El Inicio de una Leyenda Familiar: El Sacrificio de «Chinú»
Diciembre de 2012. Juan Camilo Hernández, el entonces joven de 13 años conocido como ‘El Cucho’, se preparaba para disputar la final de la Copa Telecafé en el estadio Hernán Ramírez Villegas, una de las vitrinas más importantes del fútbol formativo en el Eje Cafetero. Su equipo, Indubolsas, se enfrentaba a las inferiores del Deportivo Pereira. Fuera del estadio, su padre, Néstor Hernández, libraba su propia batalla, ofreciendo sus servicios para parquear carros a cambio de unas monedas.
La escena, grabada en la memoria de Juan José Alzate Conde, quien jugó esa final para el Deportivo Pereira, es reveladora. “Llegué al estadio y me encontré al papá de ‘El Cucho’ parqueando carros. En mi inocencia le pregunté si no iba a entrar. Y él me dijo: ‘No. ‘El Cucho’ está allá con la mamá. A mí me toca seguir aquí camellando’”.
Néstor, apodado ‘Chinú’, era un verdadero «todoterreno». Arbitraba fútbol aficionado, trabajaba con guadaña en fincas, vendía pulpas de fruta, huevos, electrodomésticos y ropa usada. También se dedicó a la construcción y transportaba personas, primero en un recordado Renault 4 y luego en un viejo Mazda 323, siempre buscando el sustento familiar para apoyar el sueño de Juan Camilo de convertirse en futbolista profesional.
Comunidad y Apoyo Inquebrantable: El Camino de ‘El Cucho’
“Estaban en la mala, a veces sin un peso. Pero el sacrificio de los papás de ‘El Cucho’ fue enorme. Decían que si el niño jugaba bien había que darle lo que necesitara y hacer el esfuerzo”, recuerda Manuel Ramírez, su primer entrenador en Pereira. La comunidad también se unía; “se hacían rifas para los viajes a otras ciudades y todos ponían para que ‘El Cucho’ pudiera ir”. Este apoyo colectivo fue fundamental para que Juan Camilo Hernández, hoy mundialista con la Selección Colombia, alcanzara la cima.
El día de aquella final de la Copa Telecafé, el equipo de ‘El Cucho’ perdió, pero Néstor regresó a casa con los bolsillos un poco más llenos, justo a tiempo para la Navidad. Ese fue uno de los escasos partidos que se perdió de su hijo mientras este vivió en Pereira, desde su nacimiento en abril de 1999 hasta su partida al América en enero de 2017. Su presencia constante en entrenamientos y partidos, a menudo acompañado por su esposa Janeth Suárez y hasta por su perro Tapete, era la norma.
Ni siquiera un accidente automovilístico en 2013 le impidió llegar a Manizales para alentar a su hijo en un Campeonato Nacional. A pesar de los golpes y el dolor, ‘Chinú’ no podía perderse la oportunidad de ver a ‘El Cucho’, el ‘10’ y líder de la selección Risaralda, brillar en un evento tan importante, incluso siendo un año menor que la mayoría de sus compañeros.
“Es verdad que el sacrificio de los papás fue enorme. Pero ‘El Cucho’ también se sacrificó”, dijo Manuel, quien entrenó a Juan Camilo desde los seis años en la escuela Talentos Dunga Fútbol Club. Foto: Getty Images
Talento Innato y Disciplina Férrea: El Crecimiento de ‘El Cucho’ Hernández
Desde niño, ‘El Cucho’ honró cada esfuerzo familiar con su talento excepcional, ya fuera como extremo, volante creativo o delantero. Su habilidad lo hizo famoso en Pereira desde temprana edad, jugando descalzo en el barrio Las Mercedes de Cuba, representando al Inem en Intercolegiados o brillando con equipos como Talentos Dunga, Indubolsas y las selecciones Risaralda. Su estilo, mezcla de magia y picardía, representaba el auténtico fútbol de calle y de potrero, atrayendo a hinchas a sus partidos años antes de su debut profesional.
