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México vs Serbia: Sonrisa final antes del gran duelo

Equipo ClickDirecto

Feliz ensayo general antes del gran estreno. ‘El Tri’, en su versión titularísima (salvo alguna modificación) tomó aire y amor propio frente a una Serbia con pulsión autodestructiva, muy lejana de los históricos Ivanovic, Stankovic (Dejan), Vidic o Milosevic. Ya está, el tiempo se agota. Esto es lo que hay y deberá ser suficiente. En una semana sabremos si es para satisfacer el deseo colectivo, el ansia de un país anhelante de victorias y ligeramente escéptico. La Selección Mexicana se hinchó de goles (Johan Vásquez, Raúl Jiménez, Luis Chávez, y dos «regalos») y optimismo, justo a tiempo. Nada más mexicano que eso.

El Resurgir de ‘El Tri’: Una Goleada Llena de Esperanza

Stankovic, el Muro Serbio ante la Ola Tricolor

El ‘Tri’ ideal, con la nómina disponible, hizo del guardameta Filip Stankovic una estrella desde muy temprano, un verdadero centinela inexpugnable. Primero, al desviar con pericia un potente disparo raso de Gutiérrez y, acto seguido, sus guantes de titanio amortiguaron un bombazo que salió de la frente de Vásquez. No obstante, México fluyó con lucidez y ligereza. Jiménez acarició la redonda, buscando a Gutiérrez en un cara a cara con Stankovic, pero el tiro se perdió en las redes laterales del competente guardián serbio. ¿Un espejismo? El partido parecía controlado, hasta que Gallardo y Johan Vásquez atacaron sin rigor, permitiendo a Petar Stanic colarse y batir a Rangel con una suavidad inesperada para un balcánico. La inmediata respuesta de ‘El Tri’ volvió a encumbrar a Stankovic: un toque abierto de Quiñones, un impacto de Jiménez y un pétreo manotazo subterráneo del pretoriano, que, aunque no heredó la destreza diestra de su padre, sí su aplomo. El padre tenía ocho pulmones; el hijo, ocho brazos.

La Persistencia Mexicana Rompe el Cero

‘El Tri’ acumuló argumentos a favor de un gol. Quiñones probó suerte hacia la tribuna, y Jiménez falló nuevamente frente al colosal Stankovic tras una brillante jugada de Gallardo. Pero el guardián, aunque casi imbatible, no lo es del todo. A la salida de un tiro de esquina, Gutiérrez tocó el balón con un staccato que desorientó a la defensa, y Johan Vásquez emergió frente al titubeante Stulic, completamente fuera de posición. El «genovés» (en referencia a Vásquez) colocó el parietal para derrotar, finalmente, a Stankovic. El portero serbio continuó trabajando horas extras: una mano cambiada para desviar al techo un derechazo de Quiñones y una procesión vergonzosa para recoger el balón desde lo más profundo de su portería. Bukinac intentó apoyarse en su impertérrito compañero, quien aleja lo imposible y concede lo inesperado. Los aciertos previos lo eximen, pero la grotesca caricatura de su reacción será recordada.

La cómica jugada de Avdic en el cuarto gol de México.Eloisa Sanchez

Serbia: Intento Fallido y Autodestrucción

A Serbia le cambió la cara tras el empate, quizás porque Toluca y Belgrado guarden alguna similitud estética y climática en la adversidad. También le cambió a Bukinac, ansioso de redención, que activó un zurdazo errante que echó fuegos de bengala por el poste izquierdo de Rangel, provocando un ceño fruncido en Aguirre. Acto seguido, Alvarado recibió la pelota escorado hacia la izquierda; Quiñones superó a Bukinac y destrozó el larguero de Stankovic. La carambola pegó en Raúl Jiménez, que de cuando en cuando practica una de las cualidades que identifican a los delanteros de élite: saber estar. Uno nunca sabe hacia dónde puede botar el azar. Fue un gol incidental y curativo, de gran valor estadístico: el trono de Javier «Chicharito» Hernández como máximo goleador histórico de la selección mexicana peligra con el paso de «Lobo de Tepeji».

Ajustes Finales y Festival de Goles

La noche en Toluca progresó hacia un ensayo superficial, como se anticipaba. No era momento de pruebas de alta exigencia, sino de ultimar detalles finales. Los técnicos Aguirre y Paunovic agitaron sus banquillos con intenciones distintas: uno, para resolver pendientes de última hora de cara a la lista final; otro, para acumular experiencias fútiles. Jugadores como Edson Álvarez, Alexis Vega, Israel Reyes, Gilberto Mora, Guillermo Martínez, y un Luis Chávez buscando adquirir sensaciones, tuvieron minutos clave. La prueba avanzaba cuando Avdic pifió un flojo tiro de esquina de Vega; la ventisca generada por su patada al aire atolondró a Ilic. La Serbia de Paunovic se acostumbró al fuego amigo, salvando el quinto gol por obra y gracia del travesaño: las astillas que dejó el violento punterazo de Vega salieron desprendidas por todo el valle del dios ‘Tolo’.

El Gol de Chávez: Chispas de Esperanza

Luis Chávez afiló su instruida zurda para espantar miedos. Porque para eso sirvió el partido: para ganar esperanza, para ahuyentar traumas. En segunda oportunidad, Chávez obtuvo su terapia particular. Ilic no se enteró de que el balón había inflado sus redes sino hasta que escuchó el rugido ensordecedor del Nemesio Diez. Una raya fulgurante que emitía chispas infernales a su paso. Chispas de esperanza. Las que se renuevan cada cuatro años.

DnG