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EEUU destruye empleo de forma imprevista en julio

Equipo ClickDirecto

El mercado laboral de EE. UU. frena en seco en julio y siembra dudas en la Reserva Federal

La economía estadounidense ha enviado una señal de alerta clara a los inversores. Durante el mes de julio, el mercado laboral registró la destrucción de 23.000 empleos, un dato que contrasta drásticamente con las previsiones de los analistas y que deja la tasa de paro estancada en el 4,1%. Este inesperado enfriamiento pone de manifiesto la creciente vulnerabilidad económica y aleja las expectativas de una subida inminente de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) para contener la inflación.

Un revés inesperado para las previsiones económicas

Los registros publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) rompieron por completo con las estimaciones del consenso del mercado, que anticipaban la creación de 80.000 empleos. La situación empeora al comprobar que la entidad también revisó a la baja los registros de los meses anteriores, confirmando un preocupante periodo de dos meses consecutivos de contracción tras un inicio de año que se consideró sorprendentemente sólido.

El impacto de la inflación elevada y la incertidumbre geopolítica internacional —marcada por el conflicto con Irán— está pasando factura a la actividad económica. Aunque la resiliencia del consumo privado había sostenido las contrataciones hasta fechas recientes, esta tendencia se ha invertido. Sectores clave como la administración local, la educación y el comercio minorista sufrieron recortes de personal, mientras que el sector sanitario continuó siendo el principal motor de creación de puestos de trabajo.

Dilema en la Reserva Federal: ¿Inflación o empleo?

Este frenazo abrupto en la creación de empleo reduce considerablemente las probabilidades de que la Reserva Federal decida endurecer su política monetaria en su próxima reunión de septiembre. Antes de conocerse este informe, los mercados estimaban en un 60% la probabilidad de un incremento de 25 puntos básicos, después de que la Fed mantuviera los tipos en el rango del 3,50%-3,75% con tres miembros del FOMC votando a favor de una subida.

Toda la atención de los mercados se centra ahora en la publicación del Índice de Precios al Consumo (IPC) de julio. Si se produce un repunte inflacionario inesperado, la Fed podría verse obligada a mantener viva la opción de subir los tipos. Sin embargo, con un mercado laboral claramente debilitado, el organismo afronta una decisión muy compleja entre combatir la persistente inflación o evitar profundizar el enfriamiento de la economía. Asimismo, la presión ejercida por la administración Trump para rebajar los tipos de interés y las incógnitas en torno a los futuros movimientos de figuras como Kevin Warsh añaden incertidumbre al panorama monetario.

Reacción alcista en la bolsa y caída de la rentabilidad de los bonos

La reacción de los mercados financieros no se hizo esperar. La noticia sorprendió a la bolsa estadounidense y al mercado de renta fija, interpretando que el deterioro del empleo frena los坛 endurecimientos de la política monetaria. Los futuros de los principales índices ampliaron sus ganancias tras el informe: el S&P 500 avanzó cerca de un 0,5%, el Nasdaq 100 escaló un 1,2% y el Dow Jones subió un 0,3%. Paralelamente, el mercado de deuda experimentó fuertes compras, provocando que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años descendiera hasta el 4,6%, alejándose de los niveles del 4,64% previos a la publicación de los datos.

DnG