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El pueblo de Pedri: sin playa, 100 bodegas y rodeado

Equipo ClickDirecto

Pedro González López, conocido universalmente en el mundo del fútbol como Pedri, el brillante centrocampista de la selección española, vive su segundo Mundial a casi 6.000 kilómetros de su hogar. Mientras tanto, en las entrañas de Tenerife, su pueblo natal aguarda su regreso, con el aroma a vino y tierra que lo caracteriza, soñando con ver la copa en sus manos. Ese enclave mágico es Tegueste, un valle en el norte de la isla que lo vio crecer.

La selección ancló su base en Chattanooga, Tennessee, y comenzó el torneo el 15 de junio en Atlanta. El debut no fue el soñado: un empate a cero contra una sorprendente Cabo Verde. Sin embargo, el equipo se recuperó con una contundente victoria frente a Arabia Saudí. La próxima madrugada se enfrentarán a Uruguay, un choque crucial para cerrar la fase de grupos y enfilar hacia las eliminatorias. Pero, más allá del césped mundialista, la historia de Pedri y sus raíces nos lleva a ese valle tinerfeño que lo marcó.

Tegueste: Un Tesoro Escondido en el Corazón de Tenerife

Tegueste ostenta la particularidad de ser uno de los escasos municipios de Tenerife que viven de espaldas al mar, anclado tierra adentro entre la histórica San Cristóbal de La Laguna y las majestuosas cumbres que dan paso al macizo de Anaga. A solo diez kilómetros del casco lagunero, el aire aquí es notablemente más fresco que en el sur de la isla, y la bruma, a menudo, adorna sus laderas, creando un paisaje bucólico donde el campo es el verdadero protagonista. Viñedos, fincas y casas se diseminan por sus medianías, configurando una estampa rural de gran belleza.

El alma del pueblo late en la plaza de San Marcos, donde se alza la iglesia homónima del siglo XVII. Justo enfrente, la Casa del Prebendado Pacheco, pionera como primera escuela pública del municipio, evoca historias de antaño. Un poco más arriba, la señorial Casa de los Tacoronte, con su antiguo jardín asomado al Camino de los Laureles, añade un toque de distinción. A su alrededor, viviendas tradicionales de una o dos plantas, con paredes encaladas o de piedra, balcones de tea y patios donde aún se cultivan papas y tomates, completan la idílica estampa teguestera.

La Esencia de Tegueste: Entre Vinos y Tradiciones Centenarias

Preguntar por Tegueste es evocar, de inmediato, la palabra vino. Más de 100 bodegas, en su mayoría familiares, y algunas visitables como El Lomo, dan fe de una tradición vitivinícola arraigada. Y, por supuesto, no pueden faltar los célebres guachinches, establecimientos temporales en garajes y bajos de casa donde se sirven exquisitos platos canarios caseros. Casa Tomás, en El Portezuelo, es uno de los más afamados y parada obligatoria para los amantes de la gastronomía local.

Donde hay vino y buena mesa, hay fiesta. La Romería de San Marcos, celebrada cada primavera, es una de las más concurridas de Tenerife, un estallido de color y folclore. Y si de singularidad hablamos, los Barcos de Tegueste son una manifestación cultural única, declarada Bien de Interés Cultural. Cada año, los teguesteros construyen intrincadas embarcaciones de madera que montan sobre ruedas para recrear antiguas batallas navales por las calles del pueblo, una tradición que fascina a propios y extraños.

El Legado de Pedri en su Tierra: De la Cancha a la Inversión Hotelera

En Tegueste, Pedri no es la rutilante estrella del Barça que cautiva al mundo. Aquí, es sencillamente el hijo de Fernando y Rosy, los propietarios de la emblemática Tasca Fernando. Lo vieron crecer, correr detrás de un balón por estas mismas calles y dar sus primeras patadas en las categorías inferiores de la Unión Deportiva Tegueste. Su humildad y arraigo son palpables en cada rincón.

Hace un par de años, Pedri consolidó su vínculo con su tierra natal a través de una significativa inversión. En 2024, mediante su sociedad Pedrineta, adquirió el histórico inmueble de las Religiosas de la Asunción por 2,5 millones de euros. Este edificio de 1943, que albergó a una comunidad de monjas durante casi 70 años, abarca cerca de 9.500 metros cuadrados entre dos construcciones y terreno, con capilla, huertas e incluso un salón de actos. Ubicada a la salida del casco, junto al Mercadillo del Agricultor, la finca está destinada a convertirse en un ambicioso hotel rural con restaurante, un proyecto que, pendiente de licencias municipales, promete dinamizar la economía local.

Esta no es la única incursión del futbolista en el sector empresarial fuera de los terrenos de juego. Pedri también ha adquirido el Hotel Villa de Barajas en Madrid y ha fundado Quillama Hoteles, una empresa creada para gestionar eficientemente todo su creciente patrimonio hotelero.

DnG