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Periodista de Repretel: Últimas palabras de amigo muerto

Equipo ClickDirecto

La vida, en un giro trágico, le concedió a un padre y esposo ejemplar la oportunidad de dejar un último y conmovedor mensaje a su familia, incluso en los momentos más crudos de su agonía. Así fueron los instantes finales de Rigoberto Arias Rodríguez, entrañablemente conocido como Chagüites, apodo que heredó de su natal zona montañosa en Santa Bárbara de Heredia.

Rigoberto, un talentoso camarógrafo de Repretel, forjó una amistad inquebrantable con el periodista de sucesos Gustavo Díaz. Su vínculo trascendió las jornadas laborales y las coberturas noticiosas, convirtiendo a Chagüites en el mejor amigo de Gustavo, quien lo consideraba una figura paterna.

Rigoberto Arias, el respetado camarógrafo de Repretel, en un retrato.

El último mensaje de amor para su familia

Gustavo Díaz fue testigo presencial de los últimos y dolorosos minutos de vida de Rigoberto, una experiencia que lo marcó para siempre. Aquellas palabras, cargadas de amor y urgencia, quedaron grabadas en su memoria.

“Estar con él y ver esos últimos instantes… él me habló y me dijo: ‘Dígale a mi familia que la amo, a mis hijos que los amo’. Le respondí: ‘Rigo, no, usted se los va a decir’”, recordó el periodista con profunda emoción. Este momento desgarrador ocurrió mientras los cruzrojistas lo subían a una ambulancia. “En ese instante se desvaneció. A él se lo llevaron a la clínica y yo me fui detrás”, relató Gustavo.

Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez (Chagüites), camarógrafo de Repretel, compartiendo un momento de amistad en el trabajo. Gustavo lo consideraba como un padre.
Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, conocido cariñosamente como Chagüites, en una foto que el periodista atesora.

Sin embargo, el destino tenía preparado un golpe aún más devastador. Al llegar al centro médico, Gustavo recibió la noticia de que su amigo había fallecido. La difícil tarea de reconocer el cuerpo de Rigoberto recayó sobre él. “En ese momento a mí se me desvaneció todo, ha sido de las veces que más he llorado, porque a mí me correspondió entrar a la sala de shock de la clínica y verlo donde él estaba fallecido, ver sus manos, su rostro pálido, fue muy duro, muy duro”, expresó Gustavo, reviviendo el trauma.

La tragedia en Guácimo: Todo cambió en segundos

La fatalidad ocurrió la mañana del 11 de enero de 2018. Rigoberto y Gustavo se dirigían a Batán de Limón para cubrir una noticia, inmersos en una conversación casual como tantas veces. Al llegar a Guácimo, Limón, sobre la Ruta 32 (carretera Braulio Carrillo), se encontraron con el vuelco de un tráiler que bloqueaba el paso.

“Cuando llegamos nos dijeron que pronto iban a levantar el tráiler. Rigo era una persona tan trabajadora que me dice: ‘Tavito, voy a bajarme a hacer unas imágenes para que quede de respaldo y por si en algún momento se necesitan esas tomas’”, recordó Gustavo. Mientras Rigoberto montaba su trípode para grabar, Gustavo se alejó unos 100 metros para capturar imágenes de la presa y enviarlas a su jefe.

Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez (Chagüites) en un momento compartido, símbolo de su profunda conexión profesional y personal.
Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, Chagüites, un equipo que se entendía sin palabras.

Impacto fatal: La grúa y el fin de una vida

En medio del caos vehicular, Gustavo observó una grúa retrocediendo, sin imaginar que se dirigía hacia su amigo. “Mientras yo iba grabando el video hacia delante, pierdo de vista a Riguito porque quedó de espaldas a mí. Cuando escucho nada más un golpe fuerte y el sonido de la cámara en el suelo, probablemente parte de la llanta le pasó por encima a la cámara. Entonces yo lo veo a él tirado a un lado de la calle, ya convulsionando, muy golpeado”, relató, reviviendo el instante. La grúa, sin sirena ni luces de advertencia, golpeó violentamente a Rigoberto con un metal en su parte trasera, impactándolo en el costado.

Escena de tráfico en la Ruta 32, cerca de Guácimo, similar al lugar del trágico accidente del camarógrafo.
Imagen ilustrativa de tráfico en Guácimo, Ruta 32, donde ocurrió la tragedia.

