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Dubó: Políticos desconocen la vida y la realidad

Equipo ClickDirecto

Luis Dubó: La Esencia de la Actuación Chilena, Resistencia y Conexión con los Orígenes

El escenario del Teatro Comunitario Novedades, un histórico reducto cultural en calle Cueto, se ilumina bajo la presencia imponente de Luis Dubó. Este actor chuquicamatino, reconocido por su habilidad para dignificar personajes marginales y ofrecer actuaciones magnéticas, alza su voz para advertir sobre los golpes silenciosos que el teatro ha sufrido, pero que, sin embargo, resiste con ferocidad. «En una sociedad tan distópica como la que estamos viviendo, se pone en discusión una actividad tan noble como el arte. Es como si nosotros quisiéramos apagar la música», reflexiona Dubó.

El Corazón del Barrio Yungay: Teatro Comunitario Novedades

Inaugurado en 1913 y reinaugurado en 1931 tras un incendio, este emblemático espacio es hoy, recalca Dubó, un vibrante núcleo de resistencia cultural y participación comunitaria. Los vecinos del barrio Yungay han descubierto y defendido su valor, un compromiso que supera la indiferencia ministerial. Gestionado por trabajo voluntario y con una lógica horizontal, el Teatro Comunitario Novedades es para el actor un ejemplo vivo de que la actividad artística no solo puede, sino que debe defenderse. «El arte es nuestro bálsamo, el que nos permite sostenernos en esta vida de tanto esfuerzo. Y este es un espacio bien cuidado, bien protegido, así que obvio que vamos a estar acá. Bajo ningún punto de vista permitiríamos que se detenga. Porque el edificio está para poblarlo», enfatiza.

«Mawün»: Una Trilogía Teatral que Abraza el Origen y el Futuro

En breve, Dubó se unirá a Rallen Montenegro y Daniel Antivilo para ensayar «Mawün» (Lluvia), la nueva creación de Roberto Cayuqueo y el colectivo Epew. Esta obra es la esperada secuela de la exitosa «Fillke Pewma» (Sueños), y forma parte de un ambicioso proyecto teatral que busca conformar una trilogía. Dubó detalla que «Fillke Pewma», presentada con éxito en Barcelona, exploró el concepto de site specific, donde el entorno de la representación es intrínseco a la obra. «Mawün» lleva al espectador a un planeta que se ahoga en un diluvio provocado por el desorden climático. Los últimos supervivientes se aferran a una radioemisora que recibe sus sueños, sus «pewmas». «Es como una antena que está recibiendo los últimos sueños de una sociedad diezmada por el diluvio. Y yo soy el que transmite la radio», comenta con una sonrisa.

El Colectivo Epew y el Rescate de la Cultura de los Pueblos Originarios

El entusiasmo de Dubó por este proyecto se conecta directamente con la misión de la fundación Epew, formada en 2015 en Wallmapu para promover y difundir la cultura de los pueblos originarios. Para el actor, que se encontraba en una búsqueda personal de sus raíces familiares, fue una respuesta. «Descubrimos con mi familia que tenemos un arraigo profundo con los pueblos originarios ya que somos diaguitas«, revela, destacando el apellido Liquitay por parte de su madre y su propio proceso de certificación. Subraya que la unión con Epew es natural y esencial para «construir una memoria que resalte los valores de estas culturas tan poderosas». Tras el éxito en Barcelona, el colectivo planea llevar «Mawün» y «Fillke Pewma» a la Feria Internacional del Diseño y el Arte en Praga, consolidando su teatro de pueblos originarios.

Un Viaje Personal: De Chuquicamata a los Múltiples Oficios del Mar

La biografía de Luis Dubó es tan rica y variada como sus personajes. Nació en Chuquicamata, creciendo en «Los Latas», el campamento obrero más precarizado, una experiencia que le reveló la «injusticia» social. Tras el golpe militar, su padre, minero, fue despedido, lo que los llevó a Quintero. Allí, la familia se reinventó como comerciantes, montando una carnicería donde Dubó aprendió el oficio. Pero su inquietud lo llevó más allá: fue buzo y mariscador, descubriendo una realidad «totalmente distinta» frente al mar. A los siete años, en Calama, ya creaba guiones y presentaba espectáculos de títeres, una actividad temprana que «vino a llenar el mundo imaginario» suyo y de su hermano, sentando las bases de su vocación artística.

