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Espadán calcinada: de pulmón verde a carbonera

Equipo ClickDirecto

La Sierra de Espadán Arde: Una Herida Abierta en el Corazón Ecológico de Castellón

Los más mayores recuerdan cómo antaño la Sierra de Espadán se mantenía limpia. Su maleza, transformada en combustible para las fábricas de cerámica de Castellón, prevenía los incendios. Aquella época de manejo forestal consciente pasó. «Teníamos el monte limpio y era imposible que ardiera así. Quemará todo lo que quiera», vaticina un afectado, reflejando el sentir general ante la catástrofe ecológica que asola la provincia.

Una Batalla en Tierra de Historia: El Fuego Devora el Parque Natural

En la misma zona que fue frente durante la Guerra Civil, se libra ahora otra batalla. Un incendio de causas no naturales, investigadas por las autoridades, amenaza con arrasar el segundo parque natural más extenso de la Comunidad Valenciana. Su avance es tan implacable que detona restos de artillería de la contienda pasada, un cruel eco de conflictos pretéritos. El fuego, originado el sábado en la Vall d’Uixó, ha provocado la evacuación y el blindaje por la Guardia Civil de dieciséis municipios completos y dos áreas urbanas, defendidos por un dispositivo con 400 efectivos terrestres y 25 medios aéreos, que en ciertos momentos no pudieron operar por seguridad.

El Dolor de la Evacuación: Familias Desplazadas y la Incertidumbre

A las puertas del barrio de Carbonaire, en la Vall d’Uixó, el olor a tierra quemada y un barranco teñido de negro marcan el límite de la devastación. Familias como la de Chari, su hijo y su nuera, con un pequeño de tres años, recogían ayer enseres entre la tristeza y la resignación. «El dinero de las vacaciones lo estamos invirtiendo en un hotel», lamentaba Chari. Aunque 6.000 desalojados de la Vall d’Uixó pudieron volver, alrededor de 10.000 personas siguen sin alternativa habitacional. Centros como el polideportivo de Moncofa acogen a los afectados, donde voluntarios de Cruz Roja organizan comidas y la Guardia Civil facilita la alimentación de animales abandonados.


Una vecina del barrio de Carbonaire, en la Vall d’Uixó, observa el terreno quemado por el incendio, a pocos metros de las casas.


(Mikel Ponce)

Suni Martí, de 73 años y vecina de Alfondeguilla, ha pasado ya varias noches fuera de casa, desalojada «corriendo, con las pastillas y poco más». Pese a la buena atención, el descanso es esquivo. «No dormimos por la noche», confiesa, mientras los desalojos se extienden hasta la medianoche del miércoles.

Un Pulmón Verde Convertido en Carbonera: Voces desde la Desesperación

En Alfondeguilla, Lorena y Ximo observan con impotencia cómo el paisaje de pinos, algarrobos, alcornoques, almendros y olivos desaparece. «Es muy triste. Nos han quitado la vida. Vivíamos en un pulmón verde y ahora viviremos en una carbonera», lamenta Lorena, criticando la falta de prevención. Rosa Mari, directora del colegio local, recuerda las veces que iban con alumnos a plantar alcornoques, ahora bajo las llamas.

El Impacto Devastador en la Economía Local y el Patrimonio Natural

Los árboles que proveen corcho para botellas de vino, los olivos de aceite de calidad y las rutas de turismo deportivo en la Sierra de Espadán están gravemente afectados. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) alerta sobre los daños en naranjos, aguacates, nísperos, olivos, almendros y viñas, así como en invernaderos, granjas e infraestructuras de riego. Ganaderos han tenido que desplazar animales para protegerlos del fuego y el humo.

Un perímetro de 72 kilómetros

Una densa humareda cubre varias comarcas de Castellón, tiñendo el sol de amarillo. La Vall d’Uixó, Onda y Betxí permanecen confinadas. Los habitantes de estos municipios ya conocen la angustia de los incendios; hace una década, Artana calcinó 1.500 hectáreas. En 1981, un fuego devoró más de 4.000. El actual ha superado todas las cifras, alcanzando ya las 8.500 hectáreas en un perímetro de 72 kilómetros.

«Esto era un polvorín. Esperamos que los recursos que no se han destinado a la prevención se utilicen para regenerarlo todo y no empiecen los reproches entre políticos»

Los municipios de Aín, Alcúdia de Veo, Artesa, Alfondeguilla, Tales, Eslida, Vilavella, Artana, Sueras, Villamalur, Torralba, Ayódar, Fuentes de Ayódar, Chóvar, Azuébar, Almedíjar y urbanizaciones de Betxí, muchos de ellos en riesgo de despoblación, se preguntan: ¿hasta cuándo?.

Desafíos de Extinción y la Amenaza de una Nueva Ola de Calor

Cualquier cambio en el viento puede ser fatal, como se observó en la urbanización Montserrat de Betxí, donde una pequeña columna de humo se transformó rápidamente en un infierno. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anticipó «horas difíciles y complejas» por la inminente ola de calor. Ante la posibilidad de causas intencionadas, el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, abogó por «medidas mucho más duras» contra los responsables de estos «atentados medioambientales».

Optimismo Cauteloso y el Camino Hacia la Recuperación

El aumento de la humedad y un viento más suave ofrecen un «moderado optimismo» para las próximas horas. Raúl Gil, director de Extinción, indicó que el dispositivo está ahora «mucho más posicionado» en puntos críticos, buscando «consolidar un trabajo hacia la estabilización». Subrayó que «muchas veces estos incendios no se apagan cuando queremos, sino cuando nos da esa ventana de oportunidad la meteorología». Los municipios, liderados por la alcaldesa de la Vall d’Uixó, Tania Baños, ya piensan en la recuperación. La declaración de zona gravemente afectada es crucial para movilizar las ayudas necesarias para personas, empresas y municipios, priorizando la extinción, pero sin olvidar el día después y la recuperación del territorio.

DnG