7% en Asia. El informe enfatiza: «Hay empleos de alta calidad esperando si el sistema educativo y de capacitación produce los trabajadores correspondientes».
También se destaca una desconexión academia-industria, con pocas graduaciones en áreas STEM y limitada interacción universitaria con el sector privado.
Infraestructura: El Cuello de Botella del Crecimiento
La infraestructura deficiente es otro factor que limita el aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED) en México, incluso con el auge del nearshoring, según el Banco Mundial.
La construcción de infraestructura básica se ve «obstaculizada por la corrupción«, elevando costos y retrasando proyectos. Estas deficiencias, junto a altos impuestos y la inseguridad, frenan el surgimiento de nuevas industrias y restan competitividad a México frente a Asia.
DnG
