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Trump-De la Espriella: ¿qué cambia para Colombia post-Petro?

Equipo ClickDirecto
Fuente de la imagen, Getty Images / Composición de BBC Mundo
Pie de foto, Trump y De la Espriella auguran una relación menos tensa entre EE.UU. y Colombia de lo que ha sido en los últimos meses con Petro.

El gobierno de Donald Trump en EE.UU. siguió de cerca y apoyó abiertamente la carrera presidencial de Abelardo de la Espriella en Colombia. Tras su victoria el domingo 21 de junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, fue de los primeros en felicitar al «outsider» de derechas, destacando el deseo de EE.UU. de una estrecha cooperación en seguridad regional, el fin de la migración ilegal y el fortalecimiento de los lazos económicos.

De la Espriella, quien posee la nacionalidad estadounidense y se declara admirador de Trump, busca una relación cercana con el magnate y propone una estrategia de mano dura contra el crimen, en sintonía con la postura del exmandatario estadounidense.

Durante los cuatro años del gobierno progresista de Gustavo Petro, las relaciones entre Washington y Bogotá fueron turbulentas, marcadas por crisis diplomáticas y desencuentros en seguridad, política de drogas y migración. A pesar de una distensión tras una visita de Petro a Washington en febrero, la desconfianza entre ambos líderes se mantuvo latente.

La victoria de De la Espriella abre un nuevo capítulo en las relaciones entre EE.UU. y Colombia, una alianza que, aunque ha perdido vigor en los últimos años, sigue siendo la más importante para el país sudamericano.

Abelardo de la Espriella tiene pasaporte estadounidense.
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Abelardo de la Espriella tiene pasaporte estadounidense.

Una Victoria Política para Trump en Latinoamérica

Para Sergio Guzmán, director de la consultora geopolítica Colombia Risk Analysis, este triunfo se siente como una «victoria propia para Trump». Colombia, bajo el gobierno de Petro, era uno de los pocos países en Sudamérica con una administración de izquierda que funcionaba como contrapeso a las aspiraciones trumpistas en la región.

Con la victoria de De la Espriella y el aparente triunfo de Keiko Fujimori en Perú, la influencia conservadora de EE.UU. en la región se refuerza. Los gobiernos de Brasilia y Bogotá habían limitado, en cierta medida, los esfuerzos de Trump para emprender acciones militares contra el narcotráfico y el crimen organizado.

De la Espriella ha sido enfático en sus intenciones de bombardear campamentos «narcoterroristas» y cargamentos de droga en Colombia, el principal productor y exportador de cocaína del mundo. Esta postura coincide con la estrategia militar estadounidense, que desde septiembre de 2025 ha intensificado sus operaciones en la región.

Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, explica que la victoria de De la Espriella se alinea con las prioridades de EE.UU. en el hemisferio occidental: políticas antinarcóticas, persecución de organizaciones criminales y control migratorio. El desafío para el presidente colombiano será equilibrar estas prioridades con los intereses de su país y proteger a la población civil en un contexto de profunda división política y conflicto interno.

Con un resultado tan ajustado —casi 13 millones de votos para De la Espriella frente a 12,7 millones para Iván Cepeda— se anticipa una resistencia activa a algunas de las políticas que el presidente electo quiera implementar, a pesar de su discurso conciliador.

Gustavo Petro saluda a Donald Trump en su visita a la Casa Blanca en febrero de 2026.
Fuente de la imagen, Presidencia de Colombia via Getty Images
Pie de foto, Trump y Petro distendieron tensiones en la Casa Blanca en febrero, pero la sintonía nunca llegó a ser del todo completa.
Grupo armado
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, La expansión de los grupos armados será un desafío para el nuevo presidente colombiano.

