La primavera de 2026 trajo un gran entusiasmo por el espacio. La misión Artemis II llevó a una tripulación de cuatro personas en un sobrevuelo alrededor de la Luna, y la NASA anunció su ambicioso objetivo de construir un puesto lunar permanente para el año 2030.
Con este anuncio, la NASA delineó una serie de objetivos claros para llevar humanos a la superficie lunar. El propósito es que las personas aprendan a vivir y trabajar productivamente fuera de la Tierra antes de aventurarse mucho más lejos, hacia Marte. Sí, volvemos a la Luna, pero esta vez para quedarnos y establecer una base.
NASA
Como geólogo, he dedicado 40 años al estudio de la Luna y la exploración espacial humana. Cuando la tripulación de Artemis II cruzó detrás de la Luna y perdió contacto con la Tierra, revivió mis recuerdos del Apolo 8 en 1968. Aquella fue mi primera de muchas «experiencias Apolo». Esta generación ahora ha tenido su primer «momento Artemis», y al igual que en 1968, estos momentos son una fuente inagotable de inspiración para la exploración lunar.
El entusiasmo por la colonización lunar podría crecer si la NASA mantiene su ambicioso manifiesto de misiones: 79 lanzamientos y 73 aterrizajes lunares entre ahora y 2036. La mayoría serán misiones robóticas no tripuladas hasta después de 2027, cuando la agencia planea dos aterrizajes tripulados por año.
Sin embargo, el éxito reside en los detalles. Construir una base lunar no es tarea fácil; esta ambiciosa serie de misiones conlleva numerosos desafíos técnicos.
¿Dónde Establecer la Base Lunar Permanente? Criterios Clave
Tradicionalmente, la NASA ha ejecutado misiones individuales, ya sean tripuladas o robóticas. Sin embargo, para establecer una base lunar permanente, se requiere un enfoque diferente: regresar repetidamente al mismo lugar. Esto permitirá que cada misión subsiguiente construya sobre los logros de las anteriores. Este cambio exige una transformación rápida y fundamental en la filosofía de la NASA, pasando de una «mentalidad de misión» a una «cultura de campaña» para la exploración lunar.
Los funcionarios de la agencia deben determinar la ubicación óptima para esta base lunar. Si bien es una pregunta compleja, existen criterios fundamentales a considerar para su emplazamiento estratégico.
Primero, una base requerirá terreno relativamente plano para asegurar áreas seguras de lanzamiento y aterrizaje. La NASA también deberá considerar si existe espacio suficiente para la expansión alrededor del sitio, un factor crucial para atraer inversión del sector privado, que podría ofrecer servicios y aprovechar la ubicación estratégica de la base lunar.
Una base en la Luna necesitará acceso a energía las 24 horas, ya sea solar, celdas de combustible o fisión nuclear. También será vital el acceso a recursos locales, como agua helada para sistemas de soporte vital y combustible de cohetes, lo que permitirá la autosuficiencia humana y actuará como motor económico. Estos criterios son fundamentales para la permanencia y sostenibilidad humana, impulsando el crecimiento económico mediante la inversión privada en la colonización lunar.

Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA
La Base Lunar: Un Centro para la Actividad Económica y la Extracción de Recursos
Más allá del agua helada, la Luna posee otros recursos que una tripulación de la superficie lunar podría exportar a la Tierra, siempre que existan reservas económicamente significativas cerca de la base. Esta prospección de recursos es clave para el futuro económico lunar.
Por ejemplo, el helio-3 es abundante en la Luna, pero escaso en la Tierra. Este valioso recurso podría utilizarse para enfriar ordenadores cuánticos y, potencialmente, como combustible para la energía de fusión nuclear, abriendo nuevas posibilidades energéticas.

Agencia Espacial Europea/Foster + Partners, CC BY-NC
Científicos planetarios también han identificado sitios que podrían contener metales de tierras raras, cruciales para nuestra economía global, analizando datos orbitales lunares.
Estos metales son minerales críticos para nuestra economía, esenciales en la electrónica de consumo, energía limpia, defensa y manufactura avanzada. Aunque aún se desconoce si son suficientemente abundantes o accesibles para su exportación, los metales de tierras raras representan otra prometedora vía para la actividad económica en la Luna.
No obstante, queda mucho por hacer antes de que las exportaciones lunares a la Tierra sean una realidad. Los investigadores deben cuantificar el material presente en cada yacimiento, conocer su composición y evaluar su viabilidad de extracción. Además, se necesitan métodos de refinado e infraestructuras adaptadas al entorno lunar. El despliegue de rovers de prospección en la superficie será clave para recopilar estos datos esenciales sobre los recursos lunares.
Innovación y Nuevas Tecnologías para la Vida en la Luna
Resolver los desafíos técnicos de mantener a los humanos vivos en la Luna exigirá el desarrollo de nuevas tecnologías innovadoras.
Estas innovaciones probablemente tendrán beneficios en la Tierra, como sistemas de soporte vital de ciclo cerrado (reciclaje de CO2, calor, agua y desechos) y la minería sin agua. Esto último, una necesidad imperante en la Luna, podría eliminar en la Tierra la dependencia de los estanques de relaves tóxicos, un grave peligro ambiental post-minería.
Su smartphone es un resultado directo de los avances tecnológicos del programa Apolo, que permitieron dispositivos electrónicos mucho más pequeños. Artemis, con su visión de una base lunar, podría inaugurar un nuevo sector de la economía global, abarcando la superficie lunar y el espacio cislunar, impulsando la exploración y la innovación.
Aunque la NASA enfrenta un largo camino para establecerla, una base lunar permanente facilitaría la ciencia exploratoria, permitiendo abordar estas y muchas otras preguntas cruciales sobre nuestro satélite y el universo.
DnG
