La Alerta Democrática: La Amenaza de Dictadura de Rodrigo Chaves en Costa Rica
En una democracia, la mera insinuación de una dictadura es inaceptable. Sin embargo, el expresidente Rodrigo Chaves lo hizo el 25 de julio, y ni la presidenta Laura Fernández ni el diputado Nogui Acosta, ni otros funcionarios, lo corrigieron. De hecho, Fernández lo justificó posteriormente.
El Discurso Controversial de Chaves y el Desprecio por la Institucionalidad
Durante una «conferencia de prensa» en Nicoya, Chaves aprovechó una pregunta orquestada para lanzar una arenga indigna. Tras la captura de Alejandro Arias Monge, alias «Diablo», arremetió contra el Poder Judicial. Lo llamó “oportunista, convenenciero, hipócrita y aprovechado” por defender su presupuesto.
Acto seguido, afirmó: “Me refiero al caso de la dictadura. Existe un movimiento coordinado de una oposición obstruccionista y comunista que se alió al Poder Judicial para meterles miedo a los guanacastecos y al resto del país”. Remató con preguntas inquietantes: “¿Lo van a comprar ustedes? ¿Están muertos de miedo? ¿Les da miedo la dictadura? ¿Les da miedo que cierre el Poder Judicial?”.
Normalización de la Dictadura: Más Allá de la Retórica
Enarbolar la palabra “dictadura” sin motivo no es un simple recurso retórico. Sugiere un objetivo más profundo: normalizar la idea de dictadura en el discurso público. Al insinuar miedo a “la” dictadura, se abre el camino a su posible legitimación, acortando distancias peligrosas.
Este ataque se agrava al dirigirse a un poder fundamental de la República, acusándolo de aliarse con una “oposición obstruccionista y comunista” inexistente. Esto desconoce la independencia del Poder Judicial y equipara la labor opositora con elementos perjudiciales, un patrón típico de proyectos de erosión democrática.
El Peligro de un Proyecto Hegemónico y la Fragilidad Democrática
La pregunta “¿Les da miedo que cierre el Poder Judicial?” es peligrosamente ambigua, dejando abierta la interpretación de una posible acción personal. Este episodio se suma a un patrón de presiones contra instituciones de control, medios de comunicación, grupos empresariales, universidades y colectivos sociales, evidenciando un proyecto hegemónico impulsado por los gobiernos de Chaves y Fernández.
La democracia es frágil. La dictadura, aunque solo insinuada, es una “planta invasora” que anula elecciones libres, independencia de poderes, libertades y derechos fundamentales. Ignora la protección de los vulnerables, la aceptación de diferencias, la solidaridad y la tolerancia.
Defendiendo la Esencia Costarricense: Democracia y Justicia
Debemos hablar de dictadura para recalcar su perversidad y su antítesis con el ser costarricense. Nuestra identidad se basa en democracia, liberalismo, justicia y búsqueda constante del bienestar. Tratar estos pilares como irrelevantes o perjudiciales es un acto detestable que amenaza la esencia de Costa Rica.
DnG
