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Martinelli: desenlace digno de cómic.

Equipo ClickDirecto

Brasil Sella su Pase a Octavos con Carácter y Agónica Remontada ante Japón

La Seleção demostró su temple en un vibrante encuentro contra Japón, logrando una épica remontada que la catapulta a los octavos de final. Aunque no fue su versión más deslumbrante, el equipo de Ancelotti superó la adversidad, recuperándose de un gol en contra y derribando el disciplinado muro nipón en el tiempo de descuento. Casemiro igualó y Martinelli selló la victoria en el minuto 96, en un partido donde el meta Suzuki negó a Vinicius Jr. el gol del Mundial.

El Golpe Inicial: Un Talón de Aquiles Previsible

La remontada se gestó tras un tropiezo que muchos anticipaban. La debilidad de Brasil en el lateral derecho, exacerbada por la lesión de Wesley, era una preocupación pre-Mundial. Ancelotti optó por Danilo en lugar del dubitativo Roger Ibañez en el primer partido. Sin embargo, un error infantil de Ibañez al intentar salir jugando propició el robo de Sano, quien con un latigazo ajustado al palo en el minuto 24, puso a Japón por delante. Un verdadero «problemón» para la Canarinha.

El colosal estadio de Texas presenciaba incrédulo cómo, a pesar de un arranque firme y una posesión abrumadora (63%), Brasil no lograba inquietar a los Samuráis Azules. La defensa nipona, un sistema militarizado con tres centrales, carrileros incansables y una línea de cuatro ajustada, se mostró impenetrable. Su estrategia era clara: robar y aprovechar la primera oportunidad.

La Reacción de Ancelotti: Fe en Casemiro y Explosión en Ataque

Casemiro, penalizado con una tarjeta temprana, no pudo interceptar la escapada de Sano y se mostró ofuscado. No obstante, la fe de Ancelotti en su ‘5’ es inquebrantable, manteniéndolo en el once, quizás también forzado por la lesión de Paquetá. La entrada de Endrick modificó el esquema y despertó a un Brasil más intenso y desbordante, inundando el área rival de camisetas amarillas. Los centros laterales se multiplicaron en busca del empate. Guimaraes cabeceó y Suzuki detuvo con maestría. Casemiro remató de plancha y Tomiyasu desvió con la cara. Fue a la tercera, tras un centro improbable de Gabriel desde la izquierda, cuando Carlos Henrique Casemiro, de cabeza, logró el ansiado 1-1.

Destellos de Jogo Bonito y la Muralla Nipona

El empate llegó con una jugada más germánica que brasileña, pero el auténtico Jogo Bonito lo puso Vinicius Jr. poco después. Recibió en la línea de medios, se inventó un caño a Tomiyasu, quebró a tres defensas en el área y su remate de exterior se estrelló en el palo, desviado por un milagroso Suzuki. Una parada con valor de gol. Suficiente para que Moriyasu, el técnico nipón, realizara cambios defensivos, retirando a Doan y Nakamura por zagueros clásicos, refugiándose en su área, aunque sin sufrir en exceso.

Martinelli, el Héroe Agónico que Desató la Alegría Brasileña

El partido se atascó, pero Ancelotti mantuvo la calma, realizando apenas un cambio: la entrada de Martinelli. Confiaba en sus hombres clave, entre ellos Guimaraes, fundamental tanto en la recuperación como en la construcción. Ya en tiempo extra, y sin Casemiro por lesión, Tanaka perdió un balón peligroso. Bruno, desde la frontal, amagó el tiro y sirvió a Martinelli, quien con clase, resolvió en el minuto 96′. La rebelión nipona, víctima de su conformismo, murió allí. El sueño de Brasil sigue vivo, y Ancelotti, una vez más, demostró tener «flor».

DnG