Dos años después en nuestro tiempo, pero apenas unos instantes para los protagonistas en Westeros, la saga de la Danza de los Dragones se intensifica. El tapiz de los créditos iniciales, aún más ensangrentado, nos recuerda la Fatalidad de Valyria, la Conquista de Aegon y los reyes Targaryen, desde Maegor hasta el fallecido Viserys. También visualiza los eventos clave de la Temporada 1: Aegon y Rhaenyra en tronos paralelos, la trágica muerte de Lucerys, y los recientes acontecimientos de la Temporada 2, como la muerte de Rhaenys en Rook’s Rest y la siembra roja de Rhaenyra para reclutar jinetes de dragón.
En el Valle, Rhaena y Sheepstealer, el dragón salvaje que ha estado acechando incansablemente, finalmente establecen su vínculo. Tras una tensa espera, el dragón comparte un cordero asado con ella, sellando una conexión basada en actos de servicio en lugar de palabras de afirmación.
Mientras tanto, en la Fortaleza Roja, la huida del Rey Aegon y Larys no pasa desapercibida para Aemond, cuya reacción es, como siempre, violenta e impulsiva. Los fugitivos, ocultos en un carruaje hacia el norte, son interceptados por soldados leales a la Reina Rhaenyra. La insoportable arrogancia de Aegon casi los condena, pero Larys, revelando sus identidades, persuade al líder para que les perdone la vida y los lleve ante Rhaenyra.
En Dragonstone, Rhaenyra expone su plan de volar a Desembarco del Rey para reclamar el trono, confiada por las palabras de la mismísima Alicent en el final de la Temporada 2. Alicent le había asegurado que Aemond y su temible dragón Vhagar no estarían, al haberse dirigido a Harrenhal para desafiar a Daemon, dejando la ciudad desprotegida. También prometió que sus soldados no opondrían resistencia, a cambio de poner fin al derramamiento de sangre. Aunque Jacaerys, Mysaria y el Consejo Pequeño sospechan una trampa, Rhaenyra insiste y envía órdenes a Corlys para que parte de su flota levante el bloqueo y ayude a tomar Desembarco del Rey, y a Daemon para que regrese de Harrenhal.
En Desembarco del Rey, Alicent regresa de su «Misión Imposible» solo para encontrar a Aemond sentado en el Trono de Hierro. Su alarma es evidente cuando Aemond le informa que ahora él está al mando tras la fuga de Aegon, y que no irá a Harrenhal. La situación se torna en pánico cuando le revela que Ormund Hightower se acerca con un ejército, junto a su hijo menor Daeron y su dragón, y que el bloqueo naval de los Negros está a punto de ser roto por una inmensa flota de la Triarquía, liderada por Tyland Lannister y Sharako Lohar. Las promesas de «fin al derramamiento de sangre» de Alicent se desvanecen.
Victoria en las Tierras de los Ríos: El Regalo de los Lobos del Invierno
En las Tierras de los Ríos, los ejércitos de Daemon han vencido a los Lannister. La llegada de un nuevo ejército genera una breve intriga, pero resultan ser los veteranos Lobos del Invierno del Norte, que Jacaerys convenció para luchar por la Reina Rhaenyra. Liderados por Roderick Dustin, «Roddy la Ruina», ofrecen a Daemon la cabeza de Jason Lannister, un macabro trofeo que simboliza la victoria.
Cerca de allí, Ser Gwayne Hightower insta a un desanimado Criston Cole a actuar contra un soldado que ha agredido a una mujer. Sin embargo, Cole, hastiado por la brutalidad de los dragones, se hunde en el nihilismo, afirmando que «todos nos convertiremos en bestias». Gwayne le replica que esto solo ocurrirá si abandonan sus principios.
Mientras tanto, Ulf y sus compañeros Semillas de Dragón, Hugh y Addam, se refugian con sus dragones en la Isla de los Rostros, esperando a Aemond. Su plan se basa en la falsa creencia de que Daemon aún está en Harrenhal. Ulf manifiesta su interés puramente material, mientras la isla, cargada de magia ancestral y la presencia inquietante de los Hijos del Bosque, los mantiene en vilo. La aparición de Alys Rivers, la misteriosa figura cuyas pociones sumieron a Daemon en una espiral de tiempo perdido, incrementa su consternación.
De vuelta en la Fortaleza Roja, Alicent «escribe» instrucciones para Ormund Hightower. En realidad, las falsifica, firmando con el nombre de Aemond, un detalle que Helaena no pasa por alto. Helaena revela que, bajo su arrogancia, Aemond siente miedo de los dragones de Rhaenyra, presagiando su destino.
Corlys Velaryon: Un Capitán Reevaluando Prioridades
A bordo del buque insignia de los Negros, Corlys y su hijo Alyn comparten una profunda conversación familiar, justo antes de ser atacados por la flota de la Triarquía. Corlys, buscando legitimar a Alyn, le expresa su deseo de nombrarlo heredero.
En el buque insignia de la Triarquía, Tyland Lannister y Sharako Lohar debaten la estrategia. Tyland aboga por un enfoque táctico que evite dañar la propia flota con fuego de dragón, pero Sharako, movida por una antigua rencilla con Corlys, ordena que algunos barcos desembarquen en Marcaderiva para quemar la fortaleza de Marea Alta.
En el campamento Hightower, Ormund Hightower recibe las instrucciones «de Aemond» (forjadas por Alicent) de detener su marcha hacia Desembarco del Rey. Así, la ciudad queda sin defensa terrestre. Alicent se encarga entonces de Aemond, utilizando halagos sobre su fuerza y susurros sobre el miedo a los dragones para convencerlo de volar a Harrenhal. Aemond, un verdadero Targaryen, finalmente cede tras un controvertido beso a su madre, partiendo y dejando Desembarco del Rey abierta al regreso de Rhaenyra.
En Dragonstone, la noticia del ataque de la Triarquía a la flota enfurece a Rhaenyra, quien decide ir en su dragón a defenderlos. Jacaerys, por su seguridad, ordena a Ser Lorent Marbrand que la encierre en sus aposentos, decisión que Rhaenyra no toma nada bien. Jacaerys y Baela, montados en Moondancer y Vermax, se lanzan a la batalla.
La Armadura como Lastre Fatal en el Gaznate
Mientras tanto, la Batalla del Gaznate está en pleno apogeo. Corlys, buscando ventaja, guía a Sharako por un pasaje poco profundo que él cree conocer mejor. Sharako, aunque pierde algunos barcos, logra pasar. Demostrando su implacable pragmatismo, ordena arrojar por la borda a Tyland Lannister y a sus soldados, lastrados por sus pesadas armaduras.
La astucia de Sharako no termina ahí; se revela como una excelente tiradora de dragones. Baela y Jacaerys, con Moondancer y Vermax, transforman varios barcos de la Triarquía en cenizas. Pero Sharako logra arponear a Vermax. Aunque Baela y Moondancer cortan la línea que arrastraba a Vermax, permitiéndole luchar unos minutos más, el caos se desata con la entrada de Rhaena sobre Sheepstealer. El dragón salvaje, sin distinguir aliados de enemigos, ataca indiscriminadamente. En la furia del combate dragón contra dragón, Vermax es golpeado de nuevo y se hunde en las olas. Jacaerys apenas logra liberarse de la silla y nadar a la superficie, donde es alcanzado por tres flechas de la Triarquía, encontrando un final trágico en las profundidades.
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