Los Medina Abuelitos La Calle Conde

Duermen de la mano y venden pastas: su amor octogenario es éxito.

Equipo ClickDirecto

Pastas Conde: El Legado de Sabor y Tradición que Conquista Generaciones

En el corazón de la tradición culinaria argentina, Pastas Conde se erige como un verdadero templo de las pastas frescas, cimentado en la pasión y el esfuerzo de Lila y Julio Medina. Más que un negocio, es la historia de una vida dedicada al arte de amasar, donde cada platillo cuenta un relato de amor y perseverancia.

Delicias Artesanales que Seducen el Paladar

La especialidad que distingue a Lila son los exquisitos cappellettis de jamón, pollo y queso rallado, una receta que ha perfeccionado a lo largo de décadas. Por su parte, Julio, su esposo, se decanta por la sencillez y elegancia de los fusillis. Sin embargo, el fenómeno que congrega a multitudes son los ñoquis del 29. Cada mes, la expectativa se materializa en filas de más de una cuadra, doblando la esquina, para adquirir los 150 kilos de esta delicia, un verdadero ritual para los amantes de la buena mesa.

Maquinaria con Historia y Rellenos Premium

La longevidad de Lila y Julio parece haber contagiado a su venerable máquina de ravioles, que supera los 100 años y continúa incansable, produciendo planchas de ravioles de ricota; pollo y verdura; verdura y carne; y la especialidad de ricota con nuez, esta última exclusiva de los fines de semana. Otra joya de la ingeniería es la máquina de tres cortes, «una nave» capaz de elaborar 100 cajas diarias y hasta 150 los sábados. Entre las reliquias que atesoran, se encuentran una olla chiquita de aluminio duro de su boda en 1962, testigo de las primeras salsas de fileto, y una ruedita para cortar moldes de cappellettis, de la que afirman que “hay solo tres en el mundo”.

Vacaciones para Recargar Energías y la Filosofía del Trabajo

A pesar de la intensa rutina, la familia Medina se concede un merecido descanso durante todo el mes de enero. “Tomamos mate, nos despertamos a cualquier hora, pero gracias a Dios siempre trabajamos”, comparte Julio, cuyo ethos de vida se resume en una frase contundente: “El trabajo es una religión, no puedo estar sin hacer nada.” Desde los 9 años, tras perder a su padre en 1945, Julio ha conocido el valor del esfuerzo, sostenido incluso por Lila durante su servicio militar, quien ya entonces gozaba de un buen empleo.

El amor octogenario se comparte en el lugar de trabajo, con las manos en la masa, y en la noche cuando duermen tomados de la mano.

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Los Primeros Pasos: Sacrificio y el Éxito del «Boca a Boca»

En los albores de Pastas Conde, Lila y Julio no dudaron en dormir sobre las tarimas de harina, un sacrificio que hoy pocas parejas estarían dispuestas a hacer, como reflexiona Lila. Su arduo trabajo rindió frutos rápidamente, y la concurrencia nunca cesó. “El boca a boca siempre fue nuestra mejor publicidad”, afirma Lila, destacando la autenticidad y calidad como pilares de su crecimiento. Julio, con una trayectoria que incluyó el ferrocarril, lavacopas y talleres metalúrgicos, encontró su verdadera vocación en los 60, cuando el destino lo unió al fascinante mundo de las pastas frescas. Tras aprender el oficio y emprender con un compañero, Lila se unió a él, dejando su buen empleo para consolidar lo que se convertiría en un referente. No solo conquistaron los paladares del barrio y alrededores con sus ravioles y cappellettis, sino que también repartían en bicicleta y proveían a restaurantes, forjando su leyenda.

El Legado Familiar se Fortalece en Pastas Conde

La historia de Pastas Conde, tal como la conocemos hoy, comenzó con la mudanza a la calle Conde, un día emblemático: el desembarco argentino en Las Malvinas. Sus hijos crecieron entre harinas y moldes, alternando juegos con el aprendizaje del oficio. Hoy, Luis, licenciado en Informática, se ha sumado al negocio, aportando una nueva perspectiva y repartiéndose las tareas. Los fines de semana son especialmente intensos, con Julio levantándose de madrugada para la elaboración de tallarines, mostacholes, fusillis, vermicellis y macarrones, asegurando que cada producto mantenga la calidad que los caracteriza.

La Pasta con Amor: El Secreto de una Receta Inmortal

¿Cuál es la clave de un éxito tan prolongado? Julio Medina lo tiene claro: “Hacemos la pasta con amor”. Pero a esta pasión se suman dos pilares irrenunciables: la buena materia prima y la generosidad en los rellenos. “La harina y los huevos son fundamentales. Tenemos proveedores de toda la vida”, explica. Además, es indispensable “no escatimar con los rellenos”, ejemplificando con el uso de acelga fresca para sus rellenos de verdura.

Pasión y Futuro en el Corazón de la Cocina

Julio confiesa su inquebrantable amor por el oficio: “Tengo pasión por este oficio ya que me ha dado todo. Trabajando y con esfuerzo me ha ido muy bien. Siempre digo que hasta que el cuerpo me rinda voy a seguir acá. Mi señora es una compañera de fierro”. A sus 86 años, la vida de Julio Medina es un testimonio de dedicación, compartido codo a codo con Lila.

Julio Medina, a los 86 años su compañera y el trabajo son su vida.

Julio Medina, a los 86 años su compañera y el trabajo son su vida.

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Hoy, junto a su hijo Luis, quien abandonó una carrera de más de diez años en Informática para sumergirse en el negocio familiar, miran hacia el futuro con la esperanza de que sus nietos algún día continúen este valioso legado de sabor y tradición en Pastas Conde.

DnG