“El metal le pegó por un lado de la costilla, lo prensó hacia el suelo y lo hizo a un lado”, detalló Gustavo. La lesión resultó ser mortal: una fractura de costilla que desencadenó un paro cardiorrespiratorio. Gustavo enfatizó la falta de advertencias sonoras o visuales de la grúa en retroceso.

Familiares y amigos despiden a Rigoberto Arias, camarógrafo de Repretel, durante su funeral.
Despedida final al camarógrafo Rigoberto Arias por parte de sus seres queridos.

El dolor más fuerte de su vida: El impacto en Gustavo Díaz

La muerte de Chagüites dejó una huella imborrable en Gustavo Díaz, convirtiéndose en uno de los episodios más dolorosos de su existencia. “Ha sido la experiencia más dura de mi trabajo. La muerte de Rigo, la muerte de mi papá y ahora el infarto que sufrí han sido las experiencias más duras de mi vida, pero antes de la muerte de mi papá, esa fue la experiencia más dura”, confesó el periodista.

Durante mucho tiempo, Gustavo se atormentó con la pregunta de por qué no estuvo al lado de su amigo en ese momento crucial. “A mí me marcó mucho porque yo decía: cómo es posible que yo no estuviera a la par de él, pero Dios sabe que en ese momento no fue que yo estuviera lejos haciendo nada, sino que yo estaba grabando ese video para mandárselo al jefe”, reflexionó, encontrando consuelo en la justificación de su deber.

Gustavo Díaz junto a Rigoberto Arias Rodríguez (Chagüites), el camarógrafo que consideraba como un padre, en una de sus valiosas fotografías.
Rigoberto Arias Rodríguez, aunque no gustaba de fotos, compartía momentos capturados con Gustavo.

Un hombre de fe: La esencia de Rigoberto Arias

Antes de su trayectoria como camarógrafo, Rigoberto dedicaba su vida a la restauración de imágenes religiosas y trabajos en templos. “Él era especialista en restaurar imágenes religiosas y trabajaba mucho en templos. Era una persona muy consagrada a Dios”, rememoró Gustavo. Por azares del destino, llegó a la televisora como asistente de camarógrafos. A pesar de no dominar las cámaras ni conocer San José, aprendió y creció con el apoyo de sus compañeros. “Cuando él llegó al canal, era una persona muy sencilla, necesitaba trabajar con alguien que tuviera paciencia y lo fuera instruyendo”, explicó Gustavo. Rigoberto comenzó como asistente de Manuel Cordero y, con el tiempo, se convirtió en el camarógrafo fijo de Gustavo Díaz. “Yo dije: mi camarógrafo fijo va a ser Rigo Arias, Chagüites. Yo era el único periodista que tenía camarógrafo fijo”, afirmó con orgullo.

Conexión inquebrantable: «Nos entendíamos solo con la mirada»

La sinergia entre Rigoberto y Gustavo era tal que lograban trabajar en perfecta armonía, a menudo sin necesidad de palabras. “Desde que él llegó hasta el día en que Dios lo llamó, siempre fuimos un equipo fijo. Él andaba conmigo por todo el país hasta el punto de que nos llegamos a conocer a la perfección. Él sabía lo que yo necesitaba a nivel de imágenes solamente con volverlo a ver”, recordó Gustavo con cariño. “Nos entendíamos solamente con la mirada y entonces yo a él lo llegué a querer como un hermano mayor, como un papá. Lo llegué a amar mucho y te digo que él para mí es como un ángel”, confesó. Gustavo describió a su amigo como un hombre noble, amoroso y completamente dedicado a su esposa e hijos, «un espejo de un ser humano que amaba a su esposa y a sus hijos con total transparencia. Una persona muy noble y muy temerosa de Dios”.

Un recuerdo imborrable: El legado de Chagüites perdura

Tras la devastadora tragedia, Gustavo cumplió su promesa, transmitiendo el último mensaje de Chagüites a su esposa, madre e hijos. “Después conversé con la madre, con la esposa, con los hijos y sí, les dije ese último mensaje”, compartió. Años después, Gustavo conserva preciados recuerdos de Rigoberto: la bitácora con la última firma que Rigoberto hizo al retirar el vehículo de trabajo y un disco con grabaciones y fotografías que atestiguan su amistad. “Él no era de tomarse fotos, pero conmigo sí. Yo tengo algunas fotos con él, recuerdos que conservo”, afirmó Gustavo. Hasta el día de hoy, una fotografía de Chagüites adorna la redacción, un constante homenaje a la memoria de un camarógrafo ejemplar, trabajador, humilde y profundamente querido por todos sus compañeros.

DnG