Pareja de exdirector de la DGI sigue laborando en el Estado

Pareja de exdirector de la DGI sigue laborando en el Estado

Equipo ClickDirecto

Escándalo en Panamá: Imputan por blanqueo de capitales a ex asesora y pareja del exdirector de la DGI

El entramado de corrupción y manejo discrecional de fondos públicos en Panamá suma un nuevo y complejo capítulo judicial que pone bajo la lupa los nombramientos discrecionales y la porosidad de los controles administrativos en el Estado. Ninoshka Madeleine Ríos Samaniego, quien fuera asesora en la Dirección General de Ingresos (DGI) y vinculada sentimentalmente con el exdirector de dicha institución, Publio De Gracia, se entregó a las autoridades judiciales para enfrentar graves cargos vinculados al blanqueo de capitales. Esta detención no es un hecho aislado, sino que se intersecta directamente con el proceso legal que ya se sigue contra el propio De Gracia y su esposa, Elaine Salterio González, evidenciando una red de conexiones financieras oscuras tejidas desde las altas esferas gubernamentales durante la administración de Laurentino Cortizo.

La entrega de Ríos Samaniego se produjo de manera sorpresiva la tarde del pasado martes ante la fiscalía anticorrupción, a donde acudió acompañada por un equipo legal con la aparente intención de buscar algún tipo de colaboración eficaz con las pesquisas en curso. No obstante, su estrategia de defensa dio un giro dramático al trascender que, además de negociar su posición procesal, habría lanzado acusaciones formales de acoso contra su antiguo superior y pareja sentimental. Pese a sus gestiones, la fiscalía ordenó su aprehensión inmediata, siendo conducida bajo estrictas medidas de seguridad y esposada por agentes de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) hacia las salas del Primer Distrito Judicial de Panamá, donde un juez de garantías determinó su situación legal en medio de una alta expectación mediática.

Antecedentes del caso y el uso de instituciones públicas

Para comprender la magnitud de este escándalo, es imperativo analizar los antecedentes que rodearon la gestión de Publio De Gracia al frente de la DGI entre 2019 y 2024. Durante este quinquenio, diversas instituciones del Estado fueron señaladas recurrentemente por la sociedad civil y medios independientes debido a la proliferación de planillas ocultas, nombramientos de asesorías con salarios desproporcionados y la falta de transparencia en la rendición de cuentas. En este ecosistema burocrático, perfiles como el de Ninoshka Ríos lograron insertarse de manera estratégica, escalando por distintas dependencias estatales sin que los mecanismos de control interno detectaran conflictos de interés o irregularidades patrimoniales flagrantes.

Las investigaciones preliminares de la fiscalía anticorrupción revelan un flujo de capitales y una movilidad laboral sumamente cuestionable dentro del aparato estatal. Según los datos ventilados en las audiencias preliminares, la red de conexiones financieras operaba no solo mediante la adjudicación de puestos públicos bien remunerados, sino también a través de transferencias directas de dinero y bienes muebles entre los principales implicados de la trama de corrupción administrativa.

Datos clave de la investigación judicial

  • Monto transferido: Se indaga la recepción de al menos $62,000 por parte de Ríos Samaniego, fondos presuntamente provenientes de Publio De Gracia, además de la asignación de un vehículo.
  • Salarios en el Estado: Como asesora de la DGI, Ríos percibía un sueldo mensual de $3,500; posteriormente, pasó brevemente como «especialista comercial» al Aeropuerto Internacional de Tocumen, S.A. (Aitsa) con un salario de $3,000.
  • Trayectoria laboral cuestionada: Se ha reportado su vinculación actual en la Contraloría General de la República, específicamente en la Dirección Nacional de Asesoría Económica y Financiera, a pesar de que su nombre presenta llamativas ausencias o irregularidades en las planillas públicas oficiales.
  • Administración involucrada: Los hechos investigados ocurrieron de forma transversal durante el periodo gubernamental comprendido entre los años 2019 y 2024.

Análisis de impacto en la institucionalidad y el mercado laboral estatal

El impacto de este caso trasciende el ámbito estrictamente penal para golpear directamente la credibilidad de la administración pública panameña. La facilidad con la que una funcionaria de nivel medio logra transitar entre diferentes instituciones clave —como la DGI, el principal aeropuerto del país y la propia Contraloría General de la República— manteniendo ingresos privilegiados mientras se le investiga por enriquecimiento injustificado y blanqueo de capitales, demuestra fallas sistémicas alarmantes en los filtros de contratación y en la Contraloría como entidad fiscalizadora.

Para la ciudadanía y el mercado laboral formal, este tipo de escándalos profundiza la percepción de impunidad y desigualdad, donde los recursos del Estado son presuntamente instrumentalizados para el beneficio personal de redes de poder político. Asimismo, la industria y los gremios empresariales han manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación por la debilidad de los controles antilavrado en el sector público, advirtiendo que la falta de consecuencias ejemplares deteriora el clima de negocios y la atracción de inversión extranjera directa, al asociar al país con riesgos reputacionales graves en materia de transparencia financiera.

Proyección y escenarios a futuro

De cara al futuro inmediato, el proceso judicial contra Ninoshka Ríos, Publio De Gracia y Elaine Salterio González se perfila como una prueba de fuego para el Ministerio Público y el Órgano Judicial de Panamá. Si la imputada concreta efectivamente una colaboración eficaz con las fiscalías anticorrupción, es altamente probable que se desencadene una segunda fase de delaciones que salpique a otros exfuncionarios de la administración Cortizo, ampliando el espectro de la investigación hacia redes de blanqueo más sofisticadas.

A nivel institucional, este caso incrementa la presión social para reformar la Ley Orgánica de la Contraloría y endurecer los requisitos de ingreso y declaración patrimonial en los puestos de asesoría gubernamental. La exigencia ciudadana de recuperar los fondos públicos sustraídos y cerrar los portillos legales que permiten el reciclaje de funcionarios cuestionados entre distintas dependencias del Estado será el barómetro que medirá el verdadero compromiso de las actuales autoridades con la rendición de cuentas y la erradicación de la impunidad en Panamá.

DnG