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El Di Stéfano, un carrusel de emociones

Equipo ClickDirecto

El Di Stéfano, Escenario de Lágrimas y Goles: El Último Baile de Leyendas del Real Madrid Femenino

La atmósfera en el Estadio Alfredo Di Stéfano era diferente, cargada de una emoción palpable que trascendía el mero resultado deportivo. No era una mañana cualquiera, sino el día en que dos pilares fundamentales del Real Madrid Femenino, Misa Rodríguez y Caroline Weir, se despedían de la afición. Misa, la portera inquebrantable y jugadora con más partidos en la historia del club, y Weir, la talentosa escocesa, máxima goleadora histórica del equipo, ponían punto final a su etapa en un encuentro marcado por sonrisas nostálgicas y lágrimas incontenibles. A ellas se unían en esta emotiva despedida otras figuras importantes como Rocío Gálvez, Feller o Antonia Silva, en un partido que cerraba la temporada con un 2-0 a favor de las blancas.

La trascendencia del evento se reflejó en las gradas, donde la directiva también quiso estar presente. Tanto Florentino Pérez como Enrique Riquelme asistieron al último partido del equipo femenino, que concluye una temporada más sin títulos y con una considerable brecha frente a su eterno rival, el Barcelona. Sin embargo, en este día, los resultados quedaban en un segundo plano; el verdadero protagonista era el homenaje a quienes han forjado la corta pero intensa historia de la sección femenina del Real Madrid.

Pepe Andrés

Dominio Blanco y Resistencia del Granada en la Primera Mitad

Desde el pitido inicial, el Real Madrid mostró su intención de brindar una última alegría a su afición. Con Athenea y Linda Caicedo desatadas en el ataque, las oportunidades no tardaron en llegar. Alba Redondo tuvo la primera tras una brillante jugada de la colombiana. El Granada, sin nada más que el honor en juego y aún con la emoción de la despedida de Lauri, resistió gracias a la actuación estelar de su guardameta. Cerca del cuarto de hora, un centro de Athenea, desviado por Jujuba, fue rematado por Caicedo, pero Hirao evitó el gol con una parada espectacular. Caroline Weir también probó fortuna con un disparo ajustado que se marchó fuera, y luego asistió a Holmgaard, aunque Hirao se anticipó nuevamente.

La portera japonesa se erigió como la figura del Granada, frustrando un potente disparo de Athenea, quien se asoció con Caicedo para generar peligro constante. Holmgaard no pudo culminar otro pase de Weir, que con cada jugada mostraba su deseo de marcharse con un recuerdo inolvidable. Pese a las numerosas llegadas y el claro dominio blanco, el marcador se mantuvo inalterado hasta el descanso, reflejando la falta de acierto en la definición o la brillantez de Hirao.

Goles para la Historia: Athenea Rompe el Candado y Weir se Despide Marcando

Tras la reanudación, la dinámica del partido no cambió. El Real Madrid seguía volcándose al ataque, mientras el Granada se defendía con orden, buscando alguna oportunidad esporádica. Linda Caicedo y Athenea del Castillo continuaron siendo las más incisivas, con esta última encontrándose de nuevo con Hirao y, en otra ocasión, con el larguero en un potente disparo desde la frontal. La insistencia madridista finalmente dio sus frutos en el minuto 66.

Fue Athenea del Castillo, la jugadora más activa y desequilibrante, quien rompió el empate. Un potente tiro desde la frontal, que botó antes de llegar a portería, sorprendió a Hirao, quien no pudo atajarlo. Era el 1-0 y el premio a la perseverancia. Apenas unos minutos después, sin tiempo para que el Granada reaccionara, llegó el momento más esperado y emotivo. Caroline Weir, con el balón en la frontal del área, no lo dudó: un zapatazo imparable que se coló en el fondo de la red. La máxima goleadora de la historia del Real Madrid Femenino se despedía con un gol, y la emoción la desbordó, no pudiendo contener las lágrimas en la celebración. Rocío Gálvez, por su parte, recibió una tarjeta amarilla en el minuto 24, y Eva Navarro, en el 46, completando el registro de amonestaciones blancas.

Caroline Weir llora tras marcar en su despedida del Real Madrid Femenino
Pepe Andrés

Un Pasillo de Lágrimas para las Leyendas Blancas y Nazaríes

Con el partido resuelto, el Di Stéfano se convirtió en un templo de despedidas. Laura Pérez, del Granada, fue la primera en recibir el cariño de su banquillo al ser sustituida, emocionada en lo que probablemente fue su último partido con la camiseta rojiblanca. Poco después, Misa Rodríguez fue ovacionada por un madridismo que coreó su nombre, agradecido por su entrega y su trayectoria. Pero el clímax emocional llegó en el minuto 78, cuando Caroline Weir abandonó el campo. Con un pasillo de honor de sus compañeras y una atronadora ovación de la grada, la escocesa se despidió entre lágrimas, dejando un legado imborrable en el corazón blanco, ganado con su pasión y su fútbol desde aquella memorable final en Glasgow. Su marcha, sin grandes anuncios oficiales, evocaba las despedidas de otras figuras como Asllani o Esther, que también se marcharon en silencio.

El poco fútbol restante se intercaló con más adioses. El pasillo de sus compañeras delató la despedida de Rocío Gálvez, otra pieza importante que cierra su ciclo. También Lauri, leyenda del Granada, recibió un sentido homenaje de las jugadoras blancas tras defender la elástica rojiblanca durante 13 años. Un encuentro donde el resultado final de 2-0 fue meramente anecdótico, eclipsado por el profundo significado de las despedidas de jugadoras que han dejado una huella imborrable en el fútbol femenino.

DnG