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Golf La Guaira: de opulencia a epicentro del desastre

Equipo ClickDirecto

Fuente de la imagen,Getty

Pie de foto,Campo de Golf del Caraballeda Golf & Yacht Club, La Guaira.

Terremoto en La Guaira: Caraballeda, la Zona Cero de una Devastación Inasimilable

Aunque el terremoto del pasado miércoles golpeó con fuerza a todo el estado costero situado al norte de Caracas, al entrar a la parroquia Caraballeda el panorama cambia de forma abrupta. A medida que uno se adentra en la zona, la devastación se vuelve más densa.

El número de edificios que colapsaron sobre sí mismos tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, que sucedieron en un lapso de 39 segundos, forman filas enteras que han quedado reducidas a montañas de concreto y hierro retorcido.

En algunas zonas de las urbanizaciones más afectadas, como Caribe y Tanaguarena, hay tramos completos donde todavía no ha comenzado la remoción de escombros, un indicio de la magnitud de la tragedia en La Guaira.

Vista aérea que muestra edificios derrumbados en Caraballeda, La Guaira, Venezuela, el 27 de junio de 2026, tras los terremotos que azotaron la zona.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Vista aérea que muestra edificios derrumbados en Caraballeda, La Guaira, Venezuela, el 27 de junio de 2026, tras los terremotos que azotaron la zona.

Caraballeda: De Paraíso Costero a Epicentro de la Emergencia

En los años 90, Caraballeda era una de las áreas más prósperas del estado La Guaira, una animada zona turística con hoteles de lujo, restaurantes, condominios con piscinas, un muelle repleto de yates e incluso un campo de golf. Hoy, esta pintoresca localidad se ha transformado en una imagen desoladora, más cercana a un escenario de guerra que a un destino vacacional.

El antiguo campo de golf, vestigio de la opulencia que marcó la zona antes de la tragedia de 1999, se ha convertido en el epicentro de la emergencia. Sobre su césped, hoy se alza un hospital improvisado que atiende a heridos graves, rodeado de pilas de ropa donada y cajas de ayuda humanitaria.

Una franja del campo, junto a una pequeña laguna, sirve de área de aterrizaje para helicópteros que llegan con suministros y personal de rescate de otras regiones de Venezuela y del extranjero. Otra zona se ha habilitado como refugio para cientos de familias que han perdido absolutamente todo en el sismo.

La imagen de la izquierda muestra un área de Caraballeda el 28 de diciembre de 2025. La imagen de la derecha muestra la misma zona el 26 de junio de 2026, dos días después de los terremotos, en la que se ven varios edificios derrumbados.

Fuente de la imagen,Vantor

Pie de foto,La imagen de la izquierda muestra un área de Caraballeda el 28 de diciembre de 2025. La imagen de la derecha muestra la misma zona el 26 de junio de 2026, dos días después de los terremotos, en la que se ven varios edificios derrumbados.

Voces de la Tragedia: Historias de Supervivencia y Trauma

Milagros González, residente de la urbanización Caribe, comparte su testimonio con BBC Mundo. Vivía en una de las zonas más afectadas, donde la mayoría de los edificios colapsaron. Afortunadamente, su torre fue «una de las pocas que no colapsó», permitiéndole huir a tiempo.

«Salí con mis dos pequeñas y mis dos señoras mayores. Salirnos fue fácil. Pero gracias a Dios [salimos] con vida. El edificio no se puede habitar. Pero estamos vivos, que es lo importante y agradecidos con Dios», afirma. Milagros relata la desesperación: «Al frente hay un edificio que se llama Hoyo Cinco. Ahí hay personas tapiadas y no han podido sacarlas porque, con la forma en que cayó el edificio, da miedo que termine de colapsar lo que quedó».

González confiesa que el impacto psicológico es inmenso. Cada noche se despierta mareada, pensando que la tierra vuelve a temblar. «Resulta que ahorita me dijo una psicóloga que es parte del mismo proceso», añade, mientras sus hijas juegan, intentando encontrar normalidad en medio del caos.

Una de las hijas de Milagros González jugando con una muñeca. Se ve una muñeca de tela sonriendo.

Fuente de la imagen,BBC Mundo

Pie de foto,Una de las hijas de Milagros González jugando con una muñeca.

