Keiko Fujimori asumirá la presidencia de Perú el 28 de julio de 2026 para el periodo 2026-2031, enfrentando un panorama de complejos desafíos. Entre sus desafíos más apremiantes estará la captación de inversión privada para subsanar las significativas brechas de infraestructura que aún aquejan al país. Asimismo, deberá reestructurar el gasto fiscal y optimizar el crédito público para abordar eficazmente emergencias como el fenómeno de El Niño y responder a las urgentes demandas ciudadanas, especialmente en la lucha contra la criminalidad.
La transición de la derechista Fujimori transcurrirá sin sorpresas, tras haber garantizado la continuidad de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Velarde, reconocido por ser el rostro de la estabilidad monetaria del país durante 20 años y bajo una decena de mandatarios, aceptó con «el mayor gusto» seguir en su cargo, transmitiendo un mensaje de confianza a los mercados. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ya ha confirmado su asistencia a la toma de mando, evidenciando las excelentes relaciones con la administración peruana.
En el ámbito económico, Fujimori ha prometido duplicar el ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el final de su mandato, partiendo de un 3,2% proyectado para 2026. Sus metas incluyen mantener el déficit fiscal en un 1% del PIB y incrementar la deuda pública en un punto porcentual del PIB para financiar inversión pública productiva.
Prevención de El Niño: Desafío Inmediato
La presidenta electa dispondrá de un margen de tiempo reducido para implementar obras de prevención ante la amenaza del fenómeno de El Niño Costero. Si este se manifiesta con intensidad, pondrá a prueba su capacidad de respuesta tanto en la gestión de la emergencia como en el ámbito económico. Este fenómeno, caracterizado por un aumento anómalo de la temperatura del mar que provoca lluvias torrenciales e inundaciones en la costa, impacta directamente en sectores clave como la pesca y la agricultura, cuyas exportaciones superan el 5% del PIB, afectando también al turismo. Los pronósticos oficiales sugieren una posible intensidad extraordinaria hacia finales de año, convirtiendo la anticipación y mitigación de sus efectos en el desafío más acuciante de su gobierno.
Gobernabilidad: Superar la Polarización
A pesar de la paridad en la contienda electoral, el respaldo a Fujimori mostró marcadas diferencias regionales. Mientras en Lima capital obtuvo un 65% de los votos, en las regiones andinas, especialmente en el sur, su apoyo apenas rozó el 13%, frente a un 86% para el candidato izquierdista Roberto Sánchez. La líder derechista ha extendido un llamado a la reconciliación, un mensaje que aún no ha permeado entre sus detractores. No obstante, una potencial gracia presidencial al expresidente izquierdista Pedro Castillo podría desescalar la tensión con un sector de la población que la rechaza.
A diferencia de sus antecesores, la permanencia de Fujimori en el cargo no parece en peligro. Su partido cuenta con la representación parlamentaria necesaria para bloquear intentos de destitución, una constante que afectó a ocho mandatarios en la última década, brindándole una estabilidad política crucial para su gestión.
Inseguridad Ciudadana: Una Prioridad Nacional
La inseguridad ciudadana se ha consolidado como la principal preocupación de los peruanos. Las extorsiones del crimen organizado a ciudadanos y pequeños negocios, con amenazas de muerte para obtener dinero, son una constante alarmante en todo el territorio. Datos de la Fiscalía revelan que los ataques al transporte público relacionados con extorsiones provocaron 152 asesinatos en Lima y Callao entre agosto de 2024 y mayo de 2026, evidenciando la magnitud del problema.
Fujimori ha prometido «ordenar el Perú» y enfrentar a las bandas criminales con la misma contundencia que su padre combatió al terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA, una estrategia que, en el caso de su progenitor, derivó en una condena de 25 años por delitos de lesa humanidad. Su plan incluye la implementación de efectivos policiales y militares para proteger el transporte público, así como la construcción de al menos cinco cárceles, una de ellas de máxima seguridad, buscando restaurar la tranquilidad pública.
Recuperar Orden Fiscal e Impulsar Inversiones
Perú, otrora paradigma de estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal, ha incumplido por tres años consecutivos su límite de déficit fiscal. A esta situación se añade un paquete de leyes aprobado por el Congreso en los últimos años, que incrementa el gasto público en aproximadamente USD 10.700 millones, equivalentes a tres puntos del PIB. Esto representa un «grave desorden en las finanzas públicas» que compromete la sostenibilidad fiscal, tal como ha advertido el Consejo Fiscal.
Fujimori se verá obligada a sanear las cuentas públicas, lo que podría implicar un recorte del gasto en el sector público o una reforma tributaria para incrementar la presión impositiva y combatir la evasión fiscal. Esto en un contexto de altísima informalidad laboral, baja productividad y un índice de pobreza monetaria del 25,7%, superior al registrado antes de la pandemia de COVID-19. La presidenta electa deberá equilibrar la urgencia de estas medidas con la necesidad de fomentar un crecimiento económico inclusivo y sostenible.
DnG
