Adiós a Daniel Melingo: El Innovador que Fusionó Rock y Tango Argentino
Daniel Melingo, figura singular del rock y el tango argentinos, cofundador de Los Twist, falleció este martes a los 68 años en su departamento de Chacarita. Su hijo lo encontró sin vida tras una enfermedad respiratoria. La noticia, confirmada por su mánager y Pelo Music, lamenta “la terrible pérdida de un músico increíble” cuya obra “atravesó el Rock, el Tango y la música popular durante más de 4 décadas”.
Tan solo veinte días antes, Melingo concedía una extensa entrevista a Teleshow, donde revelaba sus proyectos: la presentación de Tangos bajos (Rework) en el Teatro Coliseo el 21 de septiembre, un documental sobre las raíces africanas de la música local y su propio vino. En esa charla, desmintió el mito de haber «pasado» del rock al tango: “¡Es al revés! ¡Mi vieja cantaba tangos conmigo en la panza!”, enfatizando su conexión natal con el género.
Una Vida Dedicada a la Música y sus Raíces
Alejandro Daniel Melingo nació en Buenos Aires el 22 de octubre de 1957. Su infancia, entre Balvanera y Parque Patricios, estuvo marcada por la música, con un padrastro mánager de Edmundo Rivero y una abuela cantante de ópera en Milán. Se formó en el Conservatorio Nacional y Municipal, y en la UCA, estudiando desde guitarra clásica hasta etnomusicología.
A fines de 1979, exiliado en Brasil, se unió a la banda de Milton Nascimento. De regreso en Buenos Aires, integró Los Abuelos de la Nada como saxofonista y clarinetista, colaborando en el icónico álbum Vasos y Besos y dejando la marca de “Chalamán”.
De Ícono del Rock a Maestro del Tango
En 1983, Melingo cofundó Los Twist con Pipo Cipolatti, junto a Fabiana Cantilo e Hilda Lizarazu. Con un innovador sonido rockabilly y letras irreverentes, el grupo lanzó exitosos álbumes como La dicha en movimiento, consolidando himnos como “Hulla hulla” y “Cleopatra (la reina del Twist)”.
Su talento fue reconocido por Charly García, quien lo incorporó a su banda para la presentación de Yendo de la cama al living y la grabación del seminal álbum Piano Bar, junto a Fito Páez y otros grandes.
Tras una etapa en España con Los Toreros Muertos y Lions in Love, y un disco solista H2O (reggae/funk) en 1995, el giro definitivo llegó en 1997. Melingo se volcó al tango, conduciendo el programa Mala Yunta y lanzando Tangos bajos (1998). Este álbum lo llevó a giras internacionales con Los Ramones del Tango, consolidando su etapa tanguera con discos como Ufa, Santa Milonga y Maldito Tango, producidos por el sello Mañana de Gotan Project.
En esta fase, musicalizó a poetas esenciales como Enrique Cadícamo y, fundamentalmente, a Luis Alposta, con quien compuso más de cuarenta tangos. Sus letras, pobladas de personajes marginales y conflictos existenciales, abrieron el tango a nuevas audiencias. La crítica internacional lo comparó con Tom Waits, destacando su voz única y su capacidad para hacer del tango “algo seriamente cool”. En 2015, recibió el Premio Konex – Diploma al Mérito por su contribución al tango en Argentina.
Legado y la Inmortalidad de su Obra
Su último gran proyecto, Tangos bajos (Rework), es un testamento de su visión. Reunió a casi cuarenta artistas, incluyendo a Andrés Calamaro, Fito Páez y Pity Álvarez, para reinterpretar sus canciones. Melingo consideraba que la obra “está inconclusa, se termina de anidar en el oído de cada uno que la escucha”, una frase que resuena hoy con especial fuerza. La presentación de este álbum, prevista para el 21 de septiembre en el Teatro Coliseo, se convierte ahora en un emotivo tributo a su inolvidable trayectoria.
DnG
