La NOAA ajusta su pronóstico para la temporada de huracanes 2026 en el Atlántico
Ante el pico de la temporada de huracanes 2026, previsto para el mes de septiembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ajustó ligeramente su pronóstico, reiterando su expectativa de que la actividad ciclónica en el océano Atlántico se mantenga por debajo de lo normal.
En su actualización oficial, la agencia indicó que se espera el desarrollo de entre siete y 13 tormentas con nombre, con vientos sostenidos de al menos 39 millas por hora (mph). De ese total, se estima que entre dos y seis podrían convertirse en huracán (con vientos de 74 mph o más), mientras que entre cero y dos alcanzarían la categoría de huracanes mayores, superando los 111 mph.
Estos rangos abarcan el periodo oficial de la temporada, desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre, e incorporan a las dos tormentas tropicales ya formadas: Arthur (17 de junio) y Bertha (19 de julio), de acuerdo con el listado oficial publicado por la dependencia federal.
Probabilidades de una temporada por debajo del promedio
Asimismo, la dependencia federal pronosticó un 75% de probabilidad de una actividad por debajo de lo normal, un 20% de probabilidad de una temporada cercana a lo normal y solo un 5% de probabilidad de una actividad por encima de lo normal. Esta actualización mantiene una línea muy similar a las proyecciones emitidas el pasado mes de mayo.
Como contraste, en mayo la NOAA anticipaba el desarrollo de entre ocho y 14 tormentas con nombre, de las cuales entre tres y seis se convertirían en huracanes, y entre uno y tres alcanzarían la intensidad de huracán mayor.
Cabe destacar que en una temporada típica en la cuenca del Atlántico se producen 14 tormentas con nombre, de las cuales siete se convierten en huracanes y tres alcanzan la categoría de huracanes mayores. Hasta la fecha, el 2026 solo ha registrado las tormentas tropicales Arthur y Bertha, sin formarse ningún huracán.
Impacto de las tormentas y llamado a la prevención
La tormenta tropical Arthur se formó el 17 de junio en las cálidas aguas del Golfo de México, frente a las costas de Texas, dejando lluvias récord en Luisiana. Por su parte, Bertha emergió también en el Golfo el 19 de julio, al sur del área conocida como el “panhandle” de Florida, antes de tocar tierra en la parroquia St. Bernard, en Luisiana.
Ante esto, Ken Graham, director del Servicio Nacional de Meteorología (SNM), enfatizó la importancia de la prevención: “Las lluvias tierra adentro son una de las principales causas de daños provocados por tormentas tropicales y huracanes, como lo demostró Arthur. Por eso es importante prepararse para cada tormenta que se pronostique que afectará su área, incluso si nunca alcanza la intensidad de un huracán”.
Factores determinantes: El rol de El Niño
La NOAA explicó que la actividad ciclónica se mantendrá reducida debido a la influencia directa de El Niño. Este fenómeno climático, desarrollado en el Pacífico ecuatorial, genera variaciones en la velocidad y dirección de los vientos a diferentes alturas, incrementando la cizalladura (windshear).
Estas condiciones atmosféricas adversas dificultan tanto la génesis de nuevos ciclones como el fortalecimiento de aquellos que logran formarse. “Cuando aparece El Niño, normalmente se convierte en el factor dominante de la actividad total de la temporada de huracanes, y este fenómeno continúa fortaleciéndose cada mes”, señaló Matt Rosencrans, pronosticador principal de la temporada de huracanes del SNM.
Pronósticos de huracanes en otras cuencas
Mientras El Niño frena la actividad en el Atlántico, suele potenciarla en el Pacífico. El pronóstico de la NOAA para el Pacífico Oriental se mantiene activo con un estimado de entre 15 y 22 tormentas con nombre —cifra superior al promedio—, de las cuales ya se han registrado siete, incluyendo dos huracanes (uno de ellos mayor). Del mismo modo, se prevé una temporada por encima de lo normal en la cuenca del Pacífico Central, con entre cinco y 13 tormentas con nombre y depresiones tropicales.
DnG
