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Fiscal Lara deja FGR tras solo seis meses de gestión.

Equipo ClickDirecto

La Sorpresiva Salida de Ulises Lara y el Caso Rocha: Un Terremoto en la FGR

Ulises Lara ha formalizado este martes su dimisión de la Fiscalía General de la República (FGR), una decisión que sacude el panorama político-judicial mexicano. Lara, quien se incorporó a la dependencia federal en enero bajo la gestión de la nueva fiscal general, Ernestina Godoy, ocupaba el cargo crucial de fiscal especial en Investigación de Asuntos Relevantes. Su salida se produce en un momento delicado, ya que su departamento era responsable de la investigación sobre el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve altos funcionarios estatales. Esta indagatoria surgió tras la contundente acusación por narcotráfico emitida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Desde el inicio de la investigación interna hace más de dos meses, el caso ha estado marcado por la opacidad y el hermetismo, en medio de crecientes presiones transfronterizas. Fuentes federales sugieren que la precipitada renuncia de Lara está directamente vinculada, al menos en parte, a las intensas presiones provenientes de Estados Unidos, que buscan claridad y acciones concretas en este complejo expediente.

Sheinbaum Demanda Transparencia: El Caso Rocha y el Frente Zambada

La presidenta Claudia Sheinbaum intervino este mismo jueves, urgiendo públicamente a la FGR durante su conferencia matutina a proporcionar información sobre los avances en la investigación del controvertido caso Rocha. Además, hizo referencia al caso de Ismael «El Mayo» Zambada, cuya detención hace dos años en Estados Unidos, tras una supuesta traición interna en el Cártel de Sinaloa, ha sido el catalizador de una profunda crisis. Lo que comenzó en el Estado del Pacífico ha escalado, transformándose no solo en un punto ciego en seguridad, sino en el eje central de la narrativa mexicana contra el intervencionismo estadounidense, bajo la bandera de la lucha antinarcóticos.

La Doble Estrategia de Defensa y la Carencia de Pruebas de EE. UU.

Desde que el caso Rocha salió a la luz, la estrategia de defensa se ha articulado en dos frentes clave. Políticamente, se ha consolidado la tesis del intervencionismo estadounidense, llevando incluso a plantear una reforma constitucional para proteger los procesos electorales de la “injerencia extranjera”. En el ámbito jurídico, la FGR inició su propia investigación interna, pero transcurridos más de dos meses, las novedades son mínimas, manteniendo el caso en un limbo que define los próximos movimientos a ambos lados de la frontera.

A este panorama se suma la declaración de la presidenta Sheinbaum, quien el martes pasado señaló que, a pesar de la investigación en curso por parte de la Fiscalía General de la República, “el gobierno de Estados Unidos no ha enviado ninguna prueba adicional” formal. La solicitud inicial del Departamento de Justicia, a finales de abril, fue únicamente la detención provisional de los implicados. Este paso previo concedía 60 días para la formalización de una solicitud de extradición, un escalón que, según el Gobierno mexicano, aún no se ha concretado.

El Caso Rocha: Litmus Test para Godoy y Sheinbaum, y el Contraataque Zambada

Más allá de la renuncia de Ulises Lara, con su notable trayectoria en la Fiscalía de la Ciudad de México, el caso Rocha se erige como la prueba de fuego definitiva para Ernestina Godoy y, por extensión, para la presidenta Claudia Sheinbaum. Tras la controvertida salida de Alejandro Gertz Manero, marcada por cuestionamientos, conflictos internos y una percepción generalizada de impunidad, la designación de Godoy en la Fiscalía General fue una de las decisiones más audaces de la mandataria. Godoy, aliada histórica y figura clave en el círculo político de Sheinbaum, representó un giro estratégico en la dirección del aparato de justicia mexicano.

Paralelamente a la falta de avances en el expediente Rocha, México ha decidido abrir un nuevo frente con el caso Zambada. La presidenta ha lanzado una acusación directa contra el FBI, señalándolo como orquestador o, al menos, participante en la supuesta traición interna que llevó a la detención de «El Mayo» Zambada dentro del Cártel de Sinaloa. Esta estrategia busca utilizar el caso Zambada como estandarte para contraatacar y equilibrar la balanza en medio de las persistentes presiones estadounidenses, transformando la defensa en una ofensiva diplomática y política.

DnG