Desmantelamiento Normativo: IPS Flexibiliza Criterios de Inversión y Beneficia a Ueno Bank
El 9 de noviembre de 2023, la administración del Instituto de Previsión Social (IPS), bajo la presidencia de Jorge Brítez y a solo tres meses de la asunción de Santiago Peña, inició un polémico proceso de flexibilización de sus reglamentos de inversión. Mediante una crucial modificación en la “matriz de evaluación de entidades financieras” para la subasta de Certificados de Depósito de Ahorro (CDA) a través de Datatec, el nuevo esquema sepultó una resolución de control que había estado vigente desde 2015.
La Baja del Puntaje Mínimo y la Dilución de la Seguridad Financiera
La normativa original de 2015 establecía un exigente puntaje mínimo de 75 puntos para que una entidad financiera pudiera captar fondos jubilatorios. En 2016, este umbral se flexibilizó a 65 puntos para fomentar una mayor participación. Sin embargo, en la gestión de Brítez, la previsional redujo la puntuación a un histórico mínimo de 60 puntos. Este documento fue firmado por el presidente y los consejeros de entonces: Carlos Pereira, Miguel Ángel Doldán, Víctor Eduardo Insfrán y José Jara, quien aún permanece en el cargo.
La reforma no solo implicó una disminución de la nota mínima, sino que también debilitó drásticamente los criterios de seguridad. Mientras la matriz derogada ponderaba factores de riesgo objetivos como la morosidad, las garantías y los límites de colocación basados en el patrimonio real de las entidades, el nuevo modelo introdujo variables menos estrictas, enfocándose en la calidad del activo, la rentabilidad, la eficiencia y una evaluación más indulgente de la calidad del riesgo.
El Auge de Ueno Bank Tras la Desregulación del IPS
Al momento de esta primera modificación reglamentaria, Ueno operaba aún como financiera. Su capacidad de captación de CDA era modesta, con apenas G. 80.000 millones recibidos entre septiembre y noviembre de 2023, y sin depósitos “a la vista”. Sin embargo, la respuesta del mercado a la flexibilización fue contundente. Apenas un mes después de la rebaja del puntaje, el banco, vinculado directamente al entorno de Santiago Peña, capturó sus primeros G. 170.170 millones “a la vista”. Para abril de 2024, la cifra en CDA ya se había disparado a G. 359.000 millones.
El Desarme Definitivo de los Límites de Inversión del IPS
El golpe final al sistema de control del Instituto de Previsión Social (IPS) llegó el 12 de noviembre de 2024, enmascarado bajo la etiqueta de una “actualización” del reglamento de inversiones. En esta ocasión, el Consejo fue aún más lejos, rebajando la calificación de riesgo exigida –pasando de la rigurosa “A-Py con tendencia fuerte” a una genérica “A”– y eliminando del esquema de seguridad la crucial exigencia de contar con un patrimonio efectivo disponible a la fecha del concurso para la captación de los fondos de jubilados y aportantes.

Desaparición del Límite de Exposición Patrimonial
Hasta ese momento, las resoluciones vigentes desde 2016 imponían un tope infranqueable, basado en las declaraciones juradas de los bancos ante el Banco Central del Paraguay (BCP). Ninguna entidad podía recibir propuestas del IPS que superaran su límite de exposición patrimonial neta. Casualmente, en ese período, Ueno Bank tenía apenas un año de operaciones bancarias y venía de una fusión con Visión Banco, un proceso peculiarmente bendecido por una inusual benevolencia del BCP para «patear» a 20 años de plazo una cartera deteriorada e incobrable valorada en aproximadamente US$ 300 millones.
El reglamento anterior establecía límites concretos: la suma total de CDA, cuentas corrientes, cajas de ahorro y bonos colocados por el IPS no podía exceder el 100% del patrimonio efectivo para un banco, ni el 45% para una financiera. Los fondos “a la vista” –que la actual administración intentó camuflar para excluirlos del cálculo– eran un componente estricto para fijar el techo de la inversión, previniendo así una concentración excesiva de riesgo. Al eliminar este requisito, el IPS, en efecto, «apagó el radar» que monitoreaba su propia exposición al riesgo.

Consecuencias y Reconocimiento de la Irregularidad
Las cifras de noviembre de 2024 evidencian la magnitud de estas maniobras. Ueno Bank acumulaba G. 454.915 millones en CDA y G. 250.000 millones en bonos (totalizando G. 704.915 millones), mientras que sus depósitos “a la vista” se dispararon a la astronómica cifra de G. 1,07 billones. Liberado de las ataduras reglamentarias, en diciembre de 2024 –apenas un mes después del retoque normativo–, el banco inició una captura masiva de fondos en CDA, superando la barrera del billón de guaraníes, con los fondos a la vista reajustándose a G. 761.548 millones.
A partir de entonces, la inyección de recursos en Ueno Bank avanzó sin control, consolidando un saldo de G. 2,1 billones al cierre de abril pasado. Este cuestionable esquema finalmente tambaleó tras una aclaración de la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones que, interpretando la nueva ley del sector, forzó la reclasificación de los activos y dejó al descubierto la flagrante violación de los topes legales.
Esta situación obligó al IPS a anunciar el retiro de los fondos excedidos “a la vista” en la entidad de los exsocios del mandatario. El propio IPS tuvo que admitir públicamente que esta medida se ejecuta porque Ueno Bank es el único banco que sobrepasa los límites permitidos, revelando la singularidad y magnitud de las inversiones concentradas en esta entidad tras la desregulación.
DnG
