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Demandan a Sichel por desacato: lío por publicidad en Ñuñoa

Equipo ClickDirecto

Una intensa disputa legal ha sacudido a la comuna de Ñuñoa, enfrentando al alcalde Sebastián Sichel con el empresario Carlos Frings, dueño de Power Graphics. El epicentro del conflicto radica en decenas de estructuras publicitarias que, según la administración de Sichel, operaban sin las autorizaciones correspondientes, generando una controversia que escaló hasta los tribunales.

Sichel vs. Power Graphics: La Batalla por el Control Publicitario en Ñuñoa

La confrontación se desató a raíz de una revisión interna municipal sobre los ingresos que Ñuñoa percibía por la publicidad en la vía pública. La administración de Sebastián Sichel detectó que la comuna recaudaba anualmente solo unos $65 millones por este concepto, una cifra que el alcalde consideró «baja» frente al verdadero potencial económico de estos espacios. Este hallazgo encendió las alarmas y puso en tela de juicio la legalidad de numerosos paneles publicitarios instalados en la comuna.

Orígenes de la Irregularidad: Más de Dos Décadas sin Control

Según la investigación municipal, los permisos para estas estructuras publicitarias fueron otorgados durante la administración del exalcalde Pedro Sabat. Estos acuerdos permitieron que diversas asociaciones de funcionarios y fundaciones utilizaran espacios públicos estratégicos, como las avenidas Grecia, Irarrázaval y Vicuña Mackenna, para instalar publicidad y generar recursos propios. Sin embargo, durante más de veinte años, esta práctica operó con un control insuficiente sobre el pago de derechos municipales y sin las autorizaciones necesarias, creando un «sistema irregular» que Sichel se propuso desmantelar.

La Ofensiva del Alcalde: Retiro de Letreros y Nueva Licitación

Frente a este escenario, el municipio resolvió poner término a los permisos existentes y, posteriormente, ordenó el retiro de las estructuras publicitarias. El alcalde Sichel justificó la medida, señalando en sus redes sociales el 10 de julio que «en la comuna hay más de 40 letreros en la vía pública sin ningún permiso. Estuvieron acá durante más de 20 años. Han sido operados, han sido arrendados sin pagar ningún permiso de edificación y sin autorización del plan regulador».

Paralelamente, la administración de Sichel buscaba abrir un nuevo proceso de concesión para la publicidad comunal, con el objetivo de aumentar significativamente los ingresos para Ñuñoa. Las bases de esta licitación fueron aprobadas por el concejo municipal, abriendo la puerta a una gestión más transparente y rentable de los espacios publicitarios.

Power Graphics Contraataca: Desacato Judicial y Amistades Influyentes

La iniciativa municipal, sin embargo, se topó con la fuerte oposición de Power Graphics, empresa de propiedad de Carlos Frings, conocido por su amistad con la senadora Karol Cariola. La compañía acudió a tribunales, presentando una medida prejudicial precautoria que paralizó el avance de cualquier nuevo contrato relacionado con los espacios publicitarios en disputa, mientras se resolvía el conflicto de fondo.

A pesar de la orden judicial que impedía intervenir las estructuras, Sichel decidió continuar con su plan de eliminación de las plataformas de Power Graphics, contratando a una empresa externa para retirar los letreros. Esta acción provocó una dura respuesta por parte de la empresa.

El abogado de Power Graphics, Miguel Schürmann, no dudó en calificar la situación como un «evidente y desvergonzado desacato de una orden judicial que le ordenó y luego notificó a la Municipalidad que no puede realizar acto alguno en relación con los letreros indicados». Schürmann enfatizó la gravedad de la situación, argumentando que «el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, sabiendo que el conflicto con Power Graphics se encuentra radicado en la justicia, y esta le ha ordenado no realizar actos, desacate la orden y cometa un delito».

La Determinación de Sichel: Luchar «Hasta las Últimas Consecuencias»

Según trascendió en Reportajes de Teletrece, el alcalde Sichel ha manifestado a sus colaboradores su inquebrantable determinación de continuar la disputa judicial “hasta las últimas consecuencias”. Su objetivo es claro: erradicar lo que considera un sistema irregular en la administración de los espacios publicitarios de Ñuñoa y asegurar que los ingresos beneficien plenamente a la comuna. Este conflicto subraya la tensión entre la autoridad municipal y los intereses privados en el control del espacio público y sus rentabilidades.

DnG