Desafíos de Seguridad: La Compleja Herencia de Colombia

Cuatro años de la estrategia de «paz total» de Petro, que priorizó la negociación sobre la confrontación, dejan una Colombia que no ha logrado frenar la expansión de los grupos armados, un fenómeno que se acentuó desde 2018. El país ostenta hoy la segunda tasa de homicidios más alta de la región, y un récord histórico de cultivos de hojas de coca, aunque su ritmo de crecimiento se ha moderado recientemente.

De la Espriella propone ahora priorizar la vía confrontativa, desarmar las conversaciones y aumentar el gasto militar. Esta estrategia no es nueva en Colombia; diversos gobiernos han alternado entre mano dura y mano tendida sin alcanzar éxitos absolutos duraderos.

Si bien el Plan Colombia, un paquete millonario de ayuda militar y económica de Washington, junto con la estrategia de «Seguridad Democrática» del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), debilitaron militarmente a las Farc, analistas coinciden en que el posterior proceso de paz no resolvió desafíos fundamentales como la desigualdad, la pujanza de economías ilícitas y la limitada presencia estatal en zonas remotas. Estos factores han sido caldo de cultivo para la proliferación del crimen, nuevos grupos armados y rentas como el narcotráfico y la minería ilegal.

De la Espriella ha hablado de revivir un «Plan Colombia 2.0». Sin embargo, la historia ha demostrado que la mano dura por sí sola no resuelve el conflicto armado ni el narcotráfico. Por ello, el presidente electo también ha prometido llevar inversiones a las regiones más afectadas por la violencia y la criminalidad, un enfoque que presenta un doble filo, ya que iniciativas confrontativas pasadas se vincularon al empoderamiento de grupos paramilitares y masacres contra la población civil.

Abelardo de la Espriella, tras un atril blindado celebrando la victoria electoral en Colombia.
Fuente de la imagen, Juan BARRETO / AFP via Getty Images
Pie de foto, De la Espriella ha hecho de la seguridad su bandera y marca políticas.

Interrogantes Clave: Futuro de la Alianza y Relación con China

Actualmente, EE.UU. contaría con los gobiernos de Ecuador, Venezuela, probablemente Perú y, próximamente, Colombia, alineados con su visión de seguridad. Para Dickinson, esto podría propiciar una mayor cooperación regional frente a los desafíos del crimen organizado, pero también conlleva el riesgo de que Washington persiga su agenda más que los intereses locales de las poblaciones afectadas por la violencia.

Sergio Guzmán expresa su preocupación de que EE.UU. no muestre la generosidad que tuvo anteriormente con Colombia. Trump no se caracterizó por ser un líder generoso; de hecho, el país sudamericano fue de los más afectados por los recortes de USAID, la agencia de cooperación estadounidense que destinaba millones a proyectos sociales y que el gobierno de Trump desmanteló.

En los últimos años, mientras EE.UU. parecía distraído de sus intereses en la región, Colombia, al igual que otros países latinoamericanos, se acercó a China, el principal rival geopolítico de Washington. Hoy, el gigante asiático le disputa a EE.UU. la plaza de mayor socio comercial de Bogotá, con expertos prediciendo que podría superarle en los próximos años.

Guzmán analiza que es probable que EE.UU. pida a Colombia que se escinda de su relación con China, estrechada durante el gobierno de Petro. Sin embargo, esto no será tan sencillo, ya que China ocupa un espacio importante de inversión que De la Espriella no podrá ignorar y EE.UU. no podrá ocupar con facilidad. A poco más de dos meses de su toma de posesión, las relaciones exteriores de De la Espriella con el país más poderoso del mundo se perfilan más complejas de lo que ha trasladado en campaña.

María Elvira Salazar, este domingo 21 de junio en Barranquilla, donde De la Espriella esperó los resultados.
Fuente de la imagen, Carlos Parra Rios/Bloomberg via Getty Images
Pie de foto, María Elvira Salazar, una prominente congresista republicana, acudió a apoyar a De la Espriella en su victoria electoral.

DnG