Impacto Devastador en Coquimbo: Un Llamado a la Reflexión sobre la Gestión de Emergencias
Las recientes y torrenciales precipitaciones han desencadenado una ola de devastación sin precedentes, transformando paisajes y vidas a su paso. La Región de Coquimbo, y de manera particular la ciudad de La Serena, enfrenta ahora la cruda realidad de una catástrofe que expone la intrínseca vulnerabilidad de nuestra infraestructura y la crítica dependencia de una sociedad bien gestionada. Este impacto, profundamente personal para muchos y colectivamente doloroso, resalta la imperiosa necesidad de una reflexión profunda sobre la gestión de emergencias y la resiliencia urbana ante fenómenos climáticos extremos. La escasez de recursos, que en tiempos de normalidad podría pasar desapercibida, se manifiesta hoy con una intensidad desoladora, magnificando el sufrimiento de los damnificados.
La Cruda Realidad de la Escasez de Recursos en la Reconstrucción
Tras la emergencia inicial, el desafío inmediato es la reconstrucción post-catástrofe. Viviendas, carreteras vitales, puentes y toda la infraestructura esencial que sostiene la cotidianidad de millones de personas demandan una atención urgente y masiva. Sin embargo, este es el punto donde la buena intención choca frontalmente con la inflexible realidad material. Es frecuente observar la emergencia de una mentalidad que percibe al Estado como una entidad omnipotente, con un flujo ilimitado de fondos, capaz de gastar sin repercusiones y de incurrir en endeudamiento sin consecuencias. En este contexto, la idea de resolver todo con un «par de puntos de impuestos a los ricos» se erige como una solución simplista y atractiva, aunque profundamente engañosa. No faltarán las voces que, ante el inmenso dolor social, tildarán de «insensibilidad» y «economicismo» cualquier intento de gobernar bajo el estricto límite de nuestras capacidades financieras.
Desafíos de la Reconstrucción Post-Catástrofe: Entre la Voluntad y la Realidad Fiscal
La reconstrucción de la infraestructura dañada, desde el vital urbanismo de La Serena hasta las conexiones rurales, es una tarea hercúlea que exige una planificación y una financiación rigurosas. La aspiración legítima de los afectados por las lluvias de Coquimbo de volver a la normalidad se encuentra con un escenario fiscal complejo.
El Precio de la Mala Administración: Años de Crecimiento Lento y Gasto Incontrolado
Los últimos años de crecimiento económico anémico, apenas un 2 por ciento, sumados a un gasto desmedido de los fondos de emergencia y una administración fiscal deficiente, nos presentan ahora una factura cruelmente dolorosa. La ironía no se hace esperar: precisamente quienes, a través de reformas cuestionables y un populismo irresponsable, contribuyeron a la pauperización del país y dilapidaron las reservas, serán los primeros en alzar la voz, señalando con indignación a quienes hoy se ven obligados a gestionar la tragedia con los escasos recursos disponibles; o, peor aún, con las migajas que quedaron tras una gestión marcada por la indolencia y una búsqueda de gratificación inmediata.
La Paradoja de la Acusación: ¿Quiénes son los Verdaderamente Insensibles?
El grito de «¡Insensibles!» resonará, a menudo acompañado de la falaz consigna: «¡Les bajan los impuestos a los ricos, pero no hay recursos para reconstruir viviendas!». Lamentablemente, este sofisma capturará la atención de muchos. Sin embargo, la verdadera insensibilidad no reside en las autoridades que enfrentan la emergencia con las arcas vacías. La insensibilidad real emana de aquellos que, bajo el pretexto de una falsa solidaridad, primero estancaron el desarrollo económico con políticas erróneas y luego malbarataron la riqueza acumulada durante años de progreso. Esta dinámica es un freno constante a la sostenibilidad fiscal y a la capacidad de respuesta del Estado.
Lecciones de la Fábula: Hacia una Gestión Fiscal Sostenible y Desarrollada para Chile
La situación actual nos remite a la atemporal fábula de la hormiga y la cigarra. Existen sociedades que se gobiernan con la previsión de que el invierno inevitablemente llegará, y otras que actúan como si el verano fuera una condición eterna. Las primeras son las que conocemos por su alto nivel de desarrollo económico y social, caracterizadas por una planificación a largo plazo y una gestión de recursos prudente. Las segundas, en contraste, son aquellas que derrochan sin límite en tiempos de bonanza y, ante la adversidad, recurren a la fácil solución de aumentar impuestos, perpetuando un ciclo de inestabilidad y dependencia.
Evitar el Ciclo del Subdesarrollo y la Trampa del Populismo
Estas últimas sociedades son, lamentablemente, las que rara vez logran superar el subdesarrollo. Son las víctimas recurrentes de un populismo que, en lugar de construir bases sólidas para el futuro, prefiere el beneficio político inmediato, haciendo que «les llueva sobre mojado» una y otra vez. La senda hacia un Chile resiliente y preparado para futuras catástrofes naturales pasa indefectiblemente por una profunda reforma en la mentalidad de gestión, priorizando la responsabilidad fiscal, la acumulación estratégica de reservas y una visión de largo plazo que trascienda los ciclos políticos. Solo así podremos construir una nación que, como la hormiga, esté preparada para cualquier invierno.
DnG
