Luis Manuel Otero Alcántara: El Clamor Cubano por el Cambio
Luis Manuel Otero Alcántara, una de las voces disidentes más reconocidas de Cuba y fundador del influyente Movimiento San Isidro, que captó la atención mundial por sus huelgas de hambre contra la represión política, está convencido de que los cubanos anhelan un cambio sistémico “a cualquier costo”. En una reveladora entrevista con EL PAÍS desde Miami, donde ha iniciado un exilio forzado tras cinco años de prisión, Otero Alcántara detalla la profunda desesperación que embarga a la isla.
Un Exilio y una Nación al Límite
“Lo que la gente dice es que está desesperada por que pase algo, cualquier cosa. La gente no sabe ni lo que quiere, ni lo que es la democracia, pero quiere que pase algo que alivie el sufrimiento en Cuba causado por la dictadura”, afirma el artista. Para Otero Alcántara, Cuba ha alcanzado un punto de agotamiento extremo, con una población en una “situación sumamente precaria”. Califica a la nación como “un país que se asfixia”, y reafirma que su compromiso inquebrantable es con el pueblo cubano.
“La patria no es lo que Martí escribió en un libro hace mil años. La patria es la gente que anda por la calle. Esa patria está desnutrida”, enfatiza. Denuncia una suerte de “canibalismo total” originado por la indiferencia deshumanizada del sistema. Argumenta que un gobierno que no satisface las necesidades básicas, no protege, sino que expulsa y niega representación, solo puede ser deseado por “la cúpula muy pequeña que vive de él y es corrupta”.
Relaciones Cuba-EEUU y la Resistencia Cívica Creciente
Sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, Otero Alcántara las percibe en un “momento decisivo”. Insiste en la importancia de conocer las negociaciones reales entre ambos gobiernos y en que los cubanos aprovechen esta coyuntura, que no es solo voluntad estadounidense, sino también fruto de años de activismo y oposición.
Tras cumplir cinco años de prisión por su participación en las protestas de 2021, el artista observa un notorio y creciente nivel de desafío cívico en Cuba. “La gente no ha parado de protestar”, asegura, señalando que, a pesar de las liberaciones de prisioneros del 11 de julio, “nuevos presos —jóvenes, adolescentes— entraron”. Este patrón indica que “Cuba está aprendiendo a ser un país cívico”, y es responsabilidad de todos orientar esa realidad hacia caminos democráticos, donde la libertad de expresión sea un derecho fundamental sin coste de prisión o persecución.
El Papel Esencial de la Cooperación Internacional y la Justicia
Para Otero Alcántara, la prosperidad de Cuba es inseparable de la libertad de expresión y la democracia, donde un presidente es un servidor público, no un detentador de poder absoluto. Esto se construye a través de instituciones sólidas, y la cooperación de instituciones internacionales, europeas y norteamericanas, será “esencial” para enseñar a Cuba a forjar su camino democrático.
Las negociaciones opacas entre Cuba y EE. UU., junto a las amenazas de figuras como Trump, generan un temor palpable en la población: que los líderes actuales permanezcan en el poder, perpetuando una transición de décadas. El artista se pregunta quién protegerá al pueblo si EE. UU., garante de derechos humanos, se alía con el régimen represor. Aboga por el perdón, pero no el olvido o la exclusión de quienes criticaron el sistema y “sacrificaron sus vidas”, pues su perspectiva es clave para un desarrollo genuino.

La Justicia ante casi 70 Años de Crueldades
En una transición, Otero Alcántara considera imperativo “implementar justicia” por las casi siete décadas de “injusticias, crueldades y heridas abiertas”. Propone una comisión internacional y democrática, altamente preparada, para gestionar este proceso y evitar una “masacre sangrienta”. Reitera que Cuba no es la primera ni la última dictadura en caer, y que el “mucho apoyo de fuera” será indispensable.
Intervención Militar: Un Deseo Popular para Salvar a la Isla
Respecto a una intervención militar de EE. UU., Otero Alcántara expone el sentimiento popular: “la gente está desesperada por que pase algo, cualquier cosa”. El episodio de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela influyó significativamente, llevando a muchos a desear una “intervención quirúrgica” que salve al país, pidiendo que “pase ya”. Aunque se declara pacifista y opuesto a la violencia, cree necesaria una “estructura radical que entre, se cuele y lo quite”, comparando la situación con un secuestro de nueve millones de víctimas. “Necesitamos ayuda —ya sean americanos, europeos, la ONU o hasta extraterrestres—”, insiste, para evitar un proceso de agitación social prolongado y sangriento.

El Bloqueo y la Influencia de Trump en la Percepción Cubana
La narrativa oficial sobre el bloqueo estadounidense como único culpable de la crisis cubana es percibida como una “falacia” por el pueblo, según Otero Alcántara. Relata cómo la llegada de un barco ruso con petróleo generó desazón, pues la gente deseaba que “se acabara completamente el petróleo y se parara el país entero” para forzar un cambio. Anhelan el colapso del sistema y que “pase lo que tenga que pasar”, incluso esperando una intervención militar “cada viernes”.
Finalmente, subraya el “daño antropológico” de la dictadura: los cubanos prestan más atención a figuras como Donald Trump o Marco Rubio que a su propio presidente, Díaz-Canel. Si bien no es un político, Otero Alcántara reitera el clamor popular por el fin de la dictadura “de alguna forma”, sea mediante sanciones u otros medios, porque el deseo de cambio es innegable.
DnG
