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¿Incendio en Francia provocó tormenta de rayos? El «dragón de nubes».

Equipo ClickDirecto

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Francia ha sido uno de los países más afectados por los incendios, con 42.000 hectáreas consumidas.

La implacable ola de incendios forestales en el suroeste de Francia y el centro de España ha desencadenado una crisis sin precedentes, forzando la evacuación de más de 325.000 personas. Mientras bomberos y autoridades luchan por contener focos activos, el continente europeo enfrenta un récord de hectáreas consumidas, revelando fenómenos meteorológicos extremos como las «nubes de fuego» o pirocumulonimbos. Este panorama subraya la creciente amenaza del cambio climático y sus devastadoras consecuencias.

En España, aunque los incendios en Ávila y Madrid han sido contenidos, un nuevo y preocupante foco ha surgido en la región de Valencia, manteniendo en alerta a los servicios de emergencia. Francia, por su parte, sigue inmersa en una emergencia sin estabilizar, con bomberos combatiendo un gigantesco incendio forestal en Gironda, cerca de Burdeos. Con 42.000 hectáreas arrasadas, este es uno de los incendios más grandes registrados en el país desde la Segunda Guerra Mundial.

En medio de esta catástrofe, una imponente nube de humo ha dominado el cielo francés: una pirocumulonimbo, también conocida como «nube de fuego». Este fenómeno, antes poco común, se convierte en un símbolo visual de la intensidad y los peligros de los incendios actuales.

Una fotografía facilitada por el Servicio Departamental de Bomberos y Rescate muestra una pirocumulonimbo, una nube gigante creada por un gran incendio, vista desde un helicóptero de bomberos sobre el pueblo de Saumos, en Francia, el 25 de julio de 2026.

Fuente de la imagen,EPA/Shutterstock

Pirocumulonimbos: ¿Qué son y cómo se forman?

La pirocumulonimbo, un término que resuena con la ferocidad de la naturaleza, es en esencia una tormenta originada por un incendio forestal de gran intensidad. Como explica Helen Willetts, presentadora principal de meteorología de la BBC, los incendios forestales se alimentan de un clima cálido y seco, y los vientos fuertes los propagan con rapidez.

Pero lo fascinante y peligroso es que estos grandes incendios pueden generar su propio clima. Cuando un fuego masivo arde, libera cantidades ingentes de calor. Este calor provoca que el aire sobre el fuego ascienda vertiginosamente, arrastrando consigo humo, cenizas y vapor de agua hacia las capas superiores de la atmósfera. Al enfriarse, el vapor de agua se condensa, formando una nube. Si la intensidad del fuego es suficiente y la atmósfera inestable, esta nube puede crecer hasta convertirse en un imponente pirocumulonimbo, similar a las nubes de tormenta.

El peligro se agrava: estas «nubes de fuego» pueden producir rayos, que a su vez son capaces de generar nuevos focos de incendio. Los vientos dentro de estas nubes son impredecibles y pueden esparcir las llamas en todas direcciones, e incluso, en ocasiones, traer granizo y lluvia que, aunque parezca paradójico, no siempre son suficientes para sofocar el infierno en la tierra. La NASA las denomina «el dragón de las nubes que escupe fuego», destacando su naturaleza artificialmente generada por fuentes de calor intensas, como incendios o volcanes.

Infografía que se titula Cómo los incendios forestales crean su propio clima

¿Una nueva normalidad? La creciente frecuencia de las pirocumulonimbos

Históricamente, las nubes pirocumulonimbo eran una rareza. Australia fue pionera en experimentar su presencia a principios de siglo, y los devastadores incendios de California en 2020 también las vieron aparecer. Aquella nube gigante fue tan vasta que era visible desde el espacio por los satélites de la NASA y reportada por pilotos de aviones.

Alarmantemente, expertos advierten que estas formaciones nubosas parecen ser cada vez más comunes. «Es la primera vez que Francia ha tenido que considerar explícitamente el concepto de un pirocumulonimbo», afirmó Rick McRae, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, subrayando un cambio preocupante en los patrones meteorológicos europeos.

Europa, según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la UE, se está calentando a un ritmo dos veces mayor que la media mundial desde la década de 1980. Las condiciones más cálidas y secas no solo reducen la humedad de la vegetación, transformándola en un combustible ideal para el fuego, sino que también aumentan la velocidad de inicio y propagación de los incendios forestales.

Aunque una chispa, a menudo de actividad humana o un rayo, sigue siendo necesaria, el calor extremo, la vegetación árida y los fuertes vientos son un cóctel mortal que dificulta enormemente el control de los incendios. Este año, Europa ha visto arrasada una superficie superior a la media anual de las últimas dos décadas. La Agencia Europea de Medio Ambiente sentencia que «el cambio climático ha aumentado el riesgo de incendios forestales en toda Europa«, con el sur del continente enfrentando el mayor peligro, consolidando la emergencia climática como una realidad apremiante.

DnG