IPS Central Estrena Albergue de Vanguardia para Familiares: Entre la Comodidad y la Urgencia de la Seguridad
El Instituto de Previsión Social (IPS) ha marcado un hito en la mejora del apoyo a los familiares de pacientes internados en la Unidad de Emergencias Médicas Adultos (UEMA). Se ha iniciado el traslado progresivo a un nuevo albergue reacondicionado, estratégicamente ubicado frente al servicio. Esta habilitación, aunque aún en fase de terminación, fue anticipada por las condiciones climáticas y la necesidad imperante de ofrecer un espacio digno y confortable a quienes acompañan a sus seres queridos en momentos críticos.
Un Espacio Renovado para el Confort de los Acompañantes
La intervención en el albergue ha transformado sus instalaciones, dotándolas de un cierre de áreas abiertas, climatización integral, y nuevos sanitarios diferenciados. Asimismo, se ha incorporado una funcional sala de espera y una práctica kitchenette, comodidades altamente valoradas por los usuarios. El corazón de esta infraestructura lo componen 63 boxes individuales, cada uno equipado con camas dobles tipo litera, permitiendo albergar hasta 126 familiares simultáneamente. Esta modernización busca aliviar la pesada carga emocional y física que implica acompañar a un paciente hospitalizado.
Inversión Estratégica en Infraestructura Hospitalaria del IPS
Este ambicioso proyecto forma parte de un plan integral de mejoras para los albergues del Hospital Central del IPS, que asciende a una inversión de G. 50 mil millones. La obra corresponde a la Licitación Pública Nacional Nº 87/2024, adjudicada al Consorcio TS, integrado por TOCSA SA y Servicios y Proyectos del Paraguay SA (SEPROPAR SA). El contrato Nº 137/2025, suscrito el 5 de junio de 2025, establece una inversión abierta que oscila entre G. 25.000 millones y G. 50.000 millones, con una vigencia de 24 meses.
La Cara y Cruz de la Nueva Infraestructura: Comodidad Frente a Inseguridad
Durante un reciente recorrido del diario Última Hora, familiares de pacientes expresaron su satisfacción con las mejoras implementadas, destacando particularmente la disponibilidad de cocina, sanitarios con agua caliente y espacios adecuados para el descanso. Sin embargo, un clamor unánime emergió: la preocupación por la seguridad dentro del albergue. Los usuarios solicitaron la presencia de un encargado permanente que controle el ingreso y la organización, dada la alta rotación de personas y la necesidad de proteger sus pertenencias en un ambiente de constante movimiento.
Incidentes de Robos y la Vulnerabilidad de los Acompañantes
La inquietud de los familiares no es infundada, pues ya se han reportado robos de pertenencias personales, incluyendo termos y otros enseres. Esta situación genera una profunda angustia, especialmente para aquellos que se encuentran solos y a kilómetros de sus hogares, sin la posibilidad de relevos. «Si me llaman por una emergencia de mi paciente, me voy y dejo todo, y si pierdo todo, ¿a quién voy a reclamar?», manifestó uno de los parientes, evidenciando la desprotección. La Lic. María Doris Arce, jefa de la Sección Servicio Social del IPS, quien coordina el ingreso y asignación de espacios, enfrenta desafíos significativos, como la reciente desaparición de un colchón mientras una usuaria atendía a su paciente.
Recursos Limitados y la Labor Fundamental del Servicio Social
La Lic. Arce explicó la cruda realidad: «IPS no tiene guardia de seguridad hace tres años. La Policía está al lado». Esto significa que el albergue carece de personal de vigilancia propio. La crucial tarea de acompañamiento, mediación y atención de situaciones recae en el equipo social. «Los trabajadores sociales hacemos un apoyo, recorridas diarias, algunas denuncias, somos mediadores, hacemos charlas educativas. Apoyar todo lo que se pueda», afirmó la jefa de Servicio Social, destacando la multifacética labor de su equipo.
Un Servicio Social Desbordado ante la Demanda Creciente
El Hospital Central del IPS gestiona cinco albergues y su Servicio Social cuenta con 23 trabajadores. Sin embargo, en el albergue de la Unidad de Emergencias Médicas Adultos, solo una funcionaria se encuentra actualmente a cargo debido a las vacaciones de su colega. Esta única persona debe organizar ingresos, atender reclamos, brindar acompañamiento y resolver las innumerables situaciones que surgen. Arce ha planteado reiteradamente la necesidad de un coordinador específico para el albergue. «Propusimos mucho un coordinador, se habló con la coordinación médica y con directores anteriores, pero muchas cosas no se pueden hacer por recursos humanos. Nosotros vemos y conocemos la necesidad», lamentó la responsable, subrayando la urgencia de mayor apoyo.
El Costo de la Salud: Un Insoportable Peso para las Familias
La historia de Virgilio Zarza, llegado desde Encarnación, ilustra la cruda realidad. A pesar de 28 años de aportes al IPS, se ve en la obligación de comprar un insumo médico valuado en USD 1.500 (G. 9.135.000) para la cirugía de su madre. «Yo estoy pagando 28 años de IPS y tengo que venir a comprar otra vez. Somos pobres, ¿de dónde vamos a sacar?», cuestionó con impotencia. Relató haber desembolsado previamente G. 10 millones en el sector privado por un dispositivo similar. Además de la carga económica, Zarza denuncia las precarias condiciones para los acompañantes, durmiendo en pasillos y enfrentando la misma falta de seguridad que llevó a su madre desde Itapúa hasta el IPS Central. También reportó el supuesto robo de pertenencias de otro familiar, evidenciando la constante amenaza a la que se enfrentan.
La Lucha por un Colchón: Un Reflejo de la Desorganización
Entre las situaciones cotidianas que plantean los familiares en el nuevo albergue del IPS, la «puja por colchones» es una constante. Debido a la alta rotación de personas y la necesidad de espacio, algunos colchones son trasladados sin previo aviso. «Fuimos a ver a nuestro paciente y al regresar ya no estaba el colchón», explicó una usuaria, quien si bien no atribuye una intención de robo, demanda mayor comunicación y control. Demetria Álvarez, otra usuaria, valorando las nuevas condiciones del lugar, reitera la urgencia de una mejor coordinación y seguridad. Estas incidencias, aunque puedan parecer menores, son determinantes para parientes que, en muchos casos, vienen del interior del país y pasarán días o semanas en el lugar, sumidos en la preocupación por sus pacientes y exhaustos por la incertidumbre.
DnG