La Rabona que Marcó su Apellido
Juan José Alzate Conde recuerda vívidamente la primera vez que vio jugar a ‘El Cucho’: “Nos hizo un gol de rabona. Nos enfrentamos antes de coincidir en la selección Risaralda. Teníamos diez u once años. Él era más bajito y un año menor, con la cabeza rapada, por eso le decían ‘El Cucho’, por ‘El Cuchu’ Cambiasso”. La jugada, una rabona rastrera desde la banda derecha que terminó en un golazo, dejó a todos impresionados y marcó el inicio de una leyenda.
Pero el talento sin disciplina no es suficiente. ‘El Cucho’ lo comprendió desde pequeño. “Él siempre marcaba la diferencia. Cuando era ‘10’, tiraba unos pases increíbles. Era muy claro, muy técnico. Pero lo que más destaco es que nunca faltaba a un entrenamiento. Era cumplido, puntual, entregado. También era un líder. Incluso muchas veces era el capitán en el equipo, y eso que éramos todos mayores que él”, relata Juan José Sánchez, compañero en la selección Risaralda.
“Ese liderazgo se lo daba el talento, pero también la disciplina. Entrenábamos de lunes a sábado, casi siempre en las tardes y en una cancha de tierra y llena de desniveles. No era un lugar apto. Todo jugaba en contra, pero eso ayudó a forjarle el carácter. Él tenía un compromiso muy grande con el deporte porque sabía lo que quería y la diferencia que marcaba”, añade Sánchez, destacando la berraquera forjada en la adversidad.
Berraquera y Actitud: La Clave del Éxito
Manuel Ramírez, su primer entrenador y amigo de su padre, atestigua ese compromiso. “Además de puntual, era de los que me preguntaba: ‘¿Qué puedo hacer para corregir, para mejorar?’. Le pulí mucho la pegada, por ejemplo. Pero él también ayudaba a corregir a sus compañeros. Tenía un liderazgo el berraco. Aportaba mucho. Preguntaba en las charlas técnicas, proponía. Y siendo un niño se trazó una meta y un día me dijo: ‘Yo quiero ser jugador profesional, ayúdeme’”.
Todas las recomendaciones las siguió al pie de la letra, aplicándolas en cada equipo profesional: Pereira, América, Huesca, Mallorca, Getafe, Watford, Columbus Crew, Real Betis y la Selección Colombia. El mayor aprendizaje: la actitud y la “berraquera”. “Si lo tumbaban, tenía que pararse rápido. La asistencia para el gol de [Jáminton] Campaz en el Mundial muestra ese trabajo. Chocó, eludió y tiró el centro. Ahí se ve reflejada esa berraquera y lo que aprendió en Pereira”, concluye Manuel.
“Crecí en un barrio popular. Un barrio un poco complicado. Tuve que ver muchas cosas. Pero siempre tuve la mente fija en el fútbol”, dijo el ‘Cucho’ en el canal de YouTube del Betis. Foto: Getty Images
El Sueño Cumplido de ‘El Cucho’ Hernández: De Pereira al Mundial
‘El Cucho’ también recompensó el esfuerzo de sus padres manteniéndose alejado de las tentaciones de su entorno. “Mi infancia fue un poco complicada por la violencia y las drogas”, compartió en el canal de YouTube del Real Betis. “Crecí en un barrio popular. Un barrio un poco complicado. Tuve que ver muchas cosas. Pero siempre tuve la mente fija en el fútbol”.
Las recompensas no tardaron en llegar. En 2015, poco antes de cumplir 16 años y mientras cursaba décimo grado, debutó como profesional con el Deportivo Pereira, anotando su primer gol ese mismo año contra Real Santander. Néstor lo celebró a la distancia, escuchando la transmisión por radio, aún trabajando para sostener a la familia.
Pero la escasez quedó atrás. El debut de su hijo en un Mundial, Néstor lo vivió desde las gradas del Estadio Azteca en Ciudad de México. Las lágrimas fueron inevitables. Esa noche, los tiempos en los que debía quedarse fuera del estadio por necesidad, cuidando carros, parecieron más lejanos que nunca, un testimonio del triunfo de la perseverancia y el amor familiar.
DnG
