Memento (2000), la intrincada película protagonizada porGuy Pearce en el papel de un hombre con amnesia, abrió de par en par las puertas aChristopher Nolan. Más allá de la satisfacción personal que otorgan los premios –consiguió su primera nominación a los Oscar–, el éxito de su segundo largometraje fue crucial. Inspiró confianza en las altas esferas de la industria cinematográfica, acercándolo a oportunidades que hasta entonces parecían inalcanzables.
La formidable acogida de esta cinta le valió, por ejemplo, la dirección de Insomnia(2002), un remakede un filme noruego con un elenco estelar que incluía a Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank. Originalmente, este proyecto iba a ser encabezado por Jonathan Demme.
En medio de este fulgurante ascenso en Hollywood, a principios de los 2000, Warner Bros. decidió confiarle un proyecto de mayor envergadura: una monumental adaptación cinematográfica de laIlíada. Se trataba de una superproducción épica, con un reparto de grandes estrellas y toda la pompa asociada a una obra de tal tradición y prestigio.
La oferta llegó después de que el director alemán Wolfgang Petersen, quien inicialmente desarrolló el proyecto, asumiera la realización de Batman vs. Superman para el mismo estudio. Sin embargo, cuando esa película de superhéroes se canceló, los ejecutivos dieron marcha atrás: le devolvieron la dirección a Petersen y Christopher Nolan fue reubicado para encabezar una nueva versión del Hombre Murciélago. En esencia, Petersen terminó dirigiendo Troya(2004), como se había estipulado originalmente, y Nolan se puso detrás de cámaras en Batman inicia (2005), su primera colaboración con Christian Bale como protagonista y el comienzo de una nueva y aclamada etapa para el personaje de DC Comics en el cine.
El tiempo ha confirmado que Christopher Nolan no aceptaba la adaptación de la Ilíada como un mero encargo, sino como un paso natural en su carrera. Se trata, como él mismo ha insistido, de “la madre de todas las historias”, una categoría que también se ajusta a la Odisea, el relato épico que ahora lleva a la gran pantalla como el largometraje número 13 de su brillante trayectoria.

¿Por qué ahora La Odisea? El aclamado director de El gran truco (2006) y Dunkerque(2017) ha enfatizado que hay oportunidades que simplemente no se pueden dejar escapar. Especialmente, cabe añadir, en un momento en que Hollywood se tambalea entre fusiones de estudios, reducciones de personal, cifras de taquilla fluctuantes y la incertidumbre generada por la irrupción de la inteligencia artificial. Así las cosas, Christopher Nolan resolvió el dilema como una encrucijada de «ahora o nunca».
En este contexto, tras el rotundo fenómeno comercial y de premios que cosechó con Oppenheimer (2023), Nolan obtuvo un crédito holgado para plasmar la visión que deseara. Bajo su interpretación, esto no implicaba realizar un filme más modesto que su biopicsobre el físico detrás del Proyecto Manhattan, sino una obra de magnitud mastodóntica. Una superproducción destinada a resonar en cada rincón del planeta.
Nuevamente respaldado por Universal –su nuevo hogar tras su comentada ruptura con Warner Bros.–, el realizador contó con total libertad para adaptar a Homero a su antojo. Es decir, rodeado de sus colaboradores habituales (empezando por Emma Thomas, su esposa y productora) y avalado por un presupuesto que nada tiene que envidiar al que manejó Wolfgang Petersen hace dos décadas. En lugar de replegarse, Nolan decidió lanzarse al vacío creativo con esta épica.

El Desafío de la Adaptación Épica en el Cine de Nolan
Christopher Nolan evoca con claridad su infancia a los cinco años, observando la representación de una obra escolar realizada por niños algo mayores que él. Durante ese primer contacto con el relato de Homero, quedó profundamente impresionado tanto por el legendario Caballo de Troya como por las diversas entidades y pruebas que el protagonista debe superar para culminar su arduo regreso a Ítaca.
Ahora, medio siglo después (este mes cumple 56 años), nos entrega un largometraje de tres horas donde Odiseo (interpretado por Matt Damon) debe enfrentarse a cíclopes, dioses, sirenas y un sinfín de obstáculos para retornar a su tierra. Mientras tanto, en Ítaca, otros hombres tejen intrigas para desposar a su mujer, Penélope (Anne Hathaway), atentar contra la vida de su hijo, Telémaco (Tom Holland), y usurpar el trono.
Desde la perspectiva del cineasta de Interestelar (2014), una historia de esta magnitud no puede contarse adoptando una escala modesta. De ahí la elección de actores de primer nivel para los roles principales y una extensa lista de figuras que podrían eclipsar al elenco de Troyao de cualquier otro blockbustercontemporáneo de Hollywood.
Y por ello, también, decidió filmar la cinta con cámaras Imax, una técnica que implementó por primera vez en Batman: El caballero de la noche (2008) y que, proyecto tras proyecto, ha abrazado con creciente entusiasmo. En este sentido, él y el director de fotografía Hoyte van Hoytema lograron su mejor colaboración en Oppenheimer, pero ni siquiera esa película alcanzó el hito de La odisea: ser el primer largometraje de ficción rodado íntegramente en este impresionante formato.

