La Administración de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) ha notificado a cerca de 50 estudiantes la imposibilidad de asignarse a sus cursos, argumentando la inexistencia de sus registros en el sistema. Esta afirmación, sin embargo, contradice el historial académico de cada afectado y ha sido refutada por un experto forense, quien detalla cómo verificar su falsedad.
Varios de los estudiantes afectados cursan entre octavo y décimo semestre. La justificación oficial esgrimida es la supuesta pérdida de sus expedientes durante la toma del campus entre 2022 y 2023. No obstante, todos estos estudiantes comparten una característica adicional a sus semestres avanzados: forman parte activa de la dirigencia y oposición estudiantil al actual rector Walter Mazariegos.
Tres Años de Trayectoria Académica Sin Inconvenientes en la USAC
Camilla Juárez, estudiante de Diseño Gráfico en la Facultad de Arquitectura, con carné de 2022, nunca había experimentado problemas para asignarse semestres. «El primer semestre lo cursé normal, sin ningún problema, pudieron ingresar todas mis notas», relata, confirmando una trayectoria sin contratiempos en 2024, 2025 y a principios de 2026.
«Fue hasta ahora en el segundo semestre de 2026 donde aparece como que mis datos no existieran», añade Juárez, evidenciando una inconsistencia abrupta en su registro. Jennifer de la Cruz, quien buscaba asignarse el décimo semestre de Ciencias Jurídicas y Sociales, inscrita también desde 2022, corrobora el mismo patrón. «A mí nunca me dio problema en 2024 y en 2025. Hasta ahorita».
De la Cruz asegura que un día antes de las asignaciones, verificó en la plataforma de Registro y Estadística y figuraba como estudiante activa. Andrés Luna, de la Facultad de Ingeniería, refuerza la contradicción del argumento oficial: «No es cierto que no esté inscrito porque no pudimos haber seguido estudiando de forma regular cuando se restauraron las clases posterior a la toma (2022-2023)». También confirma no haber tenido «ningún problema al asignarme a mis clases todos los años».
La Coincidencia Inquietante: Dirigentes Estudiantiles con «Expedientes Perdidos» en la USAC
Juárez, De la Cruz y Luna, además de la ausencia de problemas previos en su registro académico, comparten otra significativa coincidencia: todos participaron activamente en procesos de elección interna, lo que inexorablemente requería tener sus expedientes en regla. La otra similitud clave es que los tres forman parte de la oposición al rector Walter Mazariegos, reelecto en un proceso considerado fraudulento entre febrero y abril pasados.
Camilla Juárez ganó en marzo la representación estudiantil de su facultad ante el Consejo Superior Universitario (CSU), donde la mayoría de consejeros sigue ilegalmente en sus cargos desde 2025. «Llevaba todas mis constancias, hay evidencia de que había sido una estudiante. No entiendo por qué ahora ya no aparezco», afirma. Asumir el cargo también ha sido un camino lleno de trabas; lleva cuatro meses sin que le permitan integrarse, y ahora, al «no aparecer su registro», la situación se agrava.
Andrés Luna, igualmente electo para el CSU por la Facultad de Ingeniería, asegura que su expediente estuvo «en completa integridad» durante su participación electoral. Sin embargo, al igual que Juárez, no se le ha permitido asumir el cargo debido a que la Junta Electoral Universitaria no ha procesado su victoria. De poder asumir estos cargos para los que fueron electos, tendrían la oportunidad de participar en las reuniones con Mazariegos y confrontarlo directamente.
Por su parte, Jennifer de la Cruz fungió como fiscal en el proceso electoral de Derecho, representando a la planilla de oposición, para la designación de los electores de rector. Recuerda que llegaron a una tercera vuelta y su calidad de estudiante nunca estuvo en cuestión. En ese proceso, documentó y denunció múltiples irregularidades: «Duplicaron carnets, gente graduada llegaba a votar, estudiantes llegaban a votar y ya lo habían hecho por ellos», aseguró.
Denuncian Estrategia para Desarticular la Oposición Estudiantil en la USAC
Los líderes estudiantiles afectados coinciden plenamente en que la supuesta «pérdida» de registros no es un problema técnico genuino, sino una táctica dirigida a desarticular el movimiento estudiantil opositor. «Fue un ataque directo de un sector allegado a Mazariegos debido a nuestras opiniones sobre las elecciones a rector y la política universitaria», afirma categóricamente Andrés Luna.
«Quieren desorganizar el movimiento estudiantil a través de infundir miedo», explica Jennifer de la Cruz, resaltando la intencionalidad de la medida. Camilla Juárez es aún más directa en su denuncia: «Nos están quitando nuestro derecho a la educación por usar nuestro derecho a la libertad de expresión».
Evidencia Forense Desmiente Versión Oficial de la USAC sobre Expedientes
El analista en informática forense Aníbal Argüello explica que la versión oficial de la Usac carece de sustento ante un análisis técnico básico. «Cuando uno tiene una base de datos, todos los encargados tienen la obligación de tener backups de la información. Esa regla se llama 3-2-1: tres copias de tus datos en dos soportes diferentes y una copia en otro lugar, normalmente en la nube», detalla el experto.
Incluso en el improbable caso de que fallaran los respaldos digitales, señala Argüello, existe un registro físico: «Uno firma documentos, hay documentos físicos que demuestran que se está inscrito en la universidad». Argüello identifica una inconsistencia que, según él, invalida completamente la explicación oficial: uno de los estudiantes afectados posee un carné con vigencia hasta 2025. «Ellos no podían borrar lo que iba a pasar en el futuro, eso no tiene ningún sentido».
Asimismo, el experto cuestiona la lógica de un supuesto borrado masivo por la toma del campus en 2022-2023. «Eso implicaría que quienes tomaron la Usac tenían un usuario, entraron con permisos de administrador de las bases de datos, hicieron el borrado en los servidores, y precisamente de estos estudiantes. Eso no tiene sentido», argumenta. Y añade: «Tendría sentido que se hubieran robado el servidor, pero ellos tienen la obligación de tener backups, entonces solo tenían que volver a montarlo».
Peritaje Informático Forense: Clave para Esclarecer la Verdad en la USAC
Para el analista criminal y consultor internacional, el patrón específico de los expedientes eliminados —afectando únicamente a estudiantes opositores— apunta a una acción dirigida: «Es target, es un objetivo específico». Según Argüello, determinar qué ocurrió realmente no requiere especulaciones, sino un peritaje de informática forense que el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) puede llevar a cabo.
El procedimiento, explica, comparable en confiabilidad a una autopsia, seguiría estos pasos:
- Incautar los servidores de la Usac donde se aloja la base de datos de Registro y Estadística.
- Generar una imagen forense de esos servidores para preservar la evidencia sin alterarla.
- Revisar los logs del sistema, que registran qué usuario entró, qué registros borró, cuándo y mediante qué mecanismo.
- Determinar si el borrado fue error o acción deliberada, y en ese caso, identificar a la persona responsable.
- Cotejar con los respaldos obligatorios (regla 3-2-1: tres copias en dos soportes distintos, incluida una en la nube) para restaurar la información eliminada en favor de los estudiantes.
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