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Perú y su lenta tradición de contar cada voto

Equipo ClickDirecto

Elecciones Perú: Un Recuento Agónico que Profundiza la División Nacional

Perú se encuentra inmerso en una profunda incertidumbre política tras unas elecciones que han puesto a prueba la paciencia de sus ciudadanos. Lo que hace apenas tres meses parecía un escenario improbable, con Keiko Fujimori lejos de los primeros puestos y Roberto Sánchez en el pelotón de «los otros», se ha materializado: ambos se disputan la presidencia en una segunda vuelta electoral sin precedentes. Tras una semana de un escrutinio dramático, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) avanza con lentitud exasperante, mientras una palpable «grieta nacional» se agranda con cada actualización.

El Escrutinio Voto a Voto: Ansiedad Colectiva en Aumento

A diferencia de la mayoría de países donde los resultados se conocen la misma noche electoral, en Perú el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) advirtió que el desenlace final podría demorar un mes, y parece dispuesto a cumplir su palabra. Este prolongado lapso ha transformado el suspenso en una irritación colectiva que resuena en las redes sociales y en cada esquina. Millones de peruanos se desvelan, actualizando la página de la ONPE con la esperanza de que alguna milésima se haya movido a favor de su candidato.

Con el 98.536% de actas escrutadas, Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, encabeza el conteo con el 50.048% de los votos. Muy de cerca le sigue Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, heredero político de Pedro Castillo, con el 49.952%. La ventaja de Fujimori, que superaba los 17.000 votos al cierre de este sábado, marcó un giro decisivo, pues durante varios días el candidato de izquierda se mantuvo al frente.

Keiko Fujimori vs. Roberto Sánchez: Historias Opuestas en la Contienda Presidencial

Para Keiko Fujimori, esta contienda es su cuarto intento consecutivo por alcanzar el Palacio de Gobierno. Sus derrotas previas frente a Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021) se decidieron siempre por estrechos márgenes, lo que añade una carga histórica a este reñido pulso. Roberto Sánchez, en cambio, exministro de Comercio Exterior y Turismo, vive una experiencia opuesta: por primera vez disputa la jefatura del Estado, inmerso en una de las elecciones más inciertas de la historia reciente de Perú.

Esta elección también ha invertido los roles habituales. Hace cinco años, Keiko Fujimori denunció un «fraude sistemático» y se negó a reconocer los resultados. Hoy, con el conteo a su favor, se presenta desde la puerta de su casa apelando a la «cautela y responsabilidad». Sánchez, por su parte, celebró anticipadamente una victoria, pero conforme el escrutinio le ha dado la espalda, ha solicitado una reunión con su adversaria para plantear un pedido conjunto de reconteo de votos, un giro que refleja la volatilidad de la contienda.

La Batalla Judicial: Impugnaciones y el Arbitraje del JNE

La disputa electoral ha trascendido las urnas para librarse en los tribunales electorales. Tanto Juntos por el Perú como Fuerza Popular han decidido restar votos a su adversario. Los partidarios de Fujimori, conocidos como ‘naranjas’, buscan anular más de 7.000 sufragios rurales en Puno, uno de los principales bastiones de Sánchez. Por su parte, Juntos por el Perú ha presentado recursos para invalidar 2.400 mesas de votación: 1.751 en territorio nacional y 649 en el extranjero, especialmente en Estados Unidos, donde Keiko Fujimori obtuvo una victoria contundente.

Obstáculos en la Vía Legal: Costos y Plazos de las Impugnaciones

La estrategia de Juntos por el Perú se ha topado con un serio impedimento judicial. El Jurado Electoral Especial (JEE) ha declarado improcedentes sus pedidos de nulidad porque fueron presentados sin el comprobante de pago de la tasa correspondiente. La norma establece que impugnar una mesa cuesta 1.337 soles, unos 400 dólares. Llevar adelante la ofensiva completa supone desembolsar más de tres millones de soles, alrededor de 925.000 dólares. A pesar de una colecta pública promovida por Roberto Sánchez, el reglamento es explícito: «En caso de que no se presente el comprobante original del pago de la tasa con el pedido de nulidad, el Jurado Electoral Especial declara su improcedencia». La norma no contempla plazos posteriores para subsanar la omisión.

Detalle de un acta electoral durante el conteo de votos en Lima, Perú.

Actas Observadas y el Crucial Voto Extranjero: Factores Determinantes

La última esperanza de Roberto Sánchez, el candidato que hizo campaña con el sombrero que Pedro Castillo le regaló en la cárcel, reside en las actas observadas. Estas 1.346 actas, equivalentes al 1.4% del total, aún no ingresan al cómputo oficial de la ONPE debido a errores materiales o inconsistencias. Si bien representan un universo potencial de menos de 300.000 votos, su resolución ha acompañado en su mayoría a Fujimori, contribuyendo a extender su ventaja en el escrutinio.

Si la balanza continúa inclinándose a favor de Fujimori, su eventual victoria podría encerrar una paradoja histórica: convertirse en la primera presidenta electa sin imponerse dentro del territorio peruano. En el conteo de los votos emitidos únicamente en el país, Sánchez la supera por más de 60.000 sufragios y ganó en 16 regiones frente a las ocho de su oponente. Sin embargo, el panorama cambia drásticamente al incorporar el voto del extranjero, donde Fujimori mantiene una ventaja superior a los 78.000 votos. Esta situación ha reabierto el debate en redes sociales sobre el papel de los peruanos que residen fuera, incluso con propuestas de limitar su derecho a participar en las elecciones.

Protestas en Lima: La Tensión Política Toma las Calles

La creciente tensión política se desbordó de las redes sociales para tomar las calles de Lima el pasado sábado. Simpatizantes y partidarios de Roberto Sánchez marcharon por el centro histórico con consignas como «No al fraude» y «Keiko no va». La movilización se realizó a pesar de la restricción vehicular dispuesta por la Municipalidad de Lima y luego se extendió por las avenidas aledañas hasta llegar al Jurado Nacional de Elecciones, reflejando la profunda división ciudadana y la convicción de una parte del país sobre presuntas irregularidades en el proceso.

Mientras una facción del país está convencida de la existencia de indicios de irregularidades y que el resultado sigue siendo incierto, la otra siente que la victoria ya le pertenece. Sea como fuere, si los organismos electorales se ciñen a su calendario, la agonizante espera por el noveno presidente de Perú en una década se prolongará, manteniendo a la nación en vilo.

DnG