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Extinción de dinosaurios: estudio nos desmiente

Equipo ClickDirecto

La Gran Extinción: ¿Qué Derribó Realmente a los Dinosaurios No Avianos?

La pregunta sobre el fin de los dinosaurios ha cautivado a generaciones. Si bien la respuesta más extendida es el impacto de un asteroide de casi 15 kilómetros de diámetro, la narrativa científica actual exige precisión. Lo correcto es hablar de la extinción de los dinosaurios no avianos, aquellos majestuosos reptiles que no evolucionaron hacia las aves modernas. Este consenso, hoy firmemente establecido, no siempre fue tan claro, a pesar de las impactantes escenas apocalípticas popularizadas por el cine.

Chicxulub: Más Allá del Impacto Innegable, Persiste el Debate Científico

Hace aproximadamente 66 millones de años, un objeto cósmico de proporciones colosales impactó en lo que hoy es el cráter de Chicxulub, en la península del Yucatán, México. Este evento desencadenó una catástrofe global: terremotos masivos, tsunamis devastadores y una densa nube que bloqueó la luz solar, contribuyendo inequívocamente a la extinción. Sin embargo, el debate científico se ha vuelto más sutil: ¿cuánto exactamente contribuyó el impacto? Modelos divergentes sugieren la posibilidad de que otros factores, incluso anteriores al impacto, ya hubieran puesto a estos gigantes en una fase de declive. Un reciente estudio de las universidades de Bruselas, Paris Cité y Viena propone una idea revolucionaria: ¿y si nos equivocamos sobre el tipo de asteroide y, por ende, su contribución al cataclismo fue menor de lo que se pensaba?

Desentrañando la Química Cósmica: Meteoritos y Condritas Carbonáceas

Para entender esta nueva hipótesis, es crucial comprender la naturaleza de los objetos que surcan nuestro sistema solar. Aunque a menudo se confunden cometas, asteroides y meteoroides, la clave reside en su composición. Los fragmentos que alcanzan la superficie terrestre se denominan meteoritos. Más del 80% de estos son condritas: meteoritos no metálicos, formados por rocas que nunca han sufrido procesos de fusión o estratificación, a diferencia de la Tierra. Estas condritas están compuestas por “grumos rocosos” llamados cóndrulos. Hasta aquí, el consenso se mantiene: el asteroide que selló el destino de los dinosaurios no avianos fue una condrita, y, más específicamente, una condrita carbonácea debido a su alto porcentaje de carbono.

CM, CR o CO: Una Pequeña Diferencia con Grandes Implicaciones

La polémica surge al adentrarse en la clasificación más específica de las condritas carbonáceas. Estudios previos habían sugerido que el asteroide de Chicxulub era una condrita carbonácea Mighei (CM) o una condrita carbonácea Renazzo (CR). Esta clasificación se basaba en la proporción de aminoácidos encontrados en el estrato geológico correspondiente al impacto. La relevancia de esta distinción va más allá de lo taxonómico: los asteroides CM o CR suelen ser ricos en azufre, un elemento clave que habría intensificado el «invierno de impacto» al bloquear masivamente la luz solar, con consecuencias catastróficas para la vida. Sin embargo, es precisamente esta suposición la que ha sido desafiada por el nuevo estudio publicado en Science Advances.

La Condrita de Ornans (CO): Una Nueva Perspectiva del Impacto

Tras una revisión exhaustiva de las pruebas que respaldaban las hipótesis de las condritas CM o CR, los investigadores han presentado una nueva interpretación. Argumentan que el análisis de los supuestos fragmentos del asteroide de Chicxulub, basándose en las proporciones de las diferentes «variedades» o isótopos de níquel, apunta a una condrita carbonácea de Ornans (CO). El níquel posee cinco isótopos, lo que permite trazar un perfil geoquímico extremadamente preciso. Si esta interpretación de las proporciones isotópicas del níquel es correcta, las implicaciones son profundas.

Redefiniendo el Invierno de Impacto y Abriendo Nuevas Incógnitas

Si el asteroide de Chicxulub fue una condrita CO, esto significaría que contenía aproximadamente la mitad de azufre de lo que se había estimado previamente. Una reducción tan significativa del azufre habría mitigado notablemente la severidad del invierno de impacto, planteando interrogantes cruciales: ¿Cómo fueron realmente los últimos días de la era de los dinosaurios no avianos? ¿Qué otros aspectos de este evento catastrófico podríamos haber interpretado erróneamente? Serán necesarios más estudios para confirmar la verdadera naturaleza del asteroide, pero estas nuevas investigaciones mantienen viva la fascinación por el evento que moldeó el curso de la vida en la Tierra.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Existen otras hipótesis sobre las causas de la extinción de los dinosaurios no avianos (como el vulcanismo masivo), pero no cuentan con el mismo apoyo generalizado. La mayoría de los expertos las consideran factores adicionales que pudieron haber contribuido al declive, pero siempre como complementos a la catástrofe principal que fue el impacto del asteroide.

REFERENCIAS (MLA):

  • Makhatadze, Georgy V., et al. «The Origin of Cretaceous-Palaeogene Impactor Revealed by Nickel Isotopes.» Science Advances, vol. 12, no. 29, 17 July 2026, p. eaef4858. DOI: 10.1126/sciadv.aef4858.

DnG