Un Manto de Polvo y Silencio: El Ambiente Post-terremoto en La Guaira

En los alrededores del Caraballeda Golf & Yacht Club, las calles agrietadas y cubiertas de escombros están marcadas por el polvo y un silencio inquietante, solo interrumpido por el rugido de la maquinaria pesada y la incansable búsqueda de supervivientes. El calor húmedo del Caribe, que roza los 30 grados, se vuelve sofocante y agota a quienes trabajan sin tregua desde el miércoles. A esto se suma un olor persistente que algunos describen como «olor a sangre», mezclado con concreto y materia orgánica, impregnando el ambiente y forzando el uso de mascarillas.

Las calles están pobladas por venezolanos con miradas perdidas y gestos tensos, una tristeza palpable que se siente incluso antes de escuchar sus desgarradoras historias sobre el terremoto en Venezuela.

El Desafío Humanitario: Cifras Alarmantes y la Respuesta a la Tragedia

El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, ha confirmado que Caraballeda es una de las zonas más devastadas por los terremotos, que hasta el domingo por la mañana habían cobrado la vida de al menos 1.430 personas y dejado miles de damnificados. Sin embargo, la magnitud de la tragedia trasciende estas cifras oficiales. Miles de personas permanecen atrapadas bajo los escombros en La Guaira y otras partes del país, con la ONU estimando alrededor de 50.000 desaparecidos, una realidad especialmente cruda en Caraballeda.

Campo de Golf del Caraballeda Golf & Yacht Club, La Guaira. Se ve el césped verde al anochecer y un grupo de militares y bomberos que están en el lugar ayudando a los afectados por los terremotos.

Fuente de la imagen,BBC Mundo

Pie de foto,Una zona del campo de golf ha sido habilitada como refugio para cientos de familias que lo han perdido todo.

Esfuerzos de Rescate y la Invaluable Solidaridad Ciudadana

Equipos de rescate internacionales de México, España, Catar, Estados Unidos y Reino Unido han llegado para reforzar las labores de búsqueda. Sin embargo, en el terreno, el gran número de estructuras derrumbadas que aún esperan intervención subraya que la ayuda internacional dista de ser suficiente. Un bombero de la zona, quien prefirió el anonimato, declaró: «No hay suficientes manos. Es muy, muy probable que todavía haya personas atrapadas en decenas de edificios donde no se ha removido ni una sola piedra».

Ante esta situación desesperada, la sociedad civil ha asumido un rol decisivo. Vecinos y voluntarios de La Guaira y otras partes del país se han movilizado para asistir a los damnificados. Algunos distribuyen alimentos y agua, otros organizan insumos o colaboran en las tareas de búsqueda con los recursos disponibles, a veces incluso con sus propias manos. Esta red improvisada de apoyo se ha convertido en un pilar fundamental para quienes, en medio de la emergencia, aún albergan la esperanza de encontrar a sus familiares desaparecidos.

Jesús Andueza con una camiseta blanca y un pantalón azul en un campamento improvisado en La Guaira.

Fuente de la imagen,BBC Mundo

Pie de foto,Jesús Andueza dice que prefiere quedarse en el centro de acopio instalado en el campo de golf de Caraballeda que regresarse a su casa. Tiene miedo de que haya réplicas.

El Miedo Persistente: Vivir con el Trauma y el Temor a las Réplicas

Jesús Andueza, un chofer de bus de 64 años de Caraballeda, estaba durmiendo una siesta cuando el primer temblor sacudió la región. «Fue horrible. Gracias a Dios. La casa no se cayó, pero bailó», cuenta sentado en el césped del campo de golf, ahora su refugio.

Aunque su familia está a salvo, el impacto psicológico ha sido devastador. «Para decirle con sinceridad, uno queda así como nervioso. Cualquier ruidito… horrible», expresa. Jesús, como muchos otros, prefiere pernoctar en el campo de golf de Caraballeda, alejado de su hogar por el miedo constante a las réplicas. «Me duelen los pies, tengo los pies hinchados y vine a buscar unos pañales para la niña. Es preferible quedarme aquí», concluye, reflejando el trauma colectivo que embarga a los habitantes de La Guaira tras los terremotos.

DnG