La Llamada del Escenario: De la Programación al Arte Dramático

Aunque estudió Programación de Computadores en Viña del Mar y destacaba en «diagrama de flujos» —habilidad que, paradójicamente, le sería útil en su proceso creativo—, el destino de Dubó lo esperaba en el teatro. Un verano en Quintero, junto a Hugo Pinto y David Pino, montó la compleja obra «Quién, ¿yo?» de Dalmiro Sáenz. Actores profesionales quedaron impresionados por su pasión amateur y los instaron a estudiar formalmente. Así, abandonó un futuro en Codelco para ingresar al mundo actoral. La influencia de su padre, un cinéfilo empedernido que los llevaba al cine Pratt, y de su profesor de filosofía, Jaime, quien le inculcó el pensamiento crítico, fueron pilares en su decisión de vida.

La Influencia del Circo Chileno: Maestría en la Oralidad y la Escucha Activa

Un punto de inflexión fundamental en la formación actoral de Dubó fue su investigación sobre la tradición oral y las rutinas del circo chileno. Descubrió que en la familia Lillo Machuca, los payasos y sus números eran el corazón del espectáculo, encarnando la identidad chilena a través del humor. Rechaza el uso despectivo del término «payaso», reivindicando su oficio como «muy complejo, muy respetable y que habla de nuestra identidad». Las rutinas clásicas del circo, sin guion, activan «memorias corporales» y la «escucha activa», habilidades esenciales que luego aplicaría en cine y televisión, permitiéndole conectar con el público hasta en la última galería.

Trayectoria Estelar: De «Playa Salvaje» a Premios Altazor en el Cine Chileno

Su incursión en la televisión fue afortunada, debutando en la exitosa teleserie «Playa Salvaje» de Canal 13. El cine lo recibió con «Coronación» de Silvio Caiozzi, donde, de extra, se quedó con el personaje. Desde entonces, ha colaborado con grandes directores como Andrés Wood («La fiebre del loco») y Ricardo Farfán («Negocios redondos»). El premio Altazor por su interpretación del Sargento Figueroa en «Dawson Isla 10», dirigida por su amigo Miguel Littín, fue un reconocimiento «potente». También destaca «El año del tigre» de Sebastián Lelio, una película «adelantada a su época» que abordó el terremoto y recibió un premio por su aporte a la humanidad en Locarno. Su rol en «Machuca» sigue vigente, resonando como una crítica a las injusticias educativas. Actualmente, su personaje Hingilberto Nepomuceno Núñez Núñez en «Reunión de Superados» (Mega) le ha brindado un cariñoso reencuentro con la audiencia.

Cultura en Debate: Resistencia Frente a los Recortes y una Visión Crítica

Ante los polémicos recortes en Cultura, Dubó se muestra optimista: «va a venir una respuesta creativa muy contundente». Considera que es un «error fundacional no entender el valor de la actividad artística creativa» y califica los recortes como un «acto impúdico, absurdo, estúpido». Critica a los gobernantes por vivir «lejos de la realidad», pero confía en que los «creativos y los locos no nos van a detener». Recuerda su obra de 2012, «La gallina de los huevos de oro», que ya anticipaba la decadencia de imperios y la explotación de naciones ricas en recursos, un planteamiento que sigue vigente.

El Universo Personal de Luis Dubó: Pasiones, Sueños y el Futuro del Actor

En su vida personal, la cocina es su mayor pasión y satisfacción, donde experimenta con recetas como «codorniz a la rosa roja». Su hijo Vladimir es músico, trompetista en El Quinto Atrake y Calibre 67. Luis Dubó comparte sus conocimientos en un Taller de Perfeccionamiento Actoral frente a Cámara, donde entrega «recetarios y secretos de cocina» interpretativos. Su papel más desafiante fue en «El Negro Chávez» por el trabajo con caballos. Si no fuera actor, le hubiera gustado ser buzo. Su apodo, «Carenoche», lo evoca con humor. Sueña con ir a la India y practica cábalas, como comer anís estrellado. Su frase favorita es «¡Sí se puede!». Prefiere el «camión petrolero» (vino tinto a temperatura ambiente) y un buen conejo escabechado. A un asado invitaría a Carlos Marx, Nietzsche y Salvador Allende. ¿Su propia definición? «Una criatura en desarrollo».

DnG