Esta vez, gracias a su estrecha relación con Universal, logró la creación de carcasas especiales que mitigan el sonido de las cámaras durante el rodaje. Una mejora indispensable especialmente para las escenas íntimas que exigen un diálogo abundante y claro. El resultado podrá disfrutarse en su formato original –proyección Imax de 70 mm y una relación de aspecto de 1.43:1– únicamente en unos 40 cines selectos alrededor del mundo (ninguno en Chile), mientras que el resto de las salas recibirán una versión adaptada que, sin embargo, mantendrá la épica visión perseguida por el director.
Acostumbrado a operar en la vanguardia de Hollywood desde hace años, Nolan ha defendido con maestría los flancos abiertos por las diversas decisiones creativas que permean su audaz adaptación.
Un ejemplo notorio: cierto sector de la audiencia reaccionó con desaprobación al saber que una de las traducciones de la Odiseaque revisó fue la de 2017 de la estadounidense Emily Wilson, la primera mujer en completar esa labor en inglés. Wilson, en su momento, fue criticada por sus detractores por emplear un lenguaje supuestamente demasiado sencillo (a lo que ella respondió argumentando que “el griego homérico no es un lenguaje denso; posee una claridad sintáctica”).
Nolan destacó que la frase inicial de su traducción, “Háblame de un hombre complicado”, resultó particularmente iluminadora. Esta interpretación contrasta con otras disponibles anteriormente (“hábil en todas las formas de contienda” o “el hombre de muchas maneras“), y, desde su perspectiva, se alinea mejor con el profundo viaje existencial que emprende el héroe Odiseo.

También ha tenido que responder a interrogantes aparentemente obvios, como por qué los personajes de su película hablan inglés contemporáneo y no un idioma ancestral (el poema de Homero tiene casi tres mil años de antigüedad). “Quizá fui ingenuo, puede que me arrepienta, pero quería una narrativa auténtica. Para mí era evidente”, argumentó recientemente.
Menos serias, pero igualmente ruidosas, han sido las quejas en torno a la inclusión de un hombre trans en el elenco (Elliot Page asume el papel del guerrero griego Sinón) o a la elección de la actriz Lupita Nyong’o para interpretar a Helena de Troya –la mujer más bella del mundo– y a Clitemnestra, la reina griega.
En lugar de abordar cada objeción de forma aislada, Christopher Nolan ha optado por restar importancia a estas reclamaciones. “Estas conversaciones que se producen antes de que la gente vea la película siempre son irrelevantes, porque nadie sabe aún de qué trata el filme”, señaló en una entrevista con The Telegraph.
Respecto a la composición del elenco –que también incluye a Robert Pattinson, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, el rapero Travis Scott y un largo etcétera–, Lupita Nyong’o afirmó: “Apoyo plenamente la intención de Chris y la versión de esta historia que está contando. Nuestro elenco es representativo del mundo. No pierdo el tiempo pensando en defenderme. Las críticas existirán, independientemente de que yo las aborde o no”.

El Legado y el Futuro de Nolan tras la Odisea
¿Qué espera a Christopher Nolan después de culminar una épica de semejante grandilocuencia? Hace 22 años, durante la gira de prensa de Troya, Wolfgang Petersen admitía lo intimidante que le resultaba imaginar el día después de terminar una obra de esa envergadura.
“Probablemente me quede en casa, mirando la pared, y quizá salte por la ventana… No lo sé. Por supuesto que no quiero hacer eso”, declaraba. La realidad es que el cineasta alemán solo dirigió dos películas más (ninguna con un éxito comparable) antes de retirarse y fallecer en 2022 a causa de un cáncer de páncreas.
Nolan es al menos diez años más joven de lo que era Petersen en aquella época, por lo que, si la salud lo acompaña, tendrá la oportunidad de facturar nuevos trabajos y, quizás, volver a desafiarse a sí mismo como lo ha hecho hasta ahora. Pero, como Hollywood es un negocio –y uno que atraviesa un momento delicado–, el rendimiento comercial deLa odiseaserá seguido con lupa por toda la industria.
En lo inmediato, uno de los obstáculos que deberá sortear es su lanzamiento en cines de Estados Unidos con calificación R, lo que implica que todo menor de 17 años deberá asistir acompañado por un adulto. Si hubiera optado por mostrar la violencia de forma menos explícita, Nolan podría haber aspirado a una calificación PG-13, pero prefirió mantenerse fiel a la feroz historia que está narrando y asumir el riesgo artístico.

Y tiene motivos para estar confiado: la última vez que una producción suya se estrenó con esa calificación (Oppenheimer) se erigió como el tercer título más taquillero de su año a nivel mundial.
Lo que vino después ya lo conocemos: siete victorias en los Oscar y el mundo rendido a sus pies. Está por verse si el genio de Nolan puede repetir esa hazaña, esta vez con su magistral versión del mayor relato épico de todos los tiempos.
DnG
