Pecho De Rata Ganado

Pecho de Rata ordena vender todo tras su captura

Equipo ClickDirecto

Edwin López, alias «Pecho de Rata«, orquestó desde prisión la venta de fincas y ganado para sostener sus operaciones y financiar gastos tras su detención en junio de 2025, en el marco de su proceso de extradición. Este líder criminal, pieza central del caso Riverside, mantuvo un control férreo sobre sus activos, evidenciando una sofisticada red de lavado de dinero a través del negocio ganadero.

El expediente judicial del caso Riverside detalla una serie de llamadas telefónicas interceptadas, iniciadas apenas dos días después de su captura el 23 de junio de 2025. Estas comunicaciones revelan cómo el cabecilla continuaba supervisando meticulosamente las actividades ganaderas y la administración de sus propiedades, incluso desde una celda de máxima seguridad.

Control Remoto: Órdenes desde la Celda de Máxima Seguridad

Para ejecutar sus instrucciones, «Pecho de Rata» se apoyó principalmente en sus hijos, Kishna López Tyndall y Jonedzel López Tyndall, quienes actuaban como operadores directos. Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la detención del sospechoso impactó significativamente la capacidad financiera de la banda para mantener sus extensas propiedades.

En las conversaciones interceptadas, López instruyó a sus hijos a vender los animales de forma paulatina, llevándolos a subasta discretamente para no levantar sospechas. En una llamada por cobrar desde La Reforma, por ejemplo, «Pecho de Rata» ordenó a su hija Kishna llevar varios machos a la subasta para obtener dinero, una clara señal de las presiones económicas que enfrentaba la organización.

«Vamos a sacar primero las vacas. Saque las vacas de Guayabo. Las lleva a la subasta ahora para pagar los vidrios para Jardel. No se pueden mantener todas esas fincas ya, hay que cerrarlas. Lleve a la subasta poco a poco lo del Guayabo para ir quitando gente», indicó López dos días después de su detención.

Para el OIJ, esta llamada es crucial, ya que demuestra la continuidad de las actividades ganaderas, la administración de fincas, la movilización de reses y la toma de decisiones patrimoniales, incluso con el líder tras las rejas. Los investigadores infieren que el negocio ganadero no era autosuficiente y dependía de una constante inyección de recursos ilícitos provenientes del narcotráfico. La instrucción de vender el ganado «poco a poco» sugiere una estrategia para disimular el verdadero volumen del patrimonio y evitar la atención de las autoridades.

Venta de Ganado para Pagar Deudas y Sostener Operaciones

El 24 de febrero de 2026, otra conversación interceptada reveló que «Pecho de Rata» instruyó a sus hijos a asistir a una subasta ganadera y buscar compradores con cuentas en el BAC, con el objetivo de vender reses y saldar un préstamo bancario. Esto subraya cómo la ganadería servía de fachada para complejas transacciones financieras y el sostenimiento de su estructura criminal.

«Hagan mañana eso temprano en la subasta, que si le dan un cheque es para llevarlo al banco», les dijo el cabecilla.

Las interceptaciones evidencian que los hijos de López no operaban con autonomía; por el contrario, requerían instrucciones precisas de su padre para cada gestión, incluso para definir a nombre de quién se debían realizar las ventas de ganado. Este nivel de detalle demuestra que López, desde la cárcel de máxima seguridad, mantenía un control absoluto sobre los activos, los movimientos financieros y los mecanismos para concretar las operaciones.

Fincas Fantasma y Movilización Clandestina de Ganado

A las pruebas telefónicas se añade información confidencial recibida por el OIJ, que detalla la coordinación por parte de López para la salida de varios camiones cargados con ganado desde una finca en La Guaria de Pandora, en Valle La Estrella, hacia la subasta ganadera local. Posteriormente, el 9 de mayo de 2026, una fuente confirmó que López seguía controlando una finca de ganado bovino en Valle La Estrella, Limón, a pesar de que la propiedad estuviera a nombre de terceros, reforzando la teoría de los testaferros y el ocultamiento de bienes.

La investigación también sacó a la luz graves inconsistencias en los registros oficiales y una notable ausencia de actividad formal en las fincas ganaderas de la organización. Esta estrategia deliberada buscaba evitar el registro y el rastreo de sus operaciones, dificultando la labor de las autoridades contra el lavado de activos.

En la finca El Guayabo, en Tuba Creek, aunque la policía documentó la presencia de ganado, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) confirmó que el establecimiento ganadero, vinculado a la sociedad Finca Más Cerveza S. A., estaba deshabilitado desde abril de 2024. Similarmente, en la finca Los Ángeles, las vigilancias con drones revelaron más de 200 cabezas de ganado, pero Senasa no registraba marcas de fierro ni guías de movilización asociadas, lo que apunta a un comercio ilegal.

La finca Dondonia, inscrita a nombre de Hacienda Linda Vista de Dondonia S. A., también figuraba como deshabilitada desde abril de 2024. No obstante, se hallaron videos en el celular de López mostrando ganado marcado con el fierro de esa propiedad, una prueba irrefutable de la continuidad de sus operaciones encubiertas y la manipulación de registros.

Finalmente, la investigación concluye que la organización recurría sistemáticamente al uso de testaferros para registrar propiedades y marcas ganaderas en fincas como Gómez y La Guaria. Este entramado tenía un objetivo claro: ocultar la verdadera titularidad de los bienes, dificultar su rastreo por parte de las autoridades y consolidar un sofisticado esquema de lavado de activos, disfrazado bajo la aparente legalidad del negocio ganadero como pantalla para el narcotráfico.

DnG