Mendez critica veto de Gonzalez a proyecto de asistentes medicos

Mendez critica veto de Gonzalez a proyecto de asistentes medicos

Equipo ClickDirecto

El Veto de la Discordia: Crisis Sanitaria y el Choque Político en Torno al Rol del Asociado Médico en Puerto Rico

El panorama de la salud pública en Puerto Rico atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia contemporánea, marcado por una escasez crónica de galenos y largas listas de espera que ponen en riesgo el bienestar de la ciudadanía. En este contexto de máxima tensión asistencial, una reciente decisión del poder Ejecutivo ha encendido las alarmas en la esfera legislativa. Carlos “Johnny” Méndez, presidente de la Cámara de Representantes, ha manifestado su rotunda inconformidad tras el veto de bolsillo aplicado por la gobernadora Jenniffer González al Proyecto de la Cámara 1032, una pieza legislativa concebida para ordenar el ejercicio profesional de los asociados médicos certificados y diferenciarlos formalmente de los médicos asistentes.

La medida, que logró sortear el debate legislativo con el respaldo mayoritario de los cuerpos parlamentarios, buscaba disipar una ambigüedad normativa que ha persistido durante años. Lejos de tratarse de un simple tecnicismos administrativo, la falta de delimitación clara entre ambos perfiles ha generado un profundo desconcierto en las agencias gubernamentales, en los centros de salud y en las comunidades de pacientes. Sin embargo, la utilización del veto de bolsillo —un mecanismo que permite al Ejecutivo descartar proyectos durante el receso legislativo sin la obligación de emitir una justificación escrita— ha sepultado temporalmente las aspiraciones de regularizar un sector clave para mitigar la emergencia médica que azota al archipiélago caribeño.

Antecedentes Estructurales: El Laberinto Legal de la Ley 71 y la Fuga de Talentos

Para comprender la magnitud del conflicto actual, es imperativo remontarse a los antecedentes que originaron el vacío legal. La promulgación de la Ley 71-2017 sentó las bases regulatorias pero introdujo una peligrosa superposición terminológica al asignar bajo la misma denominación de «médico asistente» a dos roles profesionales sustancialmente distintos en cuanto a su formación académica, acreditación internacional y alcances clínicos. Esta imprecisión jurídica sumergió a los asociados médicos certificados en un limbo laboral permanente.

Los profesionales con credenciales avaladas por organismos estadounidenses de alta jerarquía se encontraron de la noche a la mañana con que las instituciones sanitarias puertorriqueñas desconocían sus competencias reales. Al no existir una definición legal clara que los distinguiera de aquellos con formación específica en medicina general o títulos extranjeros registrados localmente, los hospitales y clínicas optaron por la cautela restrictiva. Como consecuencia directa de esta inseguridad jurídica, un número alarmante de profesionales sanitarios calificados ha optado por emigrar hacia los estados continentales de Estados Unidos, donde sus credenciales son reconocidas a cabalidad y se les permite ejercer de manera plena bajo la supervisión facultativa correspondiente.

Datos Clave del Proyecto de la Cámara 1032

La iniciativa legislativa truncada por el Ejecutivo contenía especificaciones técnicas rigurosas diseñadas para alinear los estándares de Puerto Rico con las normativas federales de salud. A continuación, se detallan los elementos fundamentales que contemplaba la medida:

  • Definición del Asociado Médico Certificado: Profesional con diploma de una carrera acreditada por la Accreditation Review Commission on Education for the Physician Assistant (ARC-PA) —o equivalentes históricos previos al año 2001— que además aprobó el examen nacional PANCE, administrado por la NCCPA.
  • Definición del Médico Assistant o Asistente: Persona poseedora de un título de médico o certificado de estudios de medicina expedido por una institución aceptada y registrada por la Junta de Licenciamiento y Disciplina Médica de Puerto Rico.
  • Supervisión Obligatoria: El texto normativo establecía de forma estricta que ambos perfiles profesionales debían ejercer sus funciones bajo la supervisión directa o indirecta de un médico debidamente autorizado.
  • Oposición Parlamentaria: El proyecto evidenció un amplio consenso multipartidista, registrando oposición exclusiva por parte de las delegaciones del Partido Independentista Puertorriqueño y del senador independiente Eliezer Molina.

Análisis de Impacto: Una Oportunidad Perdida frente a la Emergencia Hospitalaria

El rechazo de esta legislación genera repercusiones nocivas inmediatas para el sistema de salud y, sobre todo, para el usuario final. Con listas de espera que en múltiples especialidades superan los doce meses, la saturación de las salas de emergencia es el síntoma visible de un colapso sistémico. La figura del asociado médico certificado representa, a nivel global en economías avanzadas, una solución probada para descongestionar la carga laboral de los médicos primarios, absorbiendo consultas rutinarias, diagnósticos preliminares y seguimiento de pacientes crónicos.

Al mantener el veto, el Ejecutivo priva al mercado laboral sanitario de una herramienta legal indispensable para integrar con seguridad jurídica a estos profesionales. Los hospitales y centros de salud continuarán operando en una zona gris regulatoria, temerosos de incurrir en responsabilidades legales por contratar personal cuyas funciones están pobremente delimitadas en el ordenamiento jurídico insular. Esto perpetúa la ineficiencia operativa, incrementa los costes de atención médica y agrava la desesperanza de una población que sufre los estragos de una demografía envejecida y una diáspora médica implacable.

Proyección a Futuro: Escenarios Políticos y la Urgencia de una Reforma Sanitaria

A mediano y largo plazo, la controversia en torno al PC 1032 augura un endurecimiento de las tensiones entre la Asamblea Legislativa y La Fortaleza. La negativa de la gobernadora a promulgar la medida sin ofrecer una explicación detallada abre un flanco de confrontación institucional, donde los legisladores del Partido Nuevo Progresista y otras fuerzas políticas podrían verse obligados a replantear y reintroducir la medida en el próximo ciclo de sesiones ordinarias.

Para que Puerto Rico pueda retener el talento sanitario y garantizar una atención médica accesible, la clase política tendrá que superar las discrepancias administrativas y abordar el problema de raíz. Si no se establecen definiciones profesionales claras y compatibles con las acreditaciones de Estados Unidos, la fuga de asociados médicos certificados se consolidará como un daño irreversible, profundizando aún más la crisis humanitaria y asistencial que estrangula el derecho a la salud en la isla.

DnG