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Tecnología micro anula gol a Croacia; Portugal clasifica al Mundial

Equipo ClickDirecto

El periodista deportivo de la BBC, Steve Wilson, calificó el momento como «una de las decisiones más trascendentales del VAR que jamás haya existido». Esta afirmación encapsula la magnitud de la controversia que sacudió el partido de dieciseisavos entre Croacia y Portugal, un encuentro que pasaría a la historia no solo por la tensión en el campo, sino por la intervención de la más avanzada tecnología.

Cuando el reloj se acercaba al final y los corazones croatas latían al unísono con el gol de Josko Gvardiol, que parecía forzar la prórroga y revivir los sueños mundialistas de su nación, el árbitro noruego Espen Eskas detuvo la euforia. Con Cristiano Ronaldo en el banquillo, su primera anotación en fase eliminatoria de un Mundial ya en el olvido, la palabra «VAR» resonó, congelando el tiempo y las esperanzas.

La Controversial Decisión del VAR que Marcó Croacia vs Portugal

La incógnita que flotaba en el aire era crucial: ¿había Igor Matanovic, jugador croata, desviado la pelota durante la jugada previa? Un contacto mínimo con su cabeza significaría un fuera de juego decisivo; la ausencia de este, un gol legítimo. Eskas se dirigió al monitor, revisando las imágenes una y otra vez. A primera vista, la situación era indescifrable, una maraña de jugadores y movimientos rápidos. Sin embargo, una sutil, casi imperceptible, señal técnica similar al Snickometer de críquet, delató un contacto que las cámaras tradicionales no pudieron captar. El veredicto fue claro: gol anulado, Portugal ganaba 2 a 1.

El anuncio desató el caos. Aficionados croatas, consumidos por la frustración, lanzaron botellas de plástico al césped, viendo cómo el destino de su equipo y, probablemente, el último Mundial de una leyenda como Luka Modric, se desvanecían de la manera más cruel. Para Cristiano Ronaldo, en cambio, el camino continuaba, un giro dramático apenas horas después de que su hermana sugiriera que el torneo sería su «último baile».

Sensores en la Pelota: La Tecnología Detrás de la Anulación

La clave de esta polémica y trascendental decisión reside en el balón oficial del Mundial: el Adidas Trionda. Este esférico incorpora un sofisticado microchip, una maravilla de la ingeniería capaz de detectar lo que ni el ojo humano, ni los comentaristas expertos, ni siquiera las repeticiones de alta definición del VAR pudieron discernir por sí solos. Este chip transmite datos precisos y en tiempo real sobre cada toque del balón, ya sea con un botín o una mano, directamente a la sala de control del VAR.

Aunque esta tecnología ya había sido implementada en el Mundial de 2022 y la Eurocopa de 2024, su impacto nunca había sido tan decisivo y visible como en este encuentro. La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) no tardó en esclarecer la decisión a través de su cuenta en X, explicando que «según los datos proporcionados por la tecnología de balón conectado integrada en el balón oficial del partido, se confirmó que el jugador croata n.º 20, Igor Matanovic, tocó el balón durante la jugada previa al gol contra Portugal, lo que permitió al árbitro determinar correctamente la posición de fuera de juego y anular el tanto».

Unidad de Medición Inercial (IMU) en Acción

La FIFA detalló que los sensores IMU (Unidades de Medición Inercial) alojados en el balón Trionda son tan sensibles que detectan cualquier contacto leve. Esta información, visualizada por los espectadores a través de un gráfico similar a un latido del corazón, ofrece a los árbitros un nivel de datos sin precedentes para tomar decisiones rápidas y exactas.

Eric Goff, profesor de Ingeniería Deportiva en la Universidad de Purdue, profundizó en el funcionamiento de esta innovadora tecnología en BBC Radio 5 Live. Explicó que el sistema se basa en un dispositivo de apenas unos gramos, incrustado en uno de los cuatro paneles del balón, con masas de contrapeso en los paneles restantes para mantener el centro de masa. Este dispositivo recopila datos del balón a una asombrosa frecuencia de 500 hercios, es decir, 500 veces por segundo. Esto permite registrar el instante exacto del contacto con una precisión de dos milisegundos.

Goff añadió que, complementariamente, una docena de cámaras distribuidas por el estadio graban a los 22 jugadores 50 veces por segundo, lo que permite determinar con exactitud la posición de los jugadores en el campo en el momento preciso del contacto. «En el caso de Croacia, al parecer el balón estaba en contacto con el jugador croata y se detectó una ligera variación en el movimiento fuera de esa estrecha ventana de dos milisegundos», afirmó. Para una transparencia total, Goff sugirió que la FIFA debería hacer públicos los datos de ese instante, «para mostrar el pico de aceleración (aunque fuera leve) que se produjo al entrar en contacto con dicho jugador».

Repercusiones de la Decisión: Voces a Favor y en Contra

La decisión tecnológica tuvo eco inmediato en las ruedas de prensa. Zlatko Dalic, seleccionador de Croacia, aunque prefirió no entrar en detalles sobre el gol anulado, no escatimó en críticas al arbitraje y al VAR. «No haré muchos comentarios al respecto (la anulación), pero diré que el arbitraje fue muy malo. No nos señalaron faltas ni jugadas a balón parado que debieron haberse pitado, aunque eso no es motivo para justificar la derrota. El arbitraje fue pésimo». Su postura contra la tecnología fue aún más contundente: «El VAR mata las emociones, mata todo lo que llevas dentro. Hemos ido demasiado lejos con el VAR», sentenció Dalic, reflejando el sentir de muchos puristas del fútbol.

Por su parte, el seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, adoptó un tono más conciliador pero firme. «Es una lástima que uno de los dos equipos tuviera que perder, pero no se trata de una decisión mala ni de una cuestión de suerte. Fue un momento claro: los balones llevan ahora un chip y el sensor indica que el balón fue tocado». Sus palabras subrayaron la confianza en la objetividad de la tecnología, a pesar de las pasiones que desata en el terreno de juego.

DnG