El Impacto Millonario del Comercio Ilícito en Argentina: Cifras Alarmantes y Mercados Clave
El comercio ilícito en Argentina ha escalado a niveles preocupantes, movilizando el 5% del Producto Bruto Interno (PBI) y generando una asombrosa pérdida fiscal de USD 2.300 millones anuales. Un reciente estudio regional de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI) destaca la grave situación, señalando a los teléfonos celulares, cigarrillos, textiles y cerveza como los mercados más golpeados por esta actividad.
Un Fenómeno que Traspasa Fronteras y Pantallas
El informe de ASIPI, que analizó la problemática en seis países latinoamericanos, revela que el caso argentino se distingue por una combinación de factores. La alta penetración del comercio electrónico, la vulnerabilidad de sus fronteras al contrabando y la creciente presencia de productos falsificados en diversos canales de venta, impulsan la expansión del ilícito.
Este fenómeno ya no se limita a ferias informales o venta callejera; ha migrado y consolidado su presencia en plataformas digitales y redes de comercialización, ampliando exponencialmente su alcance.
El contrabando es una puerta crucial de entrada, pero el comercio ilícito abarca también la falsificación de marcas y la piratería, socavando los derechos de propiedad intelectual y creando una competencia desleal para el sector formal.
Sectores más Afectados: Radiografía de la Ilegalidad
El estudio identifica los rubros con mayor penetración de productos ilegales en el mercado argentino:
- Teléfonos celulares: Con el 31% del mercado comprometido, su alto valor y demanda los hacen un objetivo primordial. Se estima que 1 de cada 3 celulares ingresa de contrabando, sumando unos 3 millones de unidades al año.
- Cigarrillos: El 17% es ilegal, mayormente por contrabando desde países vecinos, evadiendo controles y tributos. A nivel regional, 3 de cada 10 cigarrillos son ilegales, siendo el «bien legal más contrabandeado».
- Productos textiles: Ostentan una participación del 16% en el mercado ilícito, combinando ingreso irregular y falsificación de marcas.
- Cerveza: El 12% de su comercialización se realiza a través de canales ilegales.
Estrategias para Combatir el Comercio Ilegal en Argentina
Frente a la sofisticación del crimen organizado, el informe propone recomendaciones específicas para Argentina:
- Reforzar la cooperación con plataformas de comercio electrónico, como Mercado Libre, para la rápida eliminación de publicaciones de productos falsificados y la mejora de los sistemas de trazabilidad en línea.
- Intensificar la capacitación de distribuidores oficiales en provincias fronterizas críticas como Misiones, Formosa y Salta.
- Implementar políticas que busquen reducir la brecha de precios entre productos legales e ilegales.
A nivel regional, se aboga por un enfoque integral: fortalecimiento del control fronterizo, políticas anticorrupción, campañas educativas, tecnologías de trazabilidad en cadenas de suministro, sanciones judiciales más eficaces y reformas regulatorias.
El Consenso de los Expertos: Un Desafío Nacional
Durante el seminario organizado por el Consejo de Asociaciones Empresariales Sudamericanas por el Comercio Lícito, diversas voces alertaron sobre la magnitud del problema. Mario Grinman (CAC) criticó políticas laxas y la dificultad de controlar una vasta frontera. María Eugenia Mayans (Lenovo) y Juan José Benítez (Philip Morris) confirmaron las alarmantes cifras en celulares y cigarrillos, respectivamente.
Fernando Blanco Muiño (Subsecretaría de Defensa del Consumidor) destacó la limitación estatal ante 9.300 km de frontera y 250.000 comercios. Diego Figueroa (Aduana) detalló el trabajo en desregulación, modernización y control.
Cerrando el encuentro, Martín Ferlauto (Secretario de Seguridad Nacional) enfatizó un «cambio de paradigma» estatal frente al delito complejo: «Las economías criminales son cada vez más sofisticadas. El ingreso de mercadería criminal pone en crisis la industria nacional, socava el empleo formal y utiliza las mismas redes que nutren el narcotráfico». Reafirmó el compromiso de combatir la criminalidad organizada para proteger a la sociedad y la economía formal.
DnG
