Apagones en Cuba: El Ministro Explica la Compleja Realidad de su Distribución
La inequidad en la distribución de los apagones ha encendido el debate popular en Cuba, con percepciones de que algunas provincias o circuitos sufren cortes de energía mucho más prolongados que otros. Ante esta creciente preocupación, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, abordó el tema con franqueza, reconociendo la insatisfacción y las críticas sobre la planificación y rotación.
«Todos tenemos apagón», afirmó el titular, destacando que tanto el Ministerio como la Unión Eléctrica (UNE) están al tanto de las opiniones y «preguntas muy correctas» que el pueblo constantemente les hace llegar. La explicación, según De la O Levy, reside en una compleja serie de razones técnicas y arquitectónicas que impiden una distribución matemáticamente igualitaria del servicio.
Un Sistema Eléctrico No Diseñado para la Crisis
El punto de partida de la problemática es claro: el sistema electroenergético cubano «no está diseñado para apagón». Las inversiones históricas y la infraestructura existente no se concibieron pensando en cortes rotativos y sostenidos por meses. Sin embargo, la realidad actual ha obligado a una planificación de contingencia.
El proceso diario implica un cálculo minucioso de la demanda existente, la capacidad de generación disponible y un pronóstico de cobertura. Esta actualización diaria determina el déficit de megavatios que se distribuirá entre las provincias al mediodía y en la noche. No obstante, «ninguna provincia es igual a otra», con variaciones significativas en demandas, consumos y número de circuitos, lo que introduce el primer desafío a la equidad.
Circuitos Apagables y Protegidos: La Raíz de la Disparidad
Dentro de cada provincia, los circuitos se categorizan en «apagables» y «no apagables», una distinción crucial que genera gran parte de la tensión. Los circuitos «no apagables» son aquellos protegidos por su importancia crítica. Esto incluye hospitales, sistemas de bombeo de agua y objetivos económicos de producción continua.
El ministro reveló datos elocuentes: más de 600 circuitos, que consumen diariamente más de 800 MW, son protegidos a nivel nacional. Esta cifra abarca todos los hospitales y las instalaciones económicas prioritarias. «De lo poco que estamos generando», lamentó De la O Levy, «se están protegiendo entre hospitales, lugares económicos de alta prioridad y otra cantidad de circuitos que tienen que protegerse por las fluctuaciones del sistema».
Circuitos DAF: La Habana y la Estabilidad del Sistema Nacional
Un factor técnico determinante son los circuitos DAF (Dinámicos Automáticos de Frecuencia), especialmente conocidos por los habitantes de La Habana. Estos circuitos no pueden ser desconectados porque su función es regular la frecuencia del sistema y evitar un colapso generalizado ante fluctuaciones. Si un circuito DAF ya está apagado, no puede cumplir su rol protector.
La concentración de estos circuitos en la capital no es casual. La Habana, con su elevada demanda eléctrica, ofrece las condiciones ideales para que los circuitos de mayor consumo regulen eficazmente la frecuencia del sistema. Ubicarlos en provincias de menor consumo no produciría el efecto regulador necesario. Recientemente, el ministro informó una reducción en los disparos de DAF, atribuida a la regulación de los parques solares, lo que ha permitido estabilizar ligeramente la frecuencia del sistema.
La Batalla Diaria: Planificación vs. Eventos Imprevistos
La planificación de los apagones se inicia a medianoche en el Despacho Nacional de Carga para informar al público a las 7 de la mañana. Sin embargo, «ocurre después cualquier cantidad de eventos», explicó De la O Levy. Fallas inesperadas en termoeléctricas (como un problema en la entrada de agua de Santa Cruz), la entrada de «sargazo» en Energás o roturas imprevistas de calderas son ejemplos de incidentes cotidianos que desbaratan la planificación.
Estos eventos imprevistos, que ocurren múltiples veces al día, son la principal causa de los incumplimientos en la programación de los apagones, generando frustración e irritación en la población.
La Cruda Realidad de La Habana y la Diversidad Provincial
El ministro no ocultó la crítica situación de la capital, donde los apagones «superan el orden de 20, 22 horas», con breves períodos de servicio eléctrico. Esta situación se agrava por la mayor concentración de circuitos protegidos, hospitales y circuitos DAF en La Habana, lo que «hace más difícil la maniobrabilidad».
Respecto a la percepción de que algunas provincias logran rotar los apagones de manera más organizada (cada 6 u 8 horas), De la O Levy explicó que la diferencia no es arbitraria. Cada provincia tiene distinta cantidad de circuitos, demanda y circuitos no apagables. Por ejemplo, algunas provincias cuentan con hospitales que tienen múltiples entradas de alimentación eléctrica, lo que permite a la empresa eléctrica rotar los circuitos asociados sin afectar el servicio del centro hospitalario. Esta flexibilidad, que beneficia a una parte de la población, no está disponible en otras provincias debido a la falta de inversiones necesarias. «La energía es una sola», concluyó, «repartir se hace extremadamente difícil».